El palo blanco invade el cañaveral

El algarrobo indio, una especie invasora plantada con fines boscosos y paisajísticos en diversas partes de Sancti Spíritus, al paso de los años se ha vuelto enemigo de la caña y la cosecha

Área al lado del enlace de Sancti Spíritus con la Autopista; nótese cómo el algarrobo indio invade y rebasa la plantación. (Fotos: José Luis Camellón)

De la mano del hombre, a los cañaverales de Sancti Spíritus se arrimó otro enemigo que ahora mismo causa tanta preocupación como la mismísima picapica; aunque no es lo más aconsejable ni sano para el medio ambiente, a esa incómoda planta, al bejuco y a otras malezas se les derrota, a falta de químicos, con la quema autorizada del campo. Pero, el algarrobo indio o palo blanco, como se le conoce al pie de las guardarrayas, no solo ha invadido una parte apreciable de las plantaciones, sino que —según los especialistas— reduce la vida útil de la cepa, inhabilita campos completos y se ha vuelto un serio obstáculo para la cosecha y la mecanización.

Al calor de la Tarea Álvaro Reinoso, que trazó las coordenadas del redimensionamiento del sector cañero-azucarero a inicios del presente siglo, se apeló al fomento de áreas boscosas en terrenos entonces vacíos de la gramínea, y proliferó la siembra de la Albizia procera (nombre científico del algarrobo indio), una especie altamente invasora por la rápida capacidad de germinación que tiene en virtud de que —aseguran cañeros del día a día— el viento traslada las semillas hasta varios kilómetros.

Según entendidos en la materia, la capacidad de adaptación al suelo y el rápido desarrollo sumaron también avales para que años atrás, en interés de reforestar los laterales de la Autopista Nacional y crear paisaje, se acudiera al llamado palo blanco —en alusión al color de su corteza—, prácticamente la única especie que prendió en terrenos escasos de fertilidad por la propia dinámica constructiva del vial.

Sin que sea un criterio reconocido, da por pensar que faltó conocimiento o estudio sobre esa planta, porque lo cierto es que en los cañaverales alrededor de la Autopista, de la pata de acceso a Sancti Spíritus, en Jatibonico y en sitios tan alejados como Cantarrana, al sur de la provincia, empezó a germinar la especie al lado de los plantones de caña con tanto vigor y población que, al decir de autoridades del sector, “en la última zafra algunos campos de Taguasco no se pudieron cosechar por esa causa”.

NO ES CHAPEAR POTREROS

Toda la madera se ha aprovechado en aserríos y como leña.
Toda la madera se ha aprovechado en aserríos y como leña.

Escambray apenas intenta exponer algunos gajos de un fenómeno que para nada es exclusivo de Sancti Spíritus; ya circulan disposiciones a nivel de país que le salen al paso a la problemática creada alrededor del palo blanco y el cañaveral; en tanto, otras provincias como Matanzas y Mayabeque se cuentan entre las primeras en plantarle cara a la especie invasora.

Se admite que en los campos del central Uruguay, en Jatibonico, la invasión del árbol es muy significativa; a modo de ejemplo, nos acercamos a las áreas del central Melanio Hernández. Nadie vaya a pensar que ahora el algarrobo indio es el primer causante de la depresión cañero-azucarera que atraviesa Sancti Spíritus; tampoco a subestimar la problemática, ni creerse que la sustitución o eliminación de la planta —según el escenario donde está— sea una tala al estilo de la colonización española. Pero, el daño es tan real que apremia enfrentarlo.

Lo que expone Antonio Viamontes Perdomo, director de la Empresa Agroindustrial Azucarera Melanio Hernández, resulta bien elocuente: “El palo blanco ha transmitido la semilla hacia dentro de los cañaverales, nace solo, y hay lugares que se han hecho montes silvestres, entonces cuando un campo de caña se queda de un año para otro se pierde; de las áreas vacías hay más de 1 900 hectáreas afectadas con esa especie, pero de las que tienen caña, por lo menos todos los campos cercanos a la Autopista poseen la presencia invasora, en mayor o menor medida.

