Fidel en las venas del béisbol espirituano (+fotos)

Varios espirituanos guardaron, en sus mejores cofres, encuentros memorables con el Comandante en Jefe

Cepeda conserva el privilegio de haber compartido muchos encuentros con Fidel.

La de Fidel era una pasión romántica por el deporte. Por la pelota, ese ardor se multiplicaba. Por eso varios espirituanos guardaron, en sus mejores cofres, encuentros memorables con el Comandante en Jefe. Escambray reproduce algunos de ellos.

Jesús Oviedo Martínez, uno de los fundadores de las Series Nacionales de Béisbol, tuvo ese privilegio. Y más de una vez. La primera fue con traje de los míticos Azucareros.  “Yo estaba muy nervioso —contó en las páginas de este periódico—. Fidel vino desde La Habana hasta el ‘Sandino’ para batearle a Aquino Abreu. Me puse a quechear en la esquina de afuera, bien afuera y él me dijo: ‘¿por qué me estás quecheando tan afuera, Oviedo?’. Y le dije: No puedo, mira cuántos guardaespaldas hay detrás de mí. Entonces los mandó a todos para el dugout y así pude acercarme, de todos modos, esa noche no pude dormir”.

 Y esos contactos propiciaron el último que en vida protagonizó Oviedo. Se produciría el primer encuentro del béisbol cubano con la MLB y en particular con los Orioles de Boltimore, en 1999. La invitación tuvo nombre propio: Fidel. “Eso no tuvo nombre, cuando estábamos en el aeropuerto para irnos para Estados Unidos, Fidel me dice: ‘tienes que darle mucho coraje al equipo Cuba como hacías con Azucareros, no se te olvide. Es una orden que yo te doy’”.

 Cuando ya se disponía a subir, el Comandante le jaranea: “Quédate aquí conmigo. Tu asiento está seguro allí. Siéntate allí en el dugout cerca de Servio (Borges), dale ánimo a esos peloteros”. Luego los otros peloteros me decían: “Oye, te has cogido a Fidel para ti” y él les respondió: ‘Yo soy el que está llamando a Oviedo’”.

 Y se produce un reencuentro telúrico. “Fidel me dice: ‘¿Te acuerdas del hit que les bateé a Aquino Abreu en el Sandino?’ y yo le respondí: ¿Y te acuerdas de los dos ponches que te dimos?”.

EN TERRENOS DE YAGUAJAY

No solo fueron las grandes estrellas. Los terrenos del otrora municipio Venegas-Perea, en tierras del actual Yaguajay, conservan una tarde memorable. Dos equipos decidían el campeonato de segunda categoría. Domingo 28 de julio de 1968. Los peloteros de Perea se encaminaban a la comunidad de Dalia. De pronto la carreta se paraliza. Varios jeeps rusos, los GAZ-69, le pasan por el lado y se detienen más adelante.  De uno de ellos salió Fidel, quien, al saber el motivo del viaje, les dijo que los esperaría en el terreno para jugar.

Los terrenos del otrora municipio Venegas-Perea, en tierras del actual Yaguajay, conservan una tarde memorable con Fidel.

Enrique Rodríguez Carrasco, rememoró el encuentro en Escambray. Cuando Fidel indagó por el lanzador, el joven, de estatura mediana le respondió: “soy yo Comandante” a lo que él respondió: “Ah.. si eres tú, prepárate, que te voy a dar cuatro jonrones”. “Eso hay que verlo”, dijo Enrique entre el susto y la emoción.

No hay que imaginarlo. La noticia de la presencia de Fidel en aquellos parajes corrió más que los protagonistas. El pequeño terreno se colmó y algo más que pelota se jugó ese día. “Empecé a pitchear suave —describió Enrique— y me dijo: ‘No, no, no; tira con lo que tú tengas’. Bateó por primera y luego roleteó por segunda base”.

De ese encuentro habló Ernesto Morales, árbitro del partido: “Le canté un strike y me dijo que estaba equivocado, que yo era un ampalla del año ’40. Jaraneando con él le expresé que no podía fumar en el terreno. Se quitó el tabaco de la boca y lo entregó al médico”.

 Vestidos con lo que disponían para jugar en aquellos parajes, días después volvería la sorpresa: A propuesta de Fidel, llegaron uniformes de regalo para los dos equipos: “Oiga, estábamos contentos como niños con juguete de reyes —rememoró Angel Cabrera—. A todo el mundo le decíamos que nos los había mandado el Comandante”.

Y el juego entre las nóminas de Perea y Venegas quedó “confiscado”. Otro encuentro llenó las páginas de Yaguajay, pues del terreno Fidel se trasladó al Círculo Social para compartir con los pobladores.

DE HAZAÑAS, HEROES Y EPITETOS

No existió evento internacional en el que la pelota cubana participara que Fidel no siguiera a pie juntillas. Uno de ellos fue la XVIII Serie Mundial de Colombia, en 1970 donde Cuba ganó de manera trepidante. Uno de los protagonistas del éxito fue el mítico José Antonio Huelga, quien le ganó dos veces a Estados Unidos en menos de 48 horas.  Los dos equipos habían terminado abrazados en el primer lugar con 10-1 y se realizó un play off de tres juegos para decidir el tí­tulo.

José Antonio Huelga (al centro) fue reconocido por el Comandante en Jefe.

Con Burt Hooton como abridor en el box contrario, el dos de diciembre de 1970 el legendario lanzador espirituano ganó en once entradas tres carreras por una. En el inning decisivo conectó sencillo que rompió el abrazo a una carrera antes que Wilfredo Sánchez empujara la del puntillazo. En el final del onceno selló el triunfo, incluidos sus ponches 12 y 13 al cuarto y quinto bates. Tal desempeño habría sobrado para el epíteto. Pero Huelga agregó argumentos y con creces. Con el brazo cansado volvió al box 48 horas después, en rol de relevo. Santiago Changa Mederos solo pudo llegar al tercer capítulo y su reemplazo, Manuel Hurtado, hasta el quinto.

Con el partido 4 a 3 y amenaza de empate con las bases llenas, Servio llamó al yayabero, quien no solo preservó la ventaja mínima en ese inning, si no que caminó el resto del juego y redujo a la obediencia a la ofensiva norteña; los 14 bateadores enfrentados solo le conectaron un hit. En el recibimiento a los campeones mundiales