Vilma Espín Guillois: siempre en el corazón de las cubanas

Nacida el 7 de abril de 1930, en la ciudad de Santiago de Cuba, Vilma asumió desde muy joven una posición revolucionaria

Cada 18 de junio, la memoria de Cuba se inclina ante la partida física de Vilma Espín Guillois, ocurrida en 2007. (Foto: ACN)

El 18 de junio de 2007, en La Habana, falleció la Heroína de la Revolución de la Sierra y el Llano, Vilma Espín Guillois, presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas.

   En el salón central del Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución, uno de los sitios donde se le rindió homenaje, un mar de pueblo acudió a despedir a la ejemplar revolucionaria.

   Allí vi a varias mujeres con lágrimas en sus ojos. Recuerdo que cuando entrevisté a una de ellas, me dijo: “Las cubanas tenemos mucho que agradecer a Vilma y a la Revolución. Yo fui una de las tantas jóvenes campesinas que vino a la ciudad a formarse como costurera, y después, me convertí en profesora”.

   Y es que Vilma se ganó el respeto, admiración y cariño de los cubanos por la obra que legó, por su ejemplo de guerrillera y defensora de los derechos de las mujeres en todos los ámbitos.

   Nacida el 7 de abril de 1930, en la ciudad de Santiago de Cuba, asumió desde muy joven una posición revolucionaria. A raíz del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, estuvo entre los estudiantes universitarios que lo rechazó.

   Pronto, se involucró en la lucha clandestina, y junto a Frank País, estuvo presente en los preparativos para apoyar el desembarco de los expedicionarios del yate Granma y el levantamiento de Santiago de Cuba; luego colaboró de inmediato con los rebeldes.

   En febrero de 1957, Vilma, en compañía de Frank País, Faustino Pérez y otros miembros de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, marchó a la Sierra Maestra, para coordinar el apoyo desde el llano, y conducir a Herbert Matthews, periodista del New York Times, hasta la comandancia para la entrevista con Fidel.

   Finalmente, en junio de 1958 se incorporó al Ejército Rebelde y se convirtió en guerrillera del Segundo Frente Oriental Frank País y coordinadora del movimiento clandestino de Oriente con el territorio del Frente. La hermosa relación surgida entre ella y el entonces Comandante del Ejército Rebelde, Raúl Castro Ruz, se concretó en matrimonio luego del triunfo de la Revolución, en enero de 1959.

 En el libro Vilma, una extraordinaria vida, del investigador Juan Carlos Rodríguez, la destacada guerrillera relató que al inicio pensó que iría a trabajar quizás en la Fuerzas Armadas, o como ingeniera en algunas de las industrias donde hiciera falta… Sin embargo, dijo, la primera tarea que se le encargó fue una que ni remotamente soñaba. “Aunque carecía del menor conocimiento acerca de la radiodifusión o el periodismo, me nombraron directora de Radio Rebelde”.

   Se revela en esas páginas que a Vilma no se le había ocurrido la idea de trabajar en una organización femenina. Pero unas compañeras se le acercaron y le plantearon la necesidad de crearla. Ante su desconcierto, le expresaron: “Porque como tú sabes, las mujeres están discriminadas y es importante que se empiece a trabajar con ellas”.

   Agregaron que habían pensado en ella “porque tenía nivel universitario, había sido combatiente destacada y debía centrar esfuerzos en la organización femenina”.

   La aludida lo consultó con Raúl enseguida y su respuesta fue: “Trabaja en eso”.

   Así se inició aquella travesía que tantos hermosos sueños logró gestar para las féminas y las familias cubanas. Con la creación de la FMC el 23 de agosto de 1960, comenzaba un camino de toma de conciencia en la sociedad, en aras de establecer igualdad de derechos en hombres y mujeres.

   Recordó Vilma que solo en un año se prepararon mil compañeras para trabajar en los círculos, unas se formaron como directoras y otras como asistentes.

   Fueron notables también las Escuelas Nocturnas de Superación para Domésticas, surgidas por orientación de Fidel en abril de 1961, y dirigidas por la FMC. Ahí, ellas aprendían diferentes oficios: “mecanografía, taquigrafía, comunicaciones, contabilidad, etcétera”. 

   Otras de las grandes tareas de esos primeros años de la década del 60 del pasado siglo fue la erradicación de la prostitución. Aquellas que tenían alguna habilidad, recibieron empleo, en tanto otras fueron para escuelas de oficios, y las que “habían vivido toda la vida de esta forma, las llevamos a estas escuelas donde se les reeducó”.

   También estuvieron las más de 11 mil campesinas que llegaron en trenes a La Habana con el objetivo de superarse en las Escuelas para campesinas Ana Betancourt. Unas empezaron por alfabetizarse y otras elevaron sus conocimientos de enseñanza primaria, en dos o tres grados.

   Recibieron clases de corte y costura, para las cuales se elaboró un método especial. Muchas de las primeras Anitas, como popularmente se les llamaba, se convirtieron en médicos, pedagogas, técnicas, incluso, dirigentes…

   Diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular desde su primera legislatura y miembro del Consejo de Estado, Vilma presidió las comisiones parlamentarias de Prevención y Atención Social, así como la de la Niñez, la Juventud y la igualdad de derechos de la Mujer.

   Durante su vida representó a Cuba en disímiles eventos internacionales y siempre hizo sentir su voz en defensa del proyecto revolucionario de la nación y de las mujeres que a lo largo de décadas cimentaron sus derechos.

   Sus restos descansan en el histórico Mausoleo del Segundo Frente Oriental Frank País, ubicado en la montaña de Mícara, en Santiago de Cuba. Allí se le rinde tributo como la gran cubana que sigue inspirando a su querido pueblo.

Agencia Cubana de Noticias

Texto de Agencia Cubana de Noticias

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