“Estos bloques de caña nueva por ambos lados de la Autopista, pertenecientes a la UBPC Tuinucú, meses atrás eran casi montes de algarrobo indio, en algunas partes hasta parecían los surcos de una siembra ordenada; hubo que buldocearlos, algunos lugares llevaban dos o tres años abandonados porque las combinadas no podían entrar; fueron de caña en algún momento, después no; esta afectación viene de hace un tiempo, pero se ha agravado mucho en los últimos años, y donde hay palo blanco cerca no puedes dejar un campo de un año a otro para buscar mejor composición de cepas, hay que cortarlos todas las zafras”, refiere el director.

En Sancti Spíritus demoró iniciarle la guerra a la especie invasora; por un lado, Azcuba quería talar, por el otro, el Servicio Estatal Forestal exigía la garantía de posturas para hacer la reposición según lo dispuesto por ese cuerpo regulador.

Finalmente, sobrevino el entendimiento y la aprobación, de manera que en los últimos meses quedó eliminada la planta en alrededor de 2 kilómetros a ambos lados de la Autopista Nacional, en territorio del municipio de Taguasco, bajo el esquema de plantar allí otras especies forestales; al mismo tiempo se trabajó en la renovación de las áreas cañeras aledañas. Sin embargo, la mayor parte de la reposición en las fajas del vial está por ejecutarse.

Ni pensar que la guerra contra el palo blanco es como chapear un potrero; han sido las propias fuerzas del Melanio Hernández las más involucradas a la hora de asumir el desmonte de la especie. “Esta es una tarea gigantesca, porque son varias hileras de árboles y el volumen de madera que da es grande, ha involucrado medios y a mucha gente, se ha transportado por la Empresa Forestal para los aserríos la parte de la madera que tiene utilidad, la otra que sirve como leña se le ha dado destino también con varias entidades.

“La indicación del Servicio Estatal Forestal es que toda el área talada en la Autopista se reforeste para no perder ese paisaje, pero transitamos por el período seco; por eso estamos pidiendo que se nos deje seguir adelantando la tala por el daño que provoca y el peligro de que los campos de caña recién sembrados se vuelvan a infestar; entonces, cuando llegue la primavera reanudamos la reforestación”, precisa Antonio Viamontes.

EL PALO BLANCO NO DA AZÚCAR

El hecho de emprender la siembra de nuevas especies en la época de seca obliga a regar las plantas en busca de la supervivencia.
El hecho de emprender la siembra de nuevas especies en la época de seca obliga a regar las plantas en busca de la supervivencia.

El impacto de la especie no radica solo en invadir campos cañeros, pues datos oficiales de Azcuba en el territorio dan cuenta de 66 neumáticos de cosechadoras echados a perder solo en la anterior zafra por los troncos del árbol. “El daño que ha causado al corte de base de la combinada —pieza delantera de ese soporte en la máquina— es tremendo, los acaba, también a las gomas. Tiempo atrás se controlaba la planta con un herbicida, pero no ha entrado más por la limitaciones del país, y en muchas zonas esa planta se ha adueñado de los cañaverales”, describe Antonio Viamontes.

“Por lo que he visto aquí, puedo decir que esa especie se come un campo de caña en cuestión de 30 días; la semilla vuela lejos y germina con una facilidad tremenda; si ya sabemos el daño que hace en la caña, para qué dejarlo más tiempo, porque el palo blanco no da azúcar, hay que cambiarlo por otro menos dañino; a mí me ha acabado con las gomas del tractor cuando doy cultivo, y conocemos lo que le cuesta al país cada neumático”, comenta Evelio Riverol Morera, operador de maquinaria en la UBPC Tuinucú, ahora involucrado en la reforestación de las zonas taladas en la Autopista.

