Por su carácter, belleza singular, entereza y carisma, las mujeres cubanas bien merecen un monumento. No de ahora, sino desde los tiempos inmemoriales en que las damas de esta isla han escrito la historia, mano a mano, con los hombres.
Y no se trata de una competencia trivial de géneros por conquistar roles protagónicos. Sin demeritar a los varones, desde siempre, las féminas cubanas han asumido principalísimo protagonismo como madres en la crianza de los hijos, como puntales de la estabilidad hogareña y, después de la Revolución, también como columnas de la sociedad.
Aun así, ellas continúan en la mira gubernamental, realidad evidente, por ejemplo, en la firma del Decreto Presidencial 198, que aprobó el Programa para el Adelanto de las Mujeres, el 20 de febrero de 2021.
Este proyecto, tan realista como novedoso, ha tropezado durante los últimos tiempos con lamentables realidades derivadas de la ya larga crisis económica que padece la isla, la cual incide directamente en la mayoría de las ideas previstas para potenciar el empoderamiento femenino.
Porque, sin duda, resulta difícil hablar hoy de ese civilizado concepto cuando muchas mujeres se baten en retroceso delante de una hornilla de carbón, otras no pueden llegar a sus trabajos cada mañana por la falta de transporte y no pocas cuentan sobresaltadas los tres pesos que quedan en su monedero para ingeniárselas a duras penas y mantener alimentados a sus hijos.
Pero, en medio de esa cruda realidad, aquí al menos no se olvidan proyecciones esenciales, ni las brújulas para mantener a las féminas donde merecen, en particular, por ejemplo, a la hora de ofrecerles posibilidades para ubicarlas en un empleo.
Según estadísticas recientes del Gobierno en el territorio, más del 35 por ciento de los ocupados en la economía espirituana pertenecen al sexo femenino y esa cifra supera el 45 por ciento en el sector estatal, en tanto la tasa de desocupación se mantiene por debajo de la media nacional.
En este sentido, en el territorio se potencian las ferias de empleo y cursos de capacitación para que ellas puedan ser útiles e independientes, pero aún falta mucho camino por recorrer en la intención de ofertar empleos de calidad, que se alineen con las estrategias territoriales, en particular con los Proyectos de Desarrollo Local y las opciones de los nuevos actores económicos.
En este sentido, el sector particular se ha convertido en otro nicho de oportunidades: según el registro de Contribuyentes de la ONAT, un 40 por ciento de los trabajadores por cuenta propia aquí son del sexo femenino, que predomina sobre todo en las actividades de alojamiento, restaurantes e inmobiliarias.
Otra prioridad del Programa para el Adelanto de las Mujeres se encuentra en su atención en contextos rurales, donde ya hoy unas 3 350 mujeres se reconocen como propietarias o usufructuarias de la tierra donde trabajan y viven.
En esta provincia, ellas despuntan, además, como puntales en los progresos de la ciencia y la innovación, así como en la ocupación de principales puestos de dirección, donde representan casi el 60 por ciento.
Mientras, más de 780 ocupan plazas como cuidadoras de ancianos o enfermos, valiosa labor que permite el desempeño de otras en puestos claves e imprescindibles para el desarrollo de la provincia y del país.
En materia de atención a madres trabajadoras la provincia cuenta con más de 30 círculos infantiles con una capacidad para unos 4 750 niños, además de ocho Casitas Infantiles creadas en entidades del territorio y alrededor de 150 Casas de Cuidadoras en el sector no estatal, opciones todas que mucho facilitan la incorporación de las mujeres al empleo.
Un segmento nada despreciable del sexo femenino, unas 3 750 representantes de este, recibe los beneficios de la Asistencia Social, que financia a madres de hijos con discapacidad severa o que padecen otras vulnerabilidades, pero también oferta empleos, plazas en círculos infantiles y seminternados para sus hijos o se les ayuda en la construcción y mejoramiento de las viviendas, en los casos que suman tres descendientes menores o más.
Una arista fundamental en la atención a las mujeres resulta sin duda la Estrategia Integral de Prevención y atención a la violencia de género, tópico en el cual la provincia desarrolla acciones educativas, de control y acompañamiento a las víctimas, pero que se mantiene como problemática latente por el hecho mismo de que algunas víctimas silencian estas realidades.
Entre las principales problemáticas identificadas en el territorio que todavía hoy afectan particularmente a las mujeres se encuentran, además, los crecientes embarazos en la adolescencia, un asunto donde deben imbricarse los sectores de Educación y Salud, junto a las autoridades comunitarias y las familias para que esas jóvenes no quemen etapas y puedan aspirar a una madurez plena y medianamente feliz.
Mucho queda aún por andar en el camino hacia el adelanto de las mujeres, incluso para dar a conocer su legado en el pasado y sus aportes en el presente, ya sea en las comunidades, los centros estudiantiles o laborales, como verdaderos arquetipos de entrega y valioso aporte a la sociedad, con su labor creativa, tradiciones y conocimientos.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus













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