De luto el rodeo de Sancti Spíritus: fallecen dos grandes figuras (+fotos)

Carlos Mencía González, reconocido en Cuba por su labor como madrinero, y Manuel Jiménez Nazco, promotor cultural y experto narrador e historiador del rodeo, dejaron un legado en las pistas espirituanas

Mencía y Manolito serán recordados por la afición espirituana.

Tras varios meses de dura batalla contra una enfermedad incurable, este 7 de julio dice adiós para siempre Carlos Mencía González, conocido por muchos como “el negro Mencía”, quien con una imagen impecable desanduvo varias pistas de Cuba como parte del equipo de rodeo de Sancti Spíritus, al que asistía como experto madrinero.

“Desde joven mi vida estuvo ligada a las pistas”, así lo confesó a Escambray en una entrevista que recorre su trayectoria de principio a fin y en la que se destacan pasajes importantes de su historia no solo como exatleta del rodeo y madrinero, sino también como artesano, corredor y domador de caballo y, más que eso, como donante voluntario de sangre y patrocinador durante muchos años del Hogar de Niños sin amparo familiar.

Al referirse a la labor de madrinero, con la que se dio a conocer en toda la isla, confesó: “Cuando dejé de ser atleta, yo no podía desprenderme totalmente de la Feria, porque mi vida siempre estuvo ligada a las pistas de rodeo o de carrera. Pero la madrinería me atrajo, la disfruté mucho, por tratarse de un espectáculo que tiene su propio público.

«Me preparaba para cada ocasión», confesó a Escambray. (Fotos: Vicente Brito/ Escambray)

“Me preparaba para cada ocasión y preparaba el animal, casi siempre con ejemplares cuarto de milla, que son más dóciles y se adaptan fácilmente al trabajo con el ganado. Al madrinero lo miran de todo el graderío, si está bien vestido, si monta elegantemente, la forma en que se desempeña. Hay quienes van al rodeo a ver los laceros o a los montadores de toros, pero yo me di a conocer por las manganas, es decir, los lazos que tiro por debajo del brazo; cuando salía el público me las pedía, aquí y en otras pistas del país, porque tuve la posibilidad de asistir a muchas, desde la Internacional de Rancho Boyeros, hasta las de Manicaragua, Las Tunas, Bayamo, Camagüey, en fin, en casi toda Cuba”.

OTRA PÉRDIDA INESPERADA

Más que el deporte de los ganaderos, el rodeo para Manuel Jiménez Nazco, —fallecido por coincidencia del destino el mismo día en que dijo adiós el negro Mencía—, siempre fue cultura y tradición en Sancti Spíritus. Así lo definió en las páginas de Escambray, quien además de promotor y locutor del espectáculo fue un defensor acérrimo de las raíces y la historia de este espectáculo en la provincia.

Ligado a los sentimientos y la vocación por el deporte de los lazos y los caballos, el rodeo, más que un compromiso, fue orgullo para Manolito, solo así sentía que cumplía con el legado de su familia, fundadora del rodeo.

Desde niño Manolito se involucró en este deporte al ver a su abuelo, su padre y el tío siempre activos en los menesteres de la ganadería y de este pasatiempo.

Foto: Facebook

Pero además Jiménez Nazco se hace locutor y de los mejores de la isla. Sobre ese particular comentó en una ocasión: “Era aún pequeño y mi madre me traía a la Feria, entonces escuchaba a los locutores y eso me quedaba en la mente. Después en la casa formaba una especie de pista, utilizaba a mis primos como vaqueros y yo narraba utilizando un jarro de cinco libras como micrófono, para amplificar el eco de la voz; a ellos los bautizaba con el nombre de las grandes figuras del momento, como Justo Herrera, Bertho Reina, Jorge Soriano y otros”.

Reconocido por su dominio sobre la historia y trayectoria del rodeo, Manolito rememoró momentos de los inicios del deporte en Sancti Spíritus: “En el año 1938 se fundan tres Ferias en Cuba: la de Rancho Boyeros en La Habana, la de Guáimaro en Camagüey y la de Sancti Spíritus, y en esta última la primera pista de rodeo estuvo ubicada detrás de la cárcel vieja, como se le conoce por todos, después fue situada en el lugar que hoy ocupa la Sala Polivalente Yara y, por último, donde se encuentra actualmente.

“Pero existe un elemento que no se puede obviar en ningún momento y es que esta Feria que lleva el nombre de esa gloria de la narración espirituana, Delio Luna Echemendía, es parte de la historia, la tradición y la cultura de este pueblo, al igual que el Santiago Espirituano”.

Manolito (a la izquierda) junto a Delio Luna Echemendía.

Para quién fue un yayabero de las botas al sombrero y en otros momentos de su vida se desempeñó como secretario general del Sindicato Provincial de los Trabajadores de la Cultura, además de ocupar otros cargos a nivel nacional, su repentina partida deja una huella de dolor en el corazón de los espirituanos.

Escambray se une al sentir de la familia y de los amigos de Manolito Jiménez y del negro Mencía, dos figuras importantes dentro del mundo del rodeo, que dejan un legado para las presentes y futuras generaciones de esta disciplina.

Rosa Blanco Martínez

Texto de Rosa Blanco Martínez

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