“Como la plata en las raíces de los Andes”, así preconizó Martí que debían andar los pueblos de Nuestra América en 1891, al valorar las pretensiones del gigante que llevaba siete leguas en las botas; botas que se las podía poner encima a cualquiera de esas naciones, según sus antojos. Desde aquel entonces, el gigante ya tenía nombre y apellidos: Estados Unidos.
“Es la hora del recuento, y de la marcha unida”; también alertó el Maestro; lección que hizo suya, como pocos, el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien hace 26 años en la celebración del Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en la habanera plaza José Martí, significó que “Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo (…)”.

Y ese concepto de Revolución —más amplio, como es bien conocido— sintetiza toda una historia, con un capítulo memorable, cuando el 16 de abril de 1961, durante el sepelio de las víctimas de los bombardeos aéreos a tres aeropuertos cubanos, por aviones estadounidenses, el Comandante en Jefe advirtió desde una tribuna improvisada en la intersección de las calles 23 y 12, en La Habana:
“Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí (…) ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!”.
Hoy, a seis décadas y media de la proclamación del carácter socialista de la Revolución cubana, el proyecto político y social que seguimos construyendo prosigue en el colimador de la Casa Blanca y, en particular, de la administración de Donald Trump, quien firmó una orden ejecutiva el pasado 29 de enero —cerco petrolero incluido— para ponernos de rodillas.
Frente a tanta amenaza imperial y de la anunciada agresión militar, vale retomar la verdad expresada en la Plaza de la Revolución Mayor General Serafín Sánchez Valdivia por la integrante del Comité Central del Partido y secretaria general de la Central de Trabajadores de Cuba en la provincia, Ekaterina Gowen Dickinson.
“Este Primero de Mayo es también un mensaje al mundo —alertó la dirigente del movimiento obrero—. Un mensaje de dignidad, de resistencia, de esperanza. Desde esta Plaza, desde Sancti Spíritus, decimos que Cuba sigue en pie, que no renuncia a su soberanía, que no abandona a su pueblo”.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus



























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