En Remedios abrió los ojos al mundo. Mas, la infancia de Juan Rafael Portal Espinosa transcurrió en una finca ubicada a un costado de la comunidad yaguajayense de Jarahueca. En este lugar se forjó como un gran hombre. Allí aprendió de humildad, de buenas acciones, de pensamientos nobles, y a ser cada día mejor.
Con estos valores emprendió el camino por la vida. Y es que, desde su participación en la Campaña de Alfabetización hasta su inserción en el magisterio, Juan Rafael demostró ser un muchacho inteligente y de una gran voluntad, que logró abrirse camino en una de las profesiones más hermosas que existen. Siempre gozó del afecto y el aprecio de todos. Por ello, ha pasado el tiempo y este hombre de 78 años de edad sigue siendo referente para el sector educacional en Yaguajay y en todo Sancti Spíritus.
«Tras concluir la Campaña de Alfabetización, fue la primera vez que vi a Fidel en la Plaza. Recuerdo que los 100 000 brigadistas decíamos: ¡Fidel, Fidel!, dinos qué otra cosa tenemos que hacer. Ante este reclamo nuestro, siempre nos dijo que teníamos una tarea grande por delante, la de estudiar y prepararnos.
«Entonces, luego de esta etapa, comencé a estudiar en el Reparto Siboney, en La Habana. Nos hicieron unos exámenes y por los resultados estaba como en el nivel de Secundaria Básica, que en aquel entonces era la Primaria Superior. Más tarde pasé al Colegio de Belén para hacer una preparatoria e ingresar a la universidad.
«Recuerdo que al principio quise ser periodista. No sé de dónde saqué aquella vocación”, dice y se ríe, mientras detalla cómo eligió el camino de la pedagogía. «La Asociación de Jóvenes Rebeldes, antesala de la Unión de Jóvenes Comunistas, comunicó que había una tarea de Fidel para salir a enseñar a las zonas de campo, porque en estos lugares no había maestros. Por tanto, los que querían integrar las brigadas de maestros voluntarios lo podían hacer. Yo, por supuesto, di el paso al frente.
“De inmediato fuimos a Oriente, pero, al pasar unos días en esta zona, decidieron trasladarnos hasta la Normal de Maestros, de Matanzas. Allí estuvimos un año como parte de un curso de formación. Tuvimos un claustro de lujo. Y al terminar esta etapa comenzó mi vida laboral, cuenta Portal Espinosa, sin obviar el menor de los detalles.
Desde ese entonces, las puertas del magisterio quedaron abiertas para él. En una escuela de la comunidad de San Gregorio, perteneciente al municipio de Remedios, este educador supo del valor de un aula, sobre todo, cuando se encargó de impartir clases de primer a tercer grados. Mas, su labor como pedagogo no se quedó en este sitio.
En Camagüey, Jatibonico, en las zonas de Venegas y Perea y en Vueltas están las huellas de Juan Rafael. Eso, sin contar que cursó estudios superiores en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, en las especialidades de Geografía e Historia, hasta que llegó la licenciatura en Maestro Primario, oportunidad lanzada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
«La graduación se realizó en el año 1985 en el teatro Carlos Marx, con la presencia de Fidel. Fue un momento extraordinario. Recuerdo que cuando el telón del teatro se abrió y apareció el Comandante no quedó una persona sin emocionarse. Todos dijimos: ¡Fidel, cumplimos!, ¡Fidel, cumplimos!. Esa fue una gran meta lograda», apunta el educador.
Con estos honores, arribó Juan Rafael al Seminternado Héroe de Yaguajay, situado en la comunidad de Meneses. Allí permaneció 26 años, comprendidos en dos etapas, e hizo de este plantel su otra casa. Los alumnos fueron también sus hijos y fraguó amistades que hoy forman parte de su familia. Por ello, a la altura de estos tiempos, la Héroe de Yaguajay sigue siendo su faro.
«Siempre quise que mis alumnos aprendieran y que los padres estuvieran satisfechos con mi labor. Como director fui exigente, intenté rodearme de un buen colectivo y que la comunidad apoyara a la escuela. Y el centro alcanzó éxitos. La institución ostentó por varios años la condición de Vanguardia Nacional; devino centro de apoyo del Ministerio de Educación y resultó escuela agregada de la Unesco.

«La Héroe de Yaguajay fue el único centro de la Enseñanza Primaria de Sancti Spíritus inaugurado por Fidel. En la apertura de la escuela él ofreció un discurso magistral. Siempre dije que debía ser el ABC del personal docente de la provincia. Ahí habla de muchas cosas, entre ellas, del estudio y el trabajo como formación, y de que las escuelas tuvieran doble sesión. Cada palabra del Comandante fue ley para nosotros.
«Hay muchas anécdotas que han marcado mi trayectoria como maestro y director. Por ejemplo, tuve un caso de un niño que perdió a su papá y, una vez convertido en profesional, me localizó para agradecerme por las enseñanzas, y por mostrarle el camino a seguir en la vida. Eso sin contar que durante la covid, tras una situación de salud que presentó mi esposa, tuve el apoyo de muchos profesionales del sector, que fueron alumnos míos. No hay salario que pague esas muestras de afecto”, confiesa.
Al Seminternado Héroe de Yaguajay Juan Rafael le entregó gran parte de su vida. Desde que asumió la dirección del centro no hizo otra cosa que velar por la enseñanza, por la disciplina, por la correcta formación de los educandos. No pocas generaciones lo recuerdan como un maestro y hombre ejemplar, cargado de buenos propósitos.
“Un buen maestro deber ser capaz de transmitir conocimientos y de valorar a sus alumnos, de manera tal que logre el desarrollo de la personalidad en muchos de ellos. El sector educacional es todo para mí. Tuve oportunidades de hacer otras cosas, pero nunca quise separarme del gremio», precisa el maestro.

Tanto es así que, con la llegada de la jubilación, Juan Rafael continuó la docencia en el Centro Universitario Municipal Simón Bolívar del territorio. En dicha institución impartió clases de Historia y Problemas Sociales de las Ciencias en las carreras de Derecho y Agronomía.
Ni siquiera el paso de los años melló su amor por la enseñanza. Sin embargo, desde hace algún tiempo permanece en casa, al cuidado de su esposa y en compañía del resto de su familia. Recibe este momento de descanso con la satisfacción de haber cumplido sus metas.
La prueba de su valía está ahí, en la formación de los educandos y en los disímiles reconocimientos que avalan su trayectoria. Las medallas de la Alfabetización, la 40 Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Frank País y la de Vanguardia Nacional, así como la distinción Raúl Gómez García, que otorga el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, entre otros lauros, reafirman su inmensa obra en el magisterio.
No por gusto, a sus casi 80 abriles, camina por las calles y abraza a las viejas y nuevas generaciones. En ellas están sus mayores méritos, esos que también se les atribuyen a su corazón, a su valor, a su condición de hombre bueno y valeroso.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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