Si algo es una verdad de Perogrullo en la actualidad es que vivimos tiempos de alianzas. Sin las garantías, fuerzas, recursos generados de las uniones entre los diferentes sectores, instituciones, organismos y entidades resulta hoy prácticamente imposible sostener procesos y acciones, dar vida a espacios…
La práctica en el actual contexto, más complejo, sobre todo, por las tuercas apretadas de una política absurda y hostil llegada de vecinos del norte, obligó a poner en letra firme cómo esos vínculos pueden materializarse sin dar pie a distorsiones, violaciones, corrupciones… Ley en mano, el reto está en hacer funcionar con pertinencia y eficacia cualquier tarea que se asuma.

El sector cultural no escapa de esos desafíos de país en constante búsqueda por levantar su economía, afectada severamente desde hace tiempo.
Precisamente, la Casa de la Trova Miguel Companioni, de la ciudad del Yayabo, esa especie de cuna donde se apuesta desde 1985 por resguardar un elemento raigal en la nacionalidad cubana, entendió rápidamente la urgencia de una colaboración para no cerrar a cal y canto su antiguo portón.
Con la experiencia de sus relaciones de trabajo con la Empresa de Promociones Artísticas y Literarias Artex S. A. en Sancti Spíritus, la cual condujo los destinos de una pequeña tienda plantada en uno de los locales de la casona, muy cerca de su entrada y bar, desde hace poco se arrendó el área de expender bebidas a un trabajador por cuenta propia con muchos anhelos por hacer florecer la institución cultural, ubicada en un área de privilegio en la villa del Yayabo.
Pasados algunos días, ya se constatan mejoras palpables. Los baños funcionan y el escenario cambió su imagen, aunque aún restan trabajos, de acuerdo con el boceto.
“No contamos con presupuesto para asumir ninguna labor de remodelación —aclara Dayana Ruiz, directora de la institución—. Tampoco existe en las arcas de la Dirección Municipal de Cultura. Ya tenemos planificada la mayor envergadura de las acciones para fin de año, como antesala del cumpleaños de la Casa. Presentamos serios problemas con el techo, principalmente de la parte donde estuvo la tienda de Artex, y las paredes. Con anterioridad esos elementos fueron restaurados, pero no quedaron con la calidad necesaria”.
Sin dudas, de materializarse este propósito, será un gran alivio para el sector cultural espirituano, donde cada día se incrementa el número de instituciones con afectaciones constructivas que piden el último en una lista de espera. Basta mencionar el Museo de Arte Colonial y la Sala Museo de la localidad de Arroyo Blanco, en Jatibonico, para provocar un verdadero principio de infarto, fundamentalmente, por ser este un escenario donde en cada segundo se multiplican los precios hasta de la más diminuta puntilla.

EN PIE
Por supuesto que la presencia de un trabajador por cuenta propia bajo cualquier término en una institución cultural no solo es para evitar que se vengan abajo las edificaciones ni engordar sus arcas privadas, sino porque está a tono con el propio documento que presenta las 176 Transformaciones Económicas y Sociales, agrupadas en 23 ejes temáticos, al referirse a la aprobación de ampliar las facultades de las entidades estatales para que operen con mayor autonomía y en similares condiciones con el resto de los actores económicos: “La realización de cualquier actividad lícita, sin abandonar el objeto social principal”.
“Hicimos el contrato con esa máxima. La Casa de la Trova Miguel Companioni mantiene su función como desde hace casi 41 años: difundir la música tradicional espirituana”, deja claro la joven instructora de arte que lleva las riendas de la instalación.
Por ello, gracias precisamente a la pertinente alianza con el sector no estatal, haya o no servicio eléctrico, abre sus puertas en las noches de viernes y sábados porque tiene el respaldo de una planta que permite ofrecer los servicios. Hoy solo se dan ese lujo aquellas instituciones culturales con espacios arrendados como la Casa de la Guayabera.
“Nuestra aspiración es sostener una programación variada de martes a domingo, con predominio de agrupaciones en vivo. Para eso, la Dirección Municipal de Cultura no cuenta con el respaldo económico que se precisa para financiar las unidades artísticas del patio e invitadas. Entonces, el propio trabajador por cuenta propia asumiría esos pagos, pero ello precisa generar mayores ingresos”.
Lograrlo ocupa a quienes conducen los destinos de la Casa de la Trova —la voz determinante según consta en ley— y su contratante. Tienen en manos las experiencias de las acciones fijas realizadas cada mes, también gracias a los vínculos con artistas e instituciones como el Centro de Promoción Literaria Raúl Ferrer y la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos.
“Entre ellas están El perseguidor, Mujeres Ilustres, Décima y punto cubano, Las flores del jardín y La verdad desnuda. Todas cuentan con públicos diversos ya que se suman estudiantes de las instituciones educativas cercanas, así como personas que llegan espontáneamente, tras las promociones. De forma muy amena se conocen personalidades, sus creaciones a través de las manifestaciones artísticas y, claro, lo mejor del patrimonio musical espirituano. Da mucho goce que jóvenes han salido de aquí mientras tararean Pensamiento o un pasacalle espirituano”.

