Aunque su origen se remonta a más de 5 000 años, durante el período Neolítico, cuando comenzaron las primeras sociedades agrícolas, el uso de la guadaña continúa relacionado con la misma actividad: el corte de la hierba o forraje; sin embargo, la que usan los trabajadores vinculados a la atención de áreas verdes en Sancti Spíritus muestra un diseño diferente, si se compara con aquel instrumento primitivo de antaño, ya que resulta una versión moderna, adaptada por sus propios operarios y en consecuencia con las condiciones laborales o el uso de manera individual.
De cualquier forma, bienvenida la guadaña a la cotidianidad de los obreros del sector de los Servicios Comunales en la ciudad cabecera, donde desde hace años se retomó su funcionalidad, atendiendo a que se trata de un instrumento de desbroce que resulta más barato, ecológico y eficiente que el machete —empleado tradicionalmente en estos menesteres—, pero, además, cómodo para el ejercicio de la labor de jardinería.
En una tarea conjunta que abarca el área desde el Cupet de Garaita hasta la entrada de la ciudad por la zona de El Chambelón, un grupo numeroso de trabajadores se afanan al ejercicio que exige cada guadañazo que lanzan, cuando una y otra vez impactan el implemento contra la hierba, que por estos días crece con más rapidez debido a la llegada de la primavera.

UN INTRÉPIDO DE LA CHAPEA
Para Ramiro Álvarez Guerra, un operario con más de 30 años en el ejercicio de esta actividad, salir cada mañana de su hogar y trasladarse con guadaña en mano hacia el sitio consignado para realizar la chapea, más que una obligación constituye una rutina de la cual no se puede deshacer tan fácilmente.
“Mis inicios fueron en el área comunal que pertenece al Consejo Popular de Colón —aclara Ramiro—, donde atendíamos la parte sur de la circunvalante, entre otras arterias. Allí pasé más de tres décadas, pero desde hace unos meses me trasladé para esta zona de la ciudad y fui asignado a la brigada de Garaita”.
Sin dejar de chapear, continúa respondiendo a las preguntas de Escambray; sus brazos fuertes por el ejercicio que realiza denotan una habilidad increíble, mientras comenta sobre las carencias a las que deben enfrentarse cada día para poder cumplir con su contenido laboral.
“Esta es una actividad que demanda de esfuerzo, muchos de mis compañeros no cuentan ni con una bicicleta para trasladarse desde su casa hasta el área donde les corresponde realizar la chapea y sin embargo cumplen con su jornada. Pero lo más complicado es la falta de limas y machetes para poder confeccionarnos las propias guadañas; incluso ropa y calzado, recursos que anteriormente recibíamos con cierta sistematicidad”.

Desde la siete de la mañana los hombres del sector de Servicios Comunales intervienen en las áreas que se les asignan diariamente. Muchos ni siquiera se toman un respiro. Y están ahí, embelleciendo cada espacio, aunque, como muchos apuntan, los salarios no estimulan; en ocasiones, no sobrepasan ni los 3 000 pesos, mientras que cuando adquieren una lima el costo supera los 1 000 pesos.
CONSTANCIA, SUPERVISIÓN Y VOLUNTAD
En el área aledaña a la tapia del cementerio de Sancti Spíritus, por la loma de la doble vía, en la Carretera Central, encontramos a Juan Rafael Rosa González, el jefe de brigada de la Zona Aeropuerto, una de las siete de su tipo que atienden la ciudad cabecera provincial. Por él conocimos que, en el caso de la actividad de chapea, el perímetro que deben recorrer es bastante extenso y comprende desde el Policlínico Norte hasta las afueras de la ciudad rumbo a Cabaiguán.
“Cubrimos también —aclara Juan— la carretera de Zaza del Medio, el Reparto de los Médicos, radicado en La Rotonda, la circunvalación hasta la universidad de Ciencias Médicas, así como la llamada ampliación hacia Olivos III y toda esa zona de edificios multifamiliares, que suman unos cuantos kilómetros en el caso de la actividad de chapea. Hacemos, igualmente, la guardia vieja para limpiar de desechos las áreas verdes, guataqueamos los bonches, podamos plantas ornamentales, arreglamos los separadores y el desorillo, entre otras labores”.
Mientras que Rosario Vázquez Ortiz, la jefa de brigada de limpieza de calles vinculada en esta ocasión a la higienización de la zona donde laboran los integrantes del equipo de chapea, nos puso al tanto sobre lo que más afecta el desempeño de sus funciones, se trata de la falta de sensibilidad de muchos habitantes y transeúntes, que en las áreas bajo su supervisión cometen todo tipo de indisciplina, sin tener en cuenta el esfuerzo que realizan los trabajadores de Servicios Comunales para tratar de mantener limpias las principales arterias de la ciudad.

“En los más de 40 años que llevo en este sector, nunca antes había experimentado tanta insensibilidad hacia la actividad que realizamos, las personas han perdido valores elementales como el respeto por el trabajo ajeno y, en ocasiones, delante de nosotros que acabamos de recoger los desechos depositados a la intemperie, tiran jabas con basura o cualquier otra cosa, sin valorar el esfuerzo. Muchas veces les llamamos la atención, pero reaccionan de manera agresiva o nos ofenden, entonces optamos por callar para evitar un problema y seguimos con nuestra labor”.
A fuerza de voluntad se realizan hoy la mayoría de las acciones en el sector de Comunales; de un lado están las carencias de combustible para asegurar que los medios de transporte vinculados a la recogida cumplan con los ciclos establecidos y, del otro, la situación con los recursos que no existen y limitan el desempeño de la actividad de chapea y limpieza de áreas verdes.

Nadie sabe cuántas dificultades se presentan cuando se trata de cumplir con el objeto social de cada brigada responsable de las distintas tareas en este imprescindible sector. Tampoco se habla de los salarios tan bajos que devengan sus integrantes, cuando la misión principal es la de sanear para mantener la higiene.
Mientras, los chapeadores de canteros en carreteras, los barrenderos de calles o los recolectores de desechos sólidos cada madrugada hacen hasta lo imposible para mantener la ciudad con una mejor imagen.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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