“En el lote La Redonda casi había más palo blanco que caña, y todavía queda bastante”, declara Felipe Batista.
“En el lote La Redonda casi había más palo blanco que caña, y todavía queda bastante”, declara Felipe Batista.

Felipe Batista Franco, jefe del lote La Redonda, en la propia UBPC Tuinucú, tiene un fiel retrato del área bajo su mando. “En la zafra pasada se afectó el corte como en 20 hectáreas en esta zona de la Autopista por la invasión del palo blanco, pero allá abajo, en el fondo de La Redonda, fueron como 80 más por la misma causa; eso fue azúcar dejada de producir; hay quien piensa que la afectación es en los campos pegados a la Autopista, ¡qué va!, tengo cañaverales a 4 o 5 kilómetros de aquí con palo blanco adentro”.

AUTOPISTA, PRIMER FRENTE DE TALA

Escambray buscó el criterio de Lucrecia Sánchez Díaz, jefa del Departamento de Servicio Estatal Forestal, Flora y Fauna Silvestre en Sancti Spíritus, y conoció que existen indicaciones del Ministerio de la Agricultura de hacer un programa para ir reponiendo la planta por otra especie que cumpla los objetivos del paisajismo, sombra y otras características; “pero lograr una especie en la faja de la Autopista lleva mucho trabajo”, explica.

Puede decirse que en la provincia la sustitución del algarrobo indio es una guerra con atraso y los primeros pasos en un segmento de ese vial se dieron bajo la coherencia de talar, sembrar otra variedad forestal y plantar nuevos cañaverales; es cierto que ahora hay menor amenaza de la especie invasora, mas sigue el riesgo que presupone la existencia del palo blanco en áreas aledañas, de ahí la pertinencia de apurar lo más posible la reposición.

“Desde el 2006, cuando vimos que era una amenaza, el Servicio Estatal Forestal prohibió la siembra de ese árbol; pero hay que decir que años antes proliferó la siembra de esa especie, un poco también asociada a buscar una respuesta rápida en el programa de postura por la pronta germinación y evitar que los campos donde se decidió ponerla se llenaran de marabú.

“De manera que se utilizó el algarrobo indio como una especie pionera para después irla sustituyendo, por ejemplo, en la reforestación de la presa Tuinucú se empleó y ya se ha ido reponiendo una parte. No conocíamos el daño que iba a provocar, pero sí sabíamos que era una especie altamente invasora; no obstante, es una planta cuya madera tiene utilidad para la confección de camas, parles, cajas y sarcófagos, entre otros usos; hay que ver bien dónde la ubicamos; como política del país se busca sembrar plantas preciosas, autóctonas, endémicas, no especies invasoras, ni introducidas”, subraya.

¿Fue una buena idea usarla en la Autopista?, pregunta Escambray

“Para alcanzar lo que se logramos en la Autopista, si no se hacía con esa especie no se reforestaba; ahora estamos luchando con otra especie, pero va a ser difícil porque demora en crecer y no tiene la supervivencia del algarrobo indio.

“Estamos de acuerdo en que hay que sustituir la especie en los lugares donde está haciendo daño, lo que tiene que ser un programa ordenado y con las posturas contratadas, si no el Servicio Estatal Forestal no lo aprueba; todo lo que constituya área de uso cañero y esté invadido por esta especie se va a eliminar, con excepción de la parte de la Autopista, que será sustituida por otra especie”, concluye Sánchez Díaz.

José Luis Camellón

Texto de José Luis Camellón
Reportero de Escambray por más de 15 años. Especializado en temas económicos.

14 comentarios

  1. Esto no sólo ocurre en esa provincia, sino en todas

  2. Esta planta invasora es hoy en día el azote de nuestros cañaverales, nuestra principal materia prima se ve seriamente amenazada por estas plantas, es hora de pensar seriamente qué más podemos hacer para que esta planta desaparezca de nuestros cañaverales .

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