El tabaco: ¿motor de la agricultura? (+fotos)

Este tradicional cultivo aumentó su presencia en los campos espirituanos en los últimos años

«El tacabo ha traído progreso», asegura el productor. (Fotos: Roberto Javier Bermúdez/ Escambray)

Cuando hablamos de tradiciones agrícolas en Cuba cultivos como la caña y el tabaco resaltan como símbolos de identidad no solo del campesinado sino de la nación toda.

Sin embargo, es altamente conocido que en los últimos tiempos la producción azucarera y tabacalera han decrecido considerablemente, aunque esta última se recupera a partir de incentivos a los productores.

Complejo y trabajoso, desde que se riega el semillero hasta que se moldea el producto terminado en la fábrica, el proceso del tabaco implica varias fases y mucho empeño; pero sigue siendo un rublo codiciado a nivel mundial que, bien manejado, puede ayudar al campesino y al país.

Mejoras en las condiciones de vida y salarios de los trabajadores de las tabaquerías, paneles solares para el bombeo de agua y pagos en divisa para los productores, se revierten no solo en aumento de la producción sino en beneficios para la agricultura en general.

Los productores de avanzada en la provincia han podido adquirir maquinarias agrícolas que una vez en el campo son utilizadas para todo tipo de cultivo.

Las casas de cultivo tapado que se emplean en garantizar las posturas de tabaco sirven para plantar tomates, pepinos y otras verduras, incluso, fuera de su temporada habitual.

Los datos aportados por la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco en la provincia refieren un aumento del doble de la cosecha del año anterior a pesar de las dificultades que enfrenta la agricultura espirituana y cubana.

Entre los productores de avanzada y los que se suman, hay buenas perspectivas.

“El tabaco ha traído progreso. Es verdad que da trabajo, pero se está pagando bien y, aunque faltan algunas cosas nos sentimos atendidos”, asegura Maiquel García, joven productor de La Larga en el municipio de Taguasco.

“Donde terminé de cosechar el tabaco ahora tengo maíz y viene dando muy buenos rendimientos porque esa tierra se abonó bien — comenta Maiquel—. Al final los beneficios de la parte tabacalera se ven reflejados en el resto de la agricultura”.

Yoslandy Rodríguez, de la Cooperativa de Créditos y Servicios Orlando Expósito, también de Taguasco, asegura: “El impulso es innegable. Yo no soy de esta zona, pero me mudé para acá porque aquí había posibilidades de empezar con el tabaco. Si el tema del combustible mejora sigo haciendo vegas”.

En la cosecha más reciente Yoslandy acopió más de 200 quintales de tabaco con un 98 por ciento de calidad exportable. A esa cifra se suman 4 000 quintales de malanga, 2 000 de frutabomba y más de 500 de papa.

También produjo plátanos, yuca… y mantiene más de 100 carneros y 40 cabezas de ganado. Todo ello, en buena medida, gracias a los beneficios económicos y las atenciones al tabaco.

Las ganancias del tabaco han permitido diversificar las producciones.

Que las medidas e incentivos que aplica el grupo Tabacuba han levantado la producción tabacalera ya nadie lo pone en duda. Rescatar un cultivo que se convierte, a la postre, en un rublo que genera divisa para la economía cubana, es un gran paso de avance para un país bloqueado por más de 60 años.

No obstante, no es este el único motivo de alegría. La disposición de sumarse a las vegas va en aumento, la calidad de vida de nuestros campesinos mejora, se rescata el deseo de trabajar la tierra y se aprovechan los beneficios que trae consigo el cultivo de la hoja para crecer en otros renglones de la agricultura que por si solos no generan buenas ganancias.

Sostener en el tiempo las medidas y las atenciones al sector tabacalero no solo garantiza la exportación del tabaco. De ello depende, también, la estabilidad de la agricultura cubana y por consiguiente la comida de todo el pueblo.

Roberto Javier Bermúdez Portal

Texto de Roberto Javier Bermúdez Portal

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