PARA HOY Y MAÑANA
Todo lo que se haga al interior de la edificación tiene que defender con dientes y garras la identidad de nuestra rica y diversa cultura. Ya sea desde una acción para los públicos infantiles —de gran urgencia para fomentar, en las primeras edades, el amor y respeto por los horcones de las artes— o la escucha de música grabada, que no puede traicionar eso. Con anterioridad, en más de una ocasión, este propio medio denunció sucesos que quebraron la rica historia de esa institución. Entonces, se promocionaban melodías extranjeras o totalmente alejadas de lo más autóctono del pentagrama nacional, siempre con el afán de ganar públicos e ingresos económicos.
Por supuesto, que hay una gran realidad. No se puede pensar en contar con una Casa de la Trova repleta de tríos y bardos con guitarra en mano, quizá como ocurrió en sus días inaugurales. Como la vida misma, las instituciones no son inamovibles. En Sancti Spíritus, ya no existen trovadores solitarios que le cantan a la vida toda y ese tipo de agrupación anda en peligro de extinción.
La trova, como refieren estudiosos y los propios artistas, por su capacidad para asimilar códigos musicales y literarios pertenecientes a otros estilos de creación se ha nutrido de diversas expresiones de la música popular, tanto nacionales como foráneas, díganse criolla, guajira, habanera, son, guaracha, bolero e, incluso, otros latinoamericanos. De esa forma, hoy sobrevive entre tantas tendencias con más arraigo en los gustos colectivos.
Por ello, puede disfrutarse a una sola voz con la compañía de guitarra o piano o cualquier formato de agrupación. De ahí que no exagere el más reciente título del diario de la juventud cubana: «La trova es la banda sonora de la nación».
Con esos conceptos, quienes conducen los designios de la Casa de la Trova Miguel Companioni precisan diseñar su política musical, ya sea cuando se presentan bajo la sombra de la mata de mango unidades artísticas del pentagrama espirituano o llegadas desde fuera. De esa forma, se evitará escuchar alguna expresión que distorsione el espacio.
“Queremos, por ejemplo, contar con un bar temático sobre nuestra música. Las bebidas tendrán nombres de canciones emblemáticas. También soñamos con los ingresos que se generen traer artistas de otros territorios, siempre en colaboración con otros sectores. Está entre los anhelos hacer relaciones de trabajo con Radio Sancti Spíritus para volver hacer el programa Serenata en vivo cada viernes desde nuestro patio. Todo se hará de acuerdo con los públicos asiduos que, como el actual contexto, han cambiado”.
En esas aspiraciones tampoco puede desdeñarse que, precisamente, los públicos se forman y se educan. En una ciudad como Sancti Spíritus, donde poco queda con vida en las largas noches de apagón, hay muchas deudas, necesidades, vacíos que no pueden confundirse con brindar servicios obtener ganancias económicas con facilidad.
Ojalá y los muchos sueños de la Casa de la Trova, en su afán de supervivencia, no encuentren demasiados tropiezos, sobre todo, de esos que nacen de las mentes que urgen abrirse como lo hace hoy Cuba, siempre sin traicionarse y sin fallarles a las esencias de lo que somos. Mientras las aspiraciones del colectivo, donde se incluye el sector no estatal, estén en cuidar la diversidad cultural, precisan de todo el apoyo. Lo que no puede ni remotamente ocurrir en su interior es el más fresco secreto a voces del gremio artístico: en parte de la librería Julio Antonio Mella, en pleno bulevar espirituano, plantará anaqueles una tienda de electrodomésticos. Si se materializa solo quedará sumergirse en los versos de un bardo de siempre: Hay un país en rocas y ruinas bajo otro país de pan…
Escambray Periódico de Sancti Spíritus










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