Con los seis hits, en igual número de turnos al bate, Liuber Gallo igualó el récord de más indiscutibles para un mismo encuentro de nueve innings en los clásicos domésticos, durante la derrota 14 carreras por 11 de los Leñadores de Las Tunas ante Industriales de La Habana, en el cierre de las segundas series particulares de la IV Liga Élite del Béisbol Cubano.
En el día mundial del béisbol y softbol, además de coincidir con el cumpleaños de su padre, Gallo entró de lleno en la historia del pasatiempo nacional al incluirse en una lista de otros 31 jugadores con similar hazaña en más de seis décadas de campeonatos en la Isla, de acuerdo con datos ofrecidos por el estadístico Benigno Daquinta.
La senda de dicha gesta la emprendió el guantanamero Andrés Telemaco, de Mineros, cuando el 12 de febrero de 1969 castigó el pitcheo de Pinar del Río en la octava Serie Nacional de Béisbol (SNB); mientras, Las Tunas constituye la provincia que más ha sufrido tal entusiasmo ofensivo por parte de los rivales, al tolerarlo hasta en cuatro oportunidades.
El espirituano se convirtió además en el segundo refuerzo dentro del listado, luego de que el 3 de noviembre de 2017 el holguinero Yordan Manduley hiciera tronar su madero a favor de los Cazadores de Artemisa en duelo ante los pinareños, como parte de la 57 SNB; asimismo, el joven de 23 años emuló a una leyenda si de los verdirrojos tuneros se habla, pues Danel Castro también sumó un rendimiento de esa magnitud frente a las Avispas de Santiago de Cuba en la 49 SNB.
Por su parte, Romelio Martínez, Alexis Cabrejas, Eddy Rojas y Yosbany Millán acopiaron los seis inatrapables en enfrentamientos de apenas siete entradas, lo cual complejiza aún más el hecho y redobla méritos porque los chances disminuyen; en tanto, el matancero Yadir Drake lo consiguió durante el cuarto duelo de las semifinales en la 60 SNB.
Con la condicionante de obtenerlo en 11 capítulos, el fallecido Gerardo Rionda escaló un peldaño por encima al resto tras adjudicarse siete conexiones fuera del alcance de los defensores de Oriente en pugna ante los Henequeneros el 4 de mayo de 1974, a propósito de la decimotercera SNB.
Si bien la discordia ronda a Liuber, para algunos, o Liuben, para otros, lo cierto es que el más “gallo” de los Leñadores ya plasmó huella en un deporte que responde a la identidad de los cubanos y, aunque parezca sencillo enunciarlo, resguarda un valor añadido por el legado de gloria de generaciones anteriores.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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