Sudar el surco para que haya comida, la filosofía del campesino Roberto Betancourt (+fotos)

En los alrededores de la casa, este guajiro espirituano cosecha frijoles, cebolla, ajo, tomate, boniato, yuca, plátanos, otras viandas y hortalizas

Roberto: Multiplicar los frutos de la tierra, a golpe de sudor e inteligencia. (Fotos: Oscar Alfonso/ACN)

En medio del gran huerto nacido alrededor de su hogar, en la comunidad de Pozo Colorado, a casi 30 kilómetros de la ciudad de Sancti Spíritus, rumbo al municipio de Trinidad, el guajiro Roberto Betancourt Verdecia sella a golpe de sudor sobre el surco la frase martiana de que si el hombre sirve, la tierra sirve.

Lo sabe cada palmo del suelo pardo rojizo que rodea su casa de tablas y guano de palma, sitio donde cosecha frijoles, cebolla, ajo, tomate, boniato, yuca, plátanos, otras viandas y hortalizas y hasta caña de azúcar para refrescar con guarapo el calor y el cansancio después del laboreo en las plantaciones.

La casa de Roberto está rodeada de diferentes cultivos.

En mi tierra Bartolomé Masó, allá en la provincia de Granma, aprendí de mi padre, el mejor campesino que conocí, que solo con sudor se abona el surco, crecen los sembradíos y nacen los frutos, aseveró a la Agencia Cubana de Noticias mientras sus manos agrupan los montones del frijol negro recién cosechado.

Si eres guajiro y tu casa está rodeada de tierra cultivable, lo menos que puedes hacer es sembrarla para llenar de comida fresca la despensa y la mesa, primera ley para un productor, acotó.

Hace más de una década que llegué a esta comunidad y el ambiente campesino, donde impera el trabajo y la producción, me hizo respirar tranquilo, precisó Betancourt Verdecia, todo cuanto rodea a mi bohío lo convertí en plantaciones, pues ni las malas hierbas ni los espacios vacíos dan de comer.

Ni las malas hierbas ni los espacios vacíos dan de comer. sentencia Roberto.

Reveló que dadas las condiciones de su parcela, solo no ha podido cultivar arroz, pero ya tramita un «terrenito» cerca del río para sembrar el cereal y autoabastecerse totalmente de los granos, las viandas y las hortalizas que necesita la familia.

El tomate sembrado me da para comer y comercializar, primero aquí en la comunidad y también en Banao, en Sancti Spíritus y hasta en Trinidad, aclaró, y de la semilla de cebolla en cosecha beneficio también a otros agricultores del lugar.

Hace más de una década que Roberto llegó a la comunidad de Pozo Colorado.

Una de las recetas que más resultados le da a Roberto Betancourt Verdecia es el intercalamiento de cultivos y ello incluye, detalló, siembras como la del maíz, que me alimenta pero también es una barrera protectora contra las plagas, y al estar rodeado de colmenas de apicultores de la comunidad las abejas son divinas para la polinización.

Tengo la suerte de contar, además, con una fuente de agua cercana y mis siembras no pasan sed, puntualizó este espirituano quien subrayó que al tener el surco al alcance de sus manos el laboreo se hace más fácil.

Roberto tiene sembrada hasta caña de azúcar para, según él, refrescar con guarapo el calor y el cansancio después del trabajo.

 Campesino que se respete garantiza siempre la alimentación del hogar desde su sitio primero, para entonces, con el cuerpo y la mente tranquilas, multiplicar los frutos de la tierra, a golpe de sudor e inteligencia, sentenció finalmente.

Agencia Cubana de Noticias

Texto de Agencia Cubana de Noticias

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