El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció este sábado en la ONU que su país encara una agresión multidimensional del Gobierno de Estados Unidos, una hostilidad permanente, abusiva y despiadada que dura ya casi siete décadas.
“Desde enero de 2026, se ha intensificado y vuelto más cruel y peligrosa con el establecimiento de un bloqueo energético que, por vía de la intimidación y la coerción, prohíbe a todos los países la exportación de combustibles a Cuba, lo que equivale a un bloqueo naval, tipificado en el Derecho Internacional como un acto de guerra”, afirmó Rodríguez Parrilla durante su intervención en el debate general del 81 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Recordó que, mediante medidas sucesivas, el gobierno estadounidense ha ido agregando prohibiciones a todos los países respecto a productos y servicios que no pueden exportarse o transportarse a Cuba.
Señaló que más de siete mil contenedores han sido detenidos en diversos puertos, muchos de ellos con alimentos, medicamentos y dispositivos médicos o incluso contratados por compañías privadas cubanas.
“En un hecho insólito y sin precedentes. Una superpotencia unilateralmente priva a todos los Estados del derecho a exportar el producto que deseen al país que deseen e infringe integral y sostenidamente la libertad de comercio y navegación”, acotó.
Argumentó que se suma a ello la intimidación a empresarios de diversos países para que abandonen, contra su voluntad, sus inversiones y negocios en Cuba; los obstáculos y trampas para impedir la llegada a Cuba de embarques comerciales absolutamente legítimos; las presiones para impedir el flujo de visitantes y turistas; y el esfuerzo dirigido a limitar en todo lo posible el acceso legítimo de Cuba a financiamientos, tecnología y mercados.
“Se llega al colmo de presionar a niveles insospechados a gobiernos soberanos para que renuncien a servicios médicos que nos solicitaron, para beneficio de sus respectivas poblaciones y que prestan con altruismo profesionales cubanos, porque el gobierno estadounidense se opone a tal cooperación, sin que importe el efecto ni el daño sobre las poblaciones que queden privadas de atención médica gratuita y de calidad, o sea, de un derecho humano elemental”, añadió.
Rodríguez Parrilla recalcó que “el impacto de un cerco tan férreo y despiadado tiene rostro humano. La guerra económica se dirige contra el pueblo. Cae sobre la población cubana en su conjunto. Cobra vidas, provoca dolor individual y colectivo, genera angustias”.
“No es un ‘daño colateral’. Es una política deliberadamente concebida para herir en lo más sensible a las familias cubanas, impedir el bienestar y lastimar la dignidad del pueblo”, subrayó el también diputado a la Asamblea Nacional y miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.
Es un acto de castigo colectivo, crimen proscrito por el Derecho Internacional Humanitario. La meta evidente e inmediata es inducir en Cuba una crisis humanitaria, lo que también constituye un crimen, acotó.
El Gobierno de Estados Unidos y el Departamento de Estado han tenido que reconocer el sufrimiento infligido, pero tienen la desvergüenza y el cinismo de insistir en culpar al gobierno de Cuba. «El verdugo culpa a su víctima”, expresó ante el plenario.
Recordó que “el Presidente de Estados Unidos declaró en esta sala hace pocos días que Cuba es un Estado fracasado. Si así fuera, ¿por qué tuvieron entonces que establecer un bloqueo de combustible, por qué establecieron sanciones secundarias, por qué tienen que amenazar, perseguir y presionar a todos los Estados del planeta?”
En ese sentido, el ministro alertó a la comunidad mundial que “persiste la amenaza del uso de la fuerza militar contra Cuba, conducta que constituye una violación del Derecho Internacional y una contravención de la Carta de San Francisco.
“De materializarse, constituiría un crimen de gran envergadura. Provocaría muertes de cubanos y de jóvenes estadounidenses y una enorme destrucción. Esperamos que nunca ocurra. Cuba ejercería con toda su determinación y energía el legítimo derecho a defenderse”, ratificó.
Esta agresión se acompaña -explicó- de una brutal guerra mediática y cognitiva, dirigida no solo contra el pueblo cubano sino también a los ciudadanos estadounidenses y la opinión pública mundial. Se caracteriza por los intentos vulgares y desembozados de interferencia en los asuntos internos de Cuba, lo que constituye otro delito internacional.
Rechazamos la Doctrina Monroe y sus Corolarios, como repudiamos todo intento de militarización, intervención o dominación imperialista en la América Latina y el Caribe, proclamada como Zona de Paz, en 2014, en La Habana, agregó el canciller.
En su intervención, que recordó los 66 años del histórico discurso del líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz en esta sede, insistió: “Tenemos la convicción de que el rumbo actual de las relaciones internacionales, de irrespeto al Derecho Internacional, desacato a las Naciones Unidas, y de imposición de la voluntad unilateral del más poderoso sobre otros países, por vía de la intimidación y la coerción, es peligroso y es insostenible”.
“La ley de la selva no puede ser el futuro de la Humanidad”, sentenció.
Rusia insta a levantar el bloqueo contra Cuba
Rusia insta a levantar el bloqueo a Cuba y a adoptar medidas urgentes para abordar la situación humanitaria en la isla, declaró este sábado el canciller, Serguéi Lavrov, al intervenir en la sede de la ONU.
Lavrov, quien habló este sábado en el debate político general de la 81 sesión de la Asamblea General de la ONU llamó igualmente a eliminar las restricciones al comercio con la nación caribeña y retirarla de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
«Confirmamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno cubanos. Instamos firmemente a que se levante el bloqueo contra la Isla de la Libertad, se eliminen todas las restricciones al comercio con Cuba y se excluya al país de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, que hace tiempo se ha vuelto odiosa», apuntó el titular de exteriores de Rusia.
El jefe de la diplomacia rusa también exigió la liberación inmediata del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron secuestrados el pasado 3 de enero durante un ataque estadounidense a la nación sudamericana, y se encuentran bajo custodia estadounidense. El ministro hizo hincapié en la inaceptabilidad de tales incidentes en el futuro.
Afirmó que la invasión estadounidense de Venezuela a principios de año violó todas las normas posibles, incluidos los estándares morales.
En sus palabras, Lavrov igualmente destacó que Moscú considera el asesinato del líder iraní, el ayatolá Ali Jamenei, miembros de su familia y miembros de la cúpula militar y política de la República Islámica como una manifestación inaceptable de dictadura autoritaria.
El canciller ruso también acusó a los países occidentales de acciones temerarias que amenazan la vida de miles de millones de personas, y recordó las palabras del presidente, Vladimir Putin, según las cuales la dictadura de una potencia hegemónica se ha descontrolado y se ha vuelto peligrosa para quienes la rodean.
Según él, la minoría occidental, que dominó durante cinco siglos a expensas de los recursos extranjeros, sigue intentando conservar sus privilegios e imponer sus reglas a todos.
«Occidente recurre cada vez más a la fuerza bruta, actúa de forma impredecible e imprudente, y amenaza la vida y el bienestar de millones, si no miles de millones, de personas en nuestro planeta compartido», señaló el jefe de la diplomacia del país eslavo.
Lavrov prometió en su intervención ante la Asamblea General de la ONU que, tras la conclusión de la operación especial militar, se eliminarían todas las amenazas a la seguridad de Rusia procedentes de Kiev.
«Nuestra lucha por la verdad y la justicia llegará a su fin, se alcanzarán los objetivos de la operación militar especial, se eliminarán las amenazas a la seguridad de Rusia y se restablecerá la paz»
Con su intervención el canciller ruso concluyó jornadas maratónicas en las que sostuvo 40 reuniones al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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