La recuperación de 85 transformadores desde inicios del pasado año hasta hoy y las soluciones aportadas en el actual calendario para equipos de diferentes niveles de voltaje situados en plantas potabilizadoras y otros centros vitales de la producción y los servicios marcan el quehacer del Taller de Transformadores, perteneciente a la Empresa Eléctrica Sancti Spíritus.
Odeivys Valdés Alba, director técnico de la entidad, refirió a la Agencia Cubana de Noticias cómo esta labor permitió restablecer el servicio en múltiples circuitos afectados, con un impacto notable, sobre todo para la población, en medio de un contexto particularmente difícil.
Los transformadores con problemas causados por cortocircuitos y otras razones llegan al taller, se diagnostican y de inmediato comienza la defectación, la recuperación de todos los elementos sin daños y se inicia el proceso de restauración, acotó.
Cuando la afectación es complicada, las unidades se envían a los talleres de Villa Clara, de Manzanillo, en Granma, y de La Habana, espacios donde se complementa la solución, agregó, y tras su regreso al territorio, se sitúan en los escenarios determinados, con prioridad para el servicio a los lugareños.
Puntualizó Valdés Alba que estas labores han ahorrado al país casi cinco millones y medio de pesos desde inicios del pasado año, pero el impacto va más allá y se centra en darle funcionalidad a los transformadores y con ellos, a diversas actividades de la producción de alimentos, por ejemplo, y a centros vitales.
Adquirir un transformador nuevo le cuesta a Cuba entre mil y dos mil dólares, una gestión que se torna compleja por el bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de Estados Unidos a la Isla y que impide, además, la adquisición de componentes, materias primas, accesorios, equipos de medición, medios de protección, entre otros artículos, enfatizó.
Liván Olmo Castañeda, especialista principal del Taller de Transformadores de esta región central, subrayó que en la instalación también se ejecutan mantenimientos totales a estas unidades, proceso elemental para alargar su vida útil.
Igualmente, reparamos útiles del trabajo como las varas con las que se manipulan los dropados, interruptores y otros medios que también se certifican en nuestras áreas, manifestó.
Cuando un transformador llega aquí, dijo, cada elemento que pueda utilizarse es recuperado y alistado para su empleo, lo que abarata el costo del equipamiento; mientras, detalló que todos los materiales que no puedan ser usados, sobre todo el acero y el cobre, se envían a Materias Primas.
Carecemos de alambres específicos para el enrollado, se nos dificultan los aceites y otros componentes, sin embargo, nuestra fortaleza radica en el ingenio de los técnicos y especialistas, siempre dispuestos ante las limitaciones del bloqueo estadounidense porque encontrar soluciones de calidad y rápidas es un principio básico, precisó.
Hoy la provincia espirituana tiene un déficit de unos 500 transformadores por lo que la recuperación de estos equipos sigue siendo una prioridad para la Empresa Eléctrica.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus

















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