El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo tres cambios en su gabinete en los últimos dos meses, el más reciente el de Lori Chavez-DeRemer, quien fuera hasta ahora secretaria del Departamento de Trabajo.
Los pronósticos de la inminente salida de Chavez-DeRemer se cumplieron este lunes tras el anuncio de que dejará el cargo en medio de una investigación interna por posible conducta inapropiada.
El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, dijo en un comunicado que “la secretaria de Trabajo, Lori Chavez-DeRemer, dejará la Administración para asumir un cargo en el sector privado”.
Según Cheung, la funcionaria “ha hecho un trabajo fenomenal”, aunque desde hace semanas medios de locales especulaban acerca del término de su tiempo en este segundo mandato de Trump. Para sustituirla de forma interina se designó a Keith Sonderling.
La breve gestión de Chavez-DeRemer estuvo signada por la turbulencia, ya que fue objeto de una investigación interna tras quejas dentro del Departamento de Trabajo por incidentes que la asociarían a una conducta inapropiada.
Chavez-DeRemer juró el cargo como secretaria de Trabajo en marzo de 2025. Para entonces el ya olvidado Departamento de Eficiencia Gubernamental andaba con la motosierra intentando recortar el financiamiento federal y la fuerza laboral.
Este es el tercer miembro de la administración con paso fugaz en el puesto. El 2 de abril cayó Pam Bondi, la secretaria de Justicia y Fiscal General.
La remoción ocurrió casi un mes después de que el mandatario se deshiciera de otra aliada incondicional: Kristi Noem, su secretaria del Departamento de Seguridad Nacional.
Noem fue la primera integrante del Gobierno de Trump en este segundo periodo en la Casa Blanca en ser destituida y lo hizo precedida de fuertes críticas por su responsabilidad en la aplicación de las agresivas políticas de mandatario republicano contra la inmigración.
Otro del que se rumora como futuro candidato a dejar el cargo es el director del FBI, Kash Patel, cuya gestión ha estado marcada por polémicas y demandas legales; no obstante, todavía cuenta con el apoyo público de Trump y sigue diciendo, de momento, que su trabajo “lo está haciendo muy bien”.
Precisamente, Patel presentó una demanda por difamación contra la revista The Atlantic y su periodista Sarah Fitzpatrick después de una publicación el viernes en la que se alegaba de que él tendría un problema con el alcohol que significaría una amenaza para la seguridad nacional.
El reportaje de la revista, ampliamente comentado por la prensa local, lo titularon inicialmente «El comportamiento errático de Kash Patel podría costarle el puesto».
El material se sustentó en diversas fuentes anónimas que expresaban su preocupación por la «evidente embriaguez y las ausencias inexplicables» de Patel, que «alarmaron a los funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia».
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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