En una de las instituciones culturales más visitadas en Trinidad: el Museo Nacional de Lucha Contra Bandidos, tanto por cubanos como por foráneos, se resguardan los vínculos de la tercera villa de Cuba con el Comandante en Jefe Fidel Castro.
Basta con recorrer las amplísimas salas del otrora convento de San Francisco de Asís para tropezar de frente con fotos que nos devuelven al primer cumpleaños del Hijo de Birán, luego de declarar esta nación libre e independiente. El 13 de agosto de 1959 lo encontró al frente de la estocada final de la conocida conspiración trujillista. Se registra ese hecho como la primera operación dirigida por la CIA contra la Revolución cubana.
Igualmente, hay evidencias de su liderazgo en las acciones militares protagonizadas en el histórico Escambray, testigo de la lucha contra bandidos. Precisamente, en uno de sus rincones se perpetuaron crímenes horrendos a quienes demostraron seguir las ideas del Comandante en Jefe. Dos de ellos aun estremecen: Conrado Benítez y Manuel Ascunce.

Fidel Castro visitó, en más de una ocasión, la geografía sureña a fin de evaluar cómo llegaban a todos sus rincones lo Programas y conquistas de la Revolución.
Precisamente, la trinitaria Liudmila González Rodríguez, público recurrente en el Museo Nacional de Lucha Contra Bandidos, asegura ser una leal Fidelista.

“Estuve varias ocasiones muy cerca de él —confesó —. Fueron experiencias únicas, gracias a mi labor como médica. Pertenezco al Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve. Siempre digo que provengo de un hogar humilde, por tanto, soy doctora por Fidel”.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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