Ni por un solo segundo dudó en subirse a los animales más grandes y descomunales que ha visto en toda su carrera deportiva; tampoco sintió miedo o se impresionó frente a la multitud que instaba a cada jinete en el momento en que se acomodaba sobre el lomo del animal.
Así se nos presenta Vladimir Quintero Girao, el vaquero espirituano que por seis ocasiones ha representado a Cuba en distintos eventos y que recientemente regresó de un Campeonato Internacional de Monta de Toros desarrollado en El Salvador.
Integrante del equipo nacional, Vladimir quien desde los 16 años ya era parte de los Gallos del rodeo, rememora pasajes de su desempeño durante varios meses en el país más pequeño del continente americano y lo hizo con un brillante desempeño, a tal punto que alcanzó el segundo lugar al cierre de todo el campeonato.
¿Por qué Cuba asiste a estos eventos?
En menos de un año he tenido la posibilidad de asistir a este tipo de competencia. En la primera ocasión estuve compitiendo en pistas de El Salvador y Guatemala, siempre como jinete de toro. Ha sido una experiencia increíble, no solo porque intercambiamos con atletas de muchos países, sino porque uno siente el respeto que los demás tienen hacia Cuba, ellos dicen que los cubanos somos valientes y que siempre salimos con ganas a realizar las montas, esa debe ser la razón por la que nos invitan.
Y digo nos invitan porque salimos a través de la Asociación Cubana de Vaqueros del Rodeo, a la cual pertenecemos, Guillermo Silva, un destacado narrador santiaguero y yo, y recorrimos distintas plazas, donde las competencias son acumulativas y se hacen por circuitos, por lo que hasta tanto no se completen las rondas previstas no se da por terminado el evento.
¿Cuántos vaqueros participan?
Casi siempre entre 12 y 15 atletas de muchos países; además de El Salvador y Guatemala, están también los representantes de México, Brasil, Panamá, Costa Rica y de otros lugares de Centroamérica. Pero no es nada fácil, hay toros muy grandes que en ocasiones superan hasta las 2 000 libras, animales que se crían y entrenan para este tipo de actividad.
Nosotros fuimos invitados por el señor William Martínez, de El Salvador, quien es además un destacado criador de toros de monta. Él contaba con dos camadas de unos 10 animales cada una, ejemplares de la raza Plummer, que fueron traídos desde los Estados Unidos especialmente para desarrollar este tipo de campeonato.
Se trata de toros descomunalmente grandes y robustos que impresionan con solo verlos, pero nosotros tuvimos la posibilidad de relacionarnos con ellos, pues hacíamos estancia en la finca donde el criador los mantenía y lo ayudábamos en el manejo diario, es decir, lo alimentábamos, atendíamos y participábamos en el entrenamiento, antes de asistir a las competencias.

¿Entonces el entrenamiento con el animal ayudó?
Sí, porque a diferencia de los toros de Cuba, esos se adaptan a realizar el giro para una sola posición, mientras que los de acá uno nunca sabe hacia dónde van a cambiar, por eso decimos que, aunque se trata de animales con muchas más libras y tamaño, uno se acomoda al montarlos; porque los va conociendo durante los entrenamientos y ya sabemos cuál es la técnica a aplicar.
En ocasiones tenía que realizar más de una monta en el día, hasta completar los requerimientos que exigía la competencia. Pero yo siempre me subo al toro con serenidad, seguro de mí mismo, de lo contrario no podría haber alcanzado esos resultados. En el primer campeonato en el año 2025 obtuve primer lugar y en este quedé segundo, después de Adalberto Valdivia, otro excelente jinete espirituano que desde hace años está radicado en Guatemala.
¿Cuba y El Salvador continuarán estrechando lazos en el rodeo?
Esa es la intención del señor William, quien en varias ocasiones nos elogió y manifestó que quiere llevar a El Salvador a más vaqueros cubanos y traer a Cuba un equipo de su país para que asista a una competencia amistosa con los atletas de la isla, sobre todo, porque reconoce la calidad de nuestro rodeo.
Vladimir es considerado un vaquero completo, ¿por qué?
Precisamente porque soy capaz de realizar en pista todos los números del rodeo, es decir, enlace del ternero, coleo, derribo, lazo doble, ordeño de vaca y la monta de toro, que se considera el plato fuerte de cualquier rodeo por ser una de las modalidades más peligrosas y difíciles. Y, aunque ya cumplí 37 años, me siento en forma para seguir activo, el entrenamiento que realizo es determinante y es lo que me ayuda a alcanzar cada resultado.
Eres también un excelente coleador. ¿Cómo lo logras?
En eso sigo los pasos de mi padre Luis Quintero, que es el recordista nacional en esta modalidad y, a pesar de que hoy algunos vaqueros lo han equiparado, nadie en Cuba ha logrado romper su récord. Yo pude igualarlo una vez, en una competencia semifinal desarrollada en el 2023, donde logré hacer cuatro reguiletes y tres campañillas, todas en manga que es más fácil, pero no en una pista abierta como lo hizo mi papá, que es más complejo, porque el toro se dispersa y cambia el rumbo cuando sale al terreno, por eso digo que él es el mejor.
¿En cuáles otros eventos internacionales has representado a Cuba?
He asistido a competencias de coleo en Colombia y Venezuela, a Costa Rica fui como jinete de toro, en México estuve como vaquero completo, y en estas dos últimas oportunidades participé como montador en El Salvador y Guatemala, pero siempre que salgo llevo dos propósitos bien definidos: hacer un buen papel representando a Cuba y regresar a mi patria, donde me esperan mi familia, mis amigos y mis compañeros de equipo, porque esa alegría de verlos y de que me reciban con los brazos abiertos nunca la cambiaría por nada en este mundo.

Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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