Los arroceros no se cruzan de brazos

En la Empresa Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro comienzan a recuperar producciones y emprenden nuevos caminos para contribuir a que bajen los precios del cereal

Los arroceros espirituanos se sobreponen a las dificultades. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

El precio actual del arroz, ese alimento prácticamente imprescindible en la mesa de la mayoría de las familias cubanas, se ha convertido en uno de los principales dolores de cabeza para la economía doméstica.

Por primera vez en mucho tiempo, para no arriesgarnos con una afirmación absoluta, en la pirámide del tradicional plato de arroz con frijoles las tarifas se han invertido y el monto del cereal ha superado al de los granos negros.

Si no constituye un récord, el hecho de que una libra de arroz se cotice ahora mismo entre 270 y 330 pesos —en dependencia de su calidad, presencia, forma de cocinar, etcétera—, resulta un buen average que martiriza los bolsillos de la mayoría.

En este escenario, la esperanza de no pocos mira hacia el sur, esa región espirituana con una probada tradición en la cosecha del cultivo, pero que desde hace ya tiempo ha retrocedido en sus tradicionales volúmenes productivos.

Actualmente, la Empresa Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro ha comenzado una discreta recuperación de sus cosechas: en el año 2025 superó las 30 000 toneladas de arroz cáscara húmedo, a pesar de que se incumplieron las siembras planificadas por el déficit de agua en los embalses que tributan a sus sistemas de riego, garantía fundamental para la plantación. 

Los arroceros además trabajaron en medio de las tensiones impuestas por los insuficientes suministros de insumos —particularmente los fertilizantes—, así como los elevados precios de los lubricantes necesarios para el mantenimiento de la maquinaria agrícola.

Por otra parte, según la dirección de esta entidad, la actual crisis electroenergética limita fundamentalmente los servicios de secado y molinado de la cosecha y el proceso de clasificación y tratamiento de la semilla.

Pero, aun así y gracias al incremento de los rendimientos en sus áreas, los productores del cereal sobrepasaron la cosecha prevista, aunque esta aún se mantiene bien lejos de las expectativas y la demanda del territorio y del país.

Como alternativa para multiplicar las recogidas, esta prestigiosa entidad sierpense se ha abierto a las nuevas opciones aprobadas y hoy mantiene producciones cooperadas con siete mipymes, las cuales garantizan los insumos del llamado paquete tecnológico, incluido el combustible.

Los nuevos caminos emprendidos por Sur del Jíbaro suman, además, la firma de un contrato de asociación económica internacional con una empresa rusa; y la aplicación de la ciencia y la innovación en todos sus procesos productivos.

Para atemperarse a las nuevas realidades que atraviesa la isla, desde hace ya un buen tiempo la arrocera ha diversificado sus producciones y apuesta también por la ganadería y los cultivos varios, frentes donde ha demostrado notable potencialidad.  

Por la consolidación de su quehacer, la entidad fue reconocida desde el 2021 como polo exportador e importador de la provincia y entre las perspectivas para el 2026 allí enumeran el incremento de las ventas en divisa y online en tiendas y plataformas digitales.

Igualmente, pretenden continuar avanzando en el cambio de la matriz energética con la instalación de fuentes renovables de energía y el uso de la tracción animal; así como potenciar el programa del arroz popular, que en este momento ya suma unos 1 600 productores.

 Porque los arroceros no se dan por vencidos, ni se cruzan de brazos, sino que emprenden nuevos caminos con la marcada intención de, al menos, aportar su granito de arena para que las aguas vuelvan a tomar su nivel con los precios habituales del cereal.

Mary Luz Borrego

Texto de Mary Luz Borrego
Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas económicos. Ganadora de importantes premios en concursos nacionales de periodismo.

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