Thalía Pérez Fuentes se siente inmensa al escuchar las ovaciones del público. Canta, prácticamente, desde que abrió los ojos y, desde hace un tiempo, confirmó que la música precisa ser su camino en lo profesional.
“Siento que las canciones bombean mi sangre”, resume al definir esa fascinación por compartir su voz acompañada de diferentes ritmos.
Lo que empezó como un juego preferido, hoy tiene carácter. Integra el colectivo de Andarte, el más joven proyecto artístico infantil de la ciudad del Yayabo. Ensayar no es rutina. Subir a los escenarios resulta un verdadero goce.
“Estaba en la escuela Carlos Loyarte cuando mi instructora de arte me habló que podía hacer una prueba para unirme a ellos. Como siempre he querido vincularme al mundo del arte, fui y me aceptaron. Me ha servido para expresarme mucho mejor y me siento muy bien entre ellos”.

Lo asegura, aunque le obliga, incluso, a redoblar esfuerzos tras las exigencias docentes de la institución educativa Ernesto Valdés y los requerimientos de los ensayos en el pequeño local del plantel Máximo Gómez, en la cabecera espirituana.
LA PRIMERA NOTA
Yuleidys Gómez Gómez funge, desde hace años, como promotora cultural de la zona urbana de Los Olivos. Con experiencia y muchas ganas, auscultó la extensa área que va desde Las Minas hasta Olivos III. Se encontró que en su lugar de residencia, el Reparto Toyo, había muchos pequeños con aptitudes para las artes. Tocó las puertas de la institución educativa de ese rincón urbano, pero con aires rurales y alertó a la Casa de Cultura Osvaldo Mursulí, donde labora.
“En esa escuela estudiaron mis abuelos, mis padres, mi hijo y yo. Históricamente, a quienes se forman ahí les resulta más complicado acercarse a los espacios donde se puede dialogar con las artes que al de otras zonas. Influyen la lejanía y otros factores. Por tanto, pensé cómo hacer a la inversa y llevarles las manifestaciones a ellos”.
El primer paso fue la impartición de un taller de danza bajo la guía de la instructora de arte Tahimí Arredondo. Luego, con un manojo de interesados, llegó como necesidad sumar al teatro.
“Decido hablar con Lianet Rivadeneira Martínez, integrante de la Brigada de Instructores de Arte José Martí. Ella trabaja en la propia Máximo Gómez. Después, nos percatamos de que era necesario incluir la música y se nos sumó Darys Zaporta, quien, lamentablemente, ya no está. Pasado un tiempo y con un espectáculo donde fusionamos esas tres manifestaciones, nos presentamos el tercer domingo del mes de julio de 2024 en los portales de la Osvaldo Mursulí”.

Fue ese el bautismo de Andarte, el proyecto que desde su propio nombre anuncia que busca sembrar el arte. Luego de unos días de aquel estreno, decidieron fijar su debut en la fecha del 7 de julio de 2024.
“Ha sido una ardua tarea, mucho trabajo —alega Rivadeneira Martínez—. El movimiento de artistas aficionados, donde los niños y niñas son protagonistas, ha ganado un rol muy importante en la vida cultural de Sancti Spíritus. Tanto así, que junto a otros proyectos hemos podido compartir con artistas profesionales como Lidis Lamorú, durante su gira por aquí.
“Realmente, Andarte significa un reto, pero a la vez un aprendizaje constante”.
De lo buenos sabores, recuerda el más reciente cuando la obra Raíces, de su autoría e interpretado por los pequeños de la unidad artística, se llevó el premio en la categoría Teatro en la octava edición del Concurso Escaramujo.
“No ha sido fácil, sobre todo ganar espacio en una tierra donde hay excelentes proyectos como la Colmenita Dueños de la Felicidad, Haciendo futuro y los Yayaberitos, algunos con más de 20 años de existencia. Pero desde que nos dimos a conocer nos tienen en cuenta y ya hemos actuado hasta con públicos fuera de nuestro entorno”, acota Gómez Gómez.
El Bosque, la Casa de Cultura Osvaldo Mursulí, de la cabecera provincial, y la Almira Campos, de Taguasco, han sido testigo del histrionismo y el talento de cada protagonista de Andarte.

BUENA COSECHA
Dos años después de la primera presentación en un escenario, esos niños han crecido como creadores. En los montajes con sello cubano aprenden más allá de las artes.
“Defendemos lo más autóctono que nos representa como hijos e hijas de esta tierra. En nuestro pequeño local en la Máximo Gómez nos organizamos cada semana para fortalecer las expresiones artísticas. El viernes lo dedicamos a un ensayo general. El apoyo de las familias es trascendental. Sin ellos, no hubiéramos llegado hasta aquí”.
Son ellos el sostén para que otros muchos sueños, entre ellos el de haberse categorizado como compañía teatral, se cumplan. Actualmente, se plasma en sus agendas una necesidad: contar con un local mayor para el montaje de espectáculos integrales. Se saben respetados queridos y admirados por los públicos y la crítica.
¿Valió la pena iniciar este camino?
“Mucho. Nuestro entorno nos necesita y está ávido de propuestas artísticas. Ver los rostros de quienes nos disfrutan es lo más importante, sobre todo, en estos difíciles tiempos”, concluye quien sembró hace dos años la semillita de Andarte.

Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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