Escuela Taller Fernando Aguado Rico: 28 años al servicio del patrimonio

Desde su apertura, y bajo la tutela de la Oficina del Conservador de Trinidad y el Valle de los Ingenios, la institución desempeña un rol esencial en la formación de oficios tradicionales para la rehabilitación de edificios patrimoniales

Con 28 años de productivo quehacer, la Escuela Taller Fernando Aguado Rico, de Trinidad, sobresale entre las de su tipo en el país por la calidad del claustro docente que asume la preparación de los jóvenes en diversas especialidades vinculadas a la preservación del patrimonio edificado de la urbe colonial.

La institución, perteneciente a la Oficina del Conservador de la Ciudad y el Valle de los Ingenios, ha acogido en sus aulas a estudiantes en los perfiles de obrero calificado en varias especialidades como carpintería, albañilería, yesería y herrería, así como de técnico medio en las ramas de arqueología, restauración de pinturas murales y orfebrería.

Al frente de la escuela, Marianela Herrera coincide en que la formación de esta fuerza calificada en oficios y técnicas tradicionales resulta esencial para continuar las labores constructivas y de rehabilitación de edificios patrimoniales.

Con el empleo de estas técnicas y materiales alternativos se han levantado paredes y reparado cubiertas de viviendas que se ejecutan a través de la entrega de subsidios, consultorios médicos, instituciones escolares y de la salud, monumentos y sitios históricos.

“Este curso se imparten solo tres especialidades por las limitaciones de recursos que demandan las clases prácticas, pero se mantiene el vínculo de los alumnos con la Empresa de Conservación y Restauración de Monumentos, como parte de su formación y futura ubicación laboral.

Entre lo más novedoso del centro durante la última etapa trasciende la incorporación de la especialidad de modicostura para la enseñanza de las técnicas del hilo y de la aguja, para lo cual cuenta con máquinas de coser y otros materiales adquiridos gracias a proyectos de colaboración que reconocen la valía de este tipo de enseñanza», apunta.

Para Herrera Martínez, la mayor fortaleza radica en contar con un colectivo profesional que transmite a las nuevas generaciones de trinitarios no solo el amor por el patrimonio de esta urbe colonial, sino también prácticas ancestrales para preservar nuestra memoria histórica.

Ana Martha Panadés

Texto de Ana Martha Panadés
Reportera de Escambray. Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas sociales.

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