Arqueólogo musical

Juan Gaspar Marrero Pérez-Urría, en un libro más ampliado, nos devuelve a las raíces de la reina de las charangas

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Juan Gaspar Marrero Pérez-Urría ha dedicado parte de su vida a escudriñar en las raíces de nuestra música. (Foto: Facebook)
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Juan Gaspar Marrero Pérez-Urría ha dedicado parte de su vida a escudriñar en las raíces de nuestra música. (Foto: Facebook)

Perdió el poder de sus pies. Cuando cobró conciencia sudaba de tanto movimiento. Imposible saber a esta altura de su vida la fecha exacta. Solo recuerda con exactitud que aprendió a bailar con Rafael Bacallao al ritmo inigualable de la Orquesta Aragón.

“¿Qué sería de nosotros los cubanos si nos quitan esa agrupación?, se ha preguntado muchas veces Juan Gaspar Marrero Pérez-Urría, habanero, pero con carné de residencia y otros muchos motivos en Sancti Spíritus.

“Compartió textos, escenarios y épocas con los grandes de la música cubana. Eso le hizo difícil el camino, pues la competencia era violenta y había que imponerse a todo eso para lograr el éxito. Logró relaciones amistosas con figuras de la talla de Benny Moré, Joseíto Fernández, Paulina Álvarez… Se enfrentó a lo que se conoce como la mafia musical porque era de fuera de La Habana, como decían, una orquesta de guajiros”, resume quizá el investigador cubano que más conozca de la historia de una de las perlas no solo de Cienfuegos, sino del resto de esta isla.

Modesto hasta la médula, le parecerá esto último una exageración periodística. Mas, si ya en el currículo de Gaspar Marrero se acumulan unos cuantos artículos, conferencias y disertaciones sobre el tema; además de un primer libro editado en 2001 y reeditado en 2008 bajo el título La Orquesta Aragón, la noticia se escribe sola. Pero si se le añade como valor informativo que en este 2021 cuenta con un texto ampliado con el nombre de La reina de las charangas, evado cualquier intento de acusarme por exaltar su extraordinario aporte.

“En septiembre me solicitaron desde una editorial de Miami reeditar La Orquesta Aragón y acepté, pero me percaté de que, después de 20 años de énfasis de mi investigación y colaboración con amigos de Colombia, Perú, México, Estados Unidos y Francia, tenía mucha más información, por lo que esta es una edición ampliada”, rememora como evidencia de su labor de arqueólogo musical.

Para este profesor de Matemática con múltiples recuerdos de sus clases en planteles habaneros y el título colgado en alguna pared, escudriñar en la música ha sido una gran pasión. Dejarlo hablar es correr hasta los primeros años del siglo XX en una isla donde en cada esquina, de sol a sol, se cantaba y tocaba en vivo.

La reina de las charangas se diferencia del otro texto en varias cuestiones. La primera es que cuenta con prólogo escrito por Cristóbal Díaz Ayala, a quien le agradezco sus palabras. Y comienza con un primer capítulo donde sitúo en contexto a Cienfuegos, desde su fundación hasta que surge y evoluciona la orquesta en formato de charanga con flautas, violines, piano, percusión menor, contrabajo y cantantes”.

El texto es un esbozo en más de 400 páginas con fotos y criterios nacidos al calor de conversaciones con varios de sus músicos, como la primera vez en 1989 en Cienfuegos. “Confieso que, días después, cuando regresé a casa, no pude hablar. Fui a mi cama a llorar como un muchacho. Comprendí que la Aragón va en sangre. En la sangre de todos los cubanos”, le contaría a un colega.

“En los demás capítulos del devenir de la orquesta se añade mucha más información que no está en el primero. Hay uno en el que soy un poco atrevido, pues no toco ningún instrumento y me atreví a hacer una caracterización, a través de la escucha de los discos de la orquesta de lo que es el sonido Aragón para tratar de interpretar por qué se diferencia de las demás charangas cubanas.

