Con un Estadio Latinoamericano en contra, Yankiel Mauris se erigió este jueves en muralla para que Las Tunas venciera 9-0 a los Leones de Industriales y empatara la final de la IV Liga Élite del Béisbol Cubano.
Cuando el juego ardía en el cuarto inning y el pulso estaba en cero, con Andy Vargas imponiendo su dominio desde la lomita capitalina, apareció el refuerzo espirituano, se adueñó del silencio y cortó la respiración de una multitud.
Durante cuatro entradas, sin permitir libertades ni carreras, con cuatro ponches y una serenidad de hierro, Mauris convirtió cada lanzamiento en un acto de resistencia, como si el estadio entero pesara sobre su brazo y aun así no lograra doblarlo.
“Terminé muy cansado, mucho sol, seis entradas en dos días y muchos lances, pero tuve que dar lo máximo”, confesó en exclusiva a Prensa Latina, aún con el sudor como testigo de una faena más de voluntad que de descanso.
El derecho sabía que el destino le caería encima, porque la ausencia de Rodolfo Díaz lo empujó al rol de relevo largo, aceptó la misión y entró en la candela sin pestañear, sostenido por un grupo que —dice— ya se siente familia.
Mientras domaba a los Leones, los Leñadores esperaron su hora como un equipo herido, incapaz de descifrar a Vargas hasta que en el séptimo inning rompieron el hechizo con sencillos encadenados y el rugido de Henry Quintero, cuyo jonrón con dos a bordo partió la tarde en dos.
A partir de ese estallido, la grada de tercera enmudeció y la conga se quedó sin aire, porque el equipo de Abeicy Pantoja olió la sangre y no soltó la presa, ampliando la ventaja en el noveno con cinco anotaciones coronadas por el vuelacercas de José Amaury Noroña.
Detrás de la pizarra abultada quedó la obra invisible de Mauris: el hombre que sostuvo el equilibrio cuando todo pendía de un hilo, el que lanzó cansado porque no había otra salida, el que convirtió el desgaste en victoria.
“Esto va a ser largo, de seis o siete juegos, aquí no hay nada todavía”, advirtió con voz baja de quien sabe que la guerra apenas comienza, mientras Las Tunas se sacudía una racha adversa en finales y reescribía su pulso en el corazón del Cerro.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus













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