La doctora en Ciencias María del Carmen Echevarría Gómez, profesora titular y destacada investigadora de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (UNISS), ha dedicado más de 30 años a la docencia y la investigación científica con excelentes resultados; además, la profe Mary, como todos la conocen, siempre se ha vinculado a proyectos enfocados en el desarrollo local y la administración pública, pues, como ella misma asegura, su principal misión es contribuir al progreso de nuestra sociedad.
Por ello, ha sido reconocida este año con la orden Carlos J. Finlay, el mayor galardón de la ciencia cubana que según ella misma confiesa: “Es un gran honor para mí, pues valida muchos años de total entrega a la investigación y educación científica”.
Es graduada de Psicología por la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, lo que la llevó a desempeñarse en el sector de la Salud Pública durante 15 años como psicóloga clínica.
¿Cómo llega la docencia a su vida?
“Entre los años 1997 y 2000 me trasladé a la Facultad de Ciencias Médicas de Sancti Spíritus como parte del Departamento de Atención Primaria de Salud, allí fui asesora metodológica y profesora.
“Luego, me incorporé a la Filial de Sancti Spíritus, más tarde devenida centro universitario y, finalmente, universidad, donde trabajé siempre como miembro del Centro de Estudios de Energía y Procesos Industriales (UDI-CEEPI).
“En 2008 pasé a la Facultad de Ingeniería; allí asumí las funciones de vicedecana docente, vicedecana de Investigaciones y decana hasta el 2014”.
¿Cómo valora estos más de 20 años de trabajo en la UNISS?
“La UNISS potenció mis posibilidades de crecimiento, transité por todas las categorías docentes hasta conseguir el título de profesora titular en 2014, me convertí en máster en Ciencias de la Educación(2004) y doctora en Ciencias Pedagógicas(2011).
“Esta universidad ha sido un catalizador para mi crecimiento profesional; además, me ha permitido participar en la formación de jóvenes, así como en la asesoría en el área de posgrado a través de diversas maestrías, doctorados y diplomados”.
También fue invitada a la Universidad Bolivariana de Venezuela para compartir sus experiencias y tuvo la oportunidad de ser miembro del claustro del Doctorado Internacional en Desarrollo Humano Sostenible de la Universidad Milano Bicocca, en Italia.

La investigación es una parte fundamental de su vida, ¿cómo ha sido el tránsito por un camino que demanda tanta dedicación?
“Siempre he estado vinculada a diferentes proyectos de investigación, ya sean internacionales, nacionales asociados o no a programas, institucionales o empresariales.
“Ya son más de 20 proyectos liderando resultados relacionados a las ciencias sociales, la interconexión ciencia-desarrollo-sociedad y la educación, además de la evaluación del impacto que supone la implementación de tecnologías y su efecto social.
“Ello me permitió formar parte del Consejo Científico de la UNISS, presidir la Comisión 3 y ser miembro del grupo técnico asesor del Proyecto PADIT y del Grupo de Desarrollo Local de esta universidad”.
A lo largo de sus más de 30 años vinculada a la investigación ha trabajado en diversos proyectos de impacto, entre los que destacan: Multiplicadores de energía, una colaboración entre Alemania-Cuba-Nicaragua; Contribución al desarrollo energético y agro-industrial sostenible de la provincia de Sancti Spíritus y Contribución a la transición energética en escenarios agroproductivos, basado en modelos de economía circular.
También, el proyecto Fuentes Renovables de Energía como apoyo al Desarrollo Local, conocido como FRE local, que actualmente está en etapa de cierre; el mismo ha sido muy especial para María del Carmen, por el profundo impacto social que supone para Cuba.

¿Cómo ha sido la experiencia de participar en ese proyecto?
“Coliderar FRE local ha sido muy especial, le ha permitido a todo el equipo contribuir a la transformación local de 22 comunidades rurales aisladas en Cuba, ubicadas en ocho provincias y 14 municipios, a partir del acompañamiento en la búsqueda de soluciones tecnológicas para lograr el acceso a una energía limpia y la sostenibilidad de su impacto.
“Hemos disfrutado mucho la actividad científica, desde el diseño de instrumentos de gestión y abordaje a la metodología de intervención social para la adecuación socio-técnica de las fuentes renovables de enrgía, la preparación de equipos interdisciplinarios de trabajo, la interacción con actores clave, locales y beneficiarios, la defensa y aplicación del enfoque de género en cada acción, además de la creación de capacidades locales, la concertación con inversionistas, hasta la sistematización y visibilidad de experiencias en publicaciones y eventos científicos internacionales.
“Es un proyecto cuyo éxito reside en el proceso de intervención social al fomentar la mejora de las condiciones de vida de los beneficiarios, el autodesarrollo comunitario, la participación y el protagonismo social, desde una perspectiva horizontal y dialógica, para promover la identidad y la conciencia crítica de los habitantes”.

¿Qué es lo que más disfruta de su trabajo?
“La docencia me ofrece el privilegio de encender intereses cognoscitivos y curiosidad. Me siento catalizadora de potenciales porque trato de guiar, inspirar y ayudar a desarrollar un pensamiento crítico. Disfruto ver a mis estudiantes descubrir su voz y competencias.
“Imparto Metodología de la Investigación en pregrado y posgrado en diferentes programas, así es como vinculo la investigación de modo que sea el motor del aprendizaje; el disfrute se vuelve pleno cuando comparto la emoción de mis investigaciones en el aula, mostrando un conocimiento vivo, palpitante y los convoco a participar.
“Dedico mucho tiempo a la investigación social aplicada, y me apasiona la interacción con los sujetos de investigación que muestran una nueva verdad y conocimientos, de ellos aprendo. Todo cobra sentido cuando logro sistematizar esta labor, visibilizarla y compartirla con la comunidad científica”.
¿Qué significado tiene para usted recibir la orden Carlos J. Finlay?
“Es un tributo no solo a mi trabajo, sino a todo mi equipo del CEEPI y a la UNISS por su constante apoyo; no es un final, sino un renovado compromiso para continuar investigando, enseñando y contribuyendo al progreso. Es un motivo de profundo orgullo personal, familiar y para la institución a la que represento”.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus










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