“Ahí tuve el aporte de René Lorente, a quien contacté por las redes sociales y me ofreció testimonios y criterios como integrante. A mi juicio él garantizó la supervivencia de la orquesta porque fue la figura que tuvo la altísima responsabilidad de sustituir a Richard Egües”.

Para Gaspar Marrero no fue intención llevarnos en estas nuevas páginas hasta la actualidad. Para eso, asegura, existen otros textos que se refieren a lo más fresco de una agrupación de más de 80 años, pero con un sonido juvenil.

“En cuanto a la discografía la versión original se refiere a la lista de grabaciones en discos comerciales. En La reina de las charangas incluí una revisión que realicé del mercado discográfico actual en formato digital. La bibliografía de este texto cuenta con 15 páginas. Además, aparecen 100 ilustraciones gracias a los actuales músicos de la orquesta y al maestro René Lorente y otros buenos amigos”.

Esta es una verdadera joya para quienes deseen adentrarse en el mundo de la tan bien bautizada nave insigne de la música popular bailable en Cuba durante el siglo XX; una clase sobre el pasado-presente de nuestro país auténticamente sonoro.

Cada vez que sale un libro nuevo es un logro para conocer más sobre nosotros mismos. Han sido pocos los dedicados a agrupaciones musicales porque es difícil, ya que no se trata de un solo elemento como cuando nos dedicamos a biografiar a una persona. Al hablar de un colectivo tienes que tener en cuenta elementos de cómo se formó, quiénes se le incorporaron, de dónde proceden… Es un trabajo muy, muy duro, pero tiene su reconocimiento porque es un capítulo que salvas de la historia”.

En ese desvelo Gaspar Marrero pierde el sueño. De ahí que se le encuentre siempre frente a la computadora o sumergido entre discos, revistas y libros antiguos o en Internet.

“Estoy preparando condiciones para acometer dos proyectos: hacer una biografía musical de la Sonora Matancera, desde Cuba, visión que no existe en formato de libro, y el otro, que puede ser el que comience de inmediato, será utilizar a la figura del gran pianista, compositor, arreglista, director de orquesta, vestuarista, productor, luminotécnico…, el artífice de una famosísima agrupación cubana que durante décadas estuvo sonando en todas partes del mundo y que fue la orquesta Lecuona Cuban Boys, el maestro Armando Oréfiche. Pero él y el grupo serán el pretexto para describir una época. En este caso hablar, a partir de la prensa y la discografía, del desempeño de los músicos cubanos que desde los años 30 comienzan a emigrar a Europa”.

Ambos anuncios, por sus temas, ya delatan que serán otros regalos a la cultura cubana de manos de Gaspar Marrero, quien tampoco pierde las esperanzas de que La reina de las charangas se robe el interés de una editorial cubana para que su consumo sea mucho más accesible de que lo que permite la plataforma digital Amazon. Al final caminar sobre cada una de sus líneas es bailar al ritmo de un espectáculo de elegancia total como nos tiene acostumbrados la inigualable Aragón.

Lisandra Gómez Guerra

Texto de Lisandra Gómez Guerra
Doctora en Ciencias de la Comunicación. Reportera de Radio Sancti Spíritus y corresponsal del periódico Juventud Rebelde. Especializada en temas culturales.

Comentario

  1. Confieso que para el baile,como descendiente de gallego,tengo un yeso en cada pierna cuando de bailar se trata,pero con solo escuchar la introduccion de la orquesta,como por arte de magia,mis piernas cobran ligereza y se mueven casi como la «Yaguaza».lo hacia.Agradezco que se le de el merito que Lorente tiene y de quien junto a. La Aragon,soplando como invitado,disfrute,hace algunos años un historico concierto en el Miami Dade County Aditorium.Agradezco tambien que se ocupe de la Sonora Matancera con quien canto la inigualable Celia Cruz.En definitiva son parte inseparable de la cultura cubana.Vaya mi agradecimiento tambien a la periodista por esta joya periodistica

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