Ha pasado un manojo de años, tantos que no recuerda con exactitud cuántos, pero sí está totalmente nítido en la memoria de Carlitos Irarragorri —como lo conoce medio mundo— el piropo que recibió Calle Alameda.
“Ese tema musical huele a tierra, a campo, a un amanecer en una ciudad como la tuya”, le soltó a bocajarro el grabador venezolano que vivió cada acorde del único danzón escrito por el hijo legítimo de Trinidad.
Y no exageró. Bastó escucharla por primera vez para que se convirtiera prácticamente en un himno, no solo para músicos y residentes de la tercera villa de Cuba; forma parte de la banda sonora más radiada fuera de los perímetros geográficos de la encantadora urbe con olor a monte y.
“Pertenece a la producción discográfica Son-Riendo al Mundo, ya con un buen tiempo; pero Calle Alameda tiene algo especial dentro de la música compuesta por mí, que es bastante poca. Soy de algunos temas. Llegan por temporadas y cuando aparecen las musas”.

Es una melodía demasiado intimista. Porta el nombre de la arteria que vio nacer a Carlitos Irarragorri. Justo sobre sus piedras dio los primeros pasos en la vida y en el arte. Ahí están los amores, amistades, tristezas, la familia. No sorprende, entonces, que por el cumpleaños 50 de su vida artística apostara por compartirla en formato de videoclip.
“En esa calle está toda mi historia y es lo que se refleja en la producción audiovisual. Además, es un homenaje a Trinidad, a los músicos que participaron en la melodía, principalmente, a Alfredo Zerquera, Alfredito, su protagonista y uno de los mejores flautistas de Cuba. Falleció, lamentablemente, sin escuchar el disco terminado. Toda la musa que me condujo a crearla está presente”.
Con el auxilio de la inteligencia artificial, se disfruta del espíritu de las calles del centro histórico trinitario. Su Casa de la Trova y de la Música, el ritmo propio de sus habitantes con raíces en los continentes africano y europeo, representantes insignes de su pentagrama, sus palacetes, coches, la hermosa guitarra, el elegante piano, el mar, la sonrisa amplia de Carlitos… aparecen a todo color.
“Podemos definirlo como un resumen de hasta hoy porque la vida continúa. Es una deuda que tengo y tendré siempre con toda esa gente de la que aprendí cuando niño, joven y sigo aprendiendo cada día. Además, también resulta mi agradecimiento porque le debo mucho a la calle. Es una gratitud total”.
Desde los primeros segundos se tropieza de frente con el curioso Carlitos de ocho años de edad. No le interesan los juegos. Corre hasta la Casa de la Trova, donde Orestes Puerta, El Chino, músico autodidacta, le enseñó cómo domar la guitarra. Acorde a acorde, precisó ampliar saberes. Se refugió en la Casa de Cultura, donde halló también la magia del teatro.
“Con cerca de 10 años formé parte del conjunto artístico de Trinidad De Cuba traigo un cantar. Recorrimos todo el país y participamos en el XI Festival de la Juventud y los Estudiantes. Por eso, ya suman cinco décadas”.
En el universo infinito del arte bebió de la savia, tal y como cuenta el audiovisual, de quienes encontró a su paso: Pedrito González, Armando Lara, Isabel Béquer, Alberto Pablo, Ramón Mendieta y Joseíto Sánchez; algunos nombres de esa familia que se construye con el paso del tiempo.
“También sirve de homenaje a la de sangre, mi madre María Catalina, mi padre René, amante del danzón, mis cuatro hijos Rosalyn, Camilo, Leandro y José Manuel. Es mi agradecimiento a los músicos que me han acompañado y al resto de los vecinos de Trinidad”.
¿Por qué apostar por la inteligencia artificial (IA) para crear este material?
“En la actualidad, no sabemos si realmente nos está ayudando o está destruyendo la creación de muchos artistas. Siempre me ha interesado hacer algún video con caricaturas, dibujos y apoyarlos con música y efectos. Entonces, se me ocurrió hacer este homenaje con IA.
“A ella le dictas qué quieres. No hace nada sola. Pero no siempre es fácil que tu idea y su idea se pongan de acuerdo. No quise hacerlo solo, por eso llamé a Rafael Águila, Rafe, gran amigo, realizador y con una carrera en ascenso en La Habana.
“Le fui explicando sobre mi infancia y todo lo que ha pasado hasta hoy. Comenzamos a materializar la idea. La IA tampoco es gratis. Necesitó de presupuesto. Fuimos aprendiendo entre los dos. No son los muñequitos de Disney. Tarde o temprano te das cuenta de que es, según creo, un poco plástico. Pero, ahí está el sentir”.
Y también logró edificar la belleza de Trinidad, esa musa que se repite en tu currículo; ¿eterna inspiración de Carlitos, un hombre que ha recorrido tanto mundo?
“Trinidad es mi eterna inspiración. Es mi tierra y, como decía La Profunda, mis piedras. Ahí estoy, aunque resida en cualquier otra parte. Ahí están mi gente, mis raíces, mi casa, mi sonrisa…
“Trinidad, por su propio encanto, pequeña junto al mar y monte con esas madrugadas, mayormente el horario ideal para crear, se disfruta mucho. Incluso, se hace desde la soledad, como la de estos tiempos”.
¿Qué dicta tu experiencia sobre lo que pueda suceder con el videoclip Calle Alameda?
“Realmente, no espero mucho porque es un producto, podemos decir, casero. Existe realmente porque soy un apasionado de lo que hago. La música es mi todo. Es, sencillamente, para homenajear, para sentirme bien y para dar a conocer mis melodías en las redes sociales.
“El mundo está muy complicado desde hace ya muchos años. Conocemos a personas que han invertido muchísimo y no han tenido resultados porque todo está controlado por las transnacionales e intereses económicos. Hay mucha música que triunfa gracias a que hay alguien que tiene el billete atrás.
“Estoy feliz de lo logrado y de vivir aún de mi arte. No soy de competir; mientras más anonimato, mejor me siento. Soy más del segundo plano. Por tanto, si Calle Alameda lo ven los trinitarios y los espirituanos y le dan like, seré muy feliz. Esperemos”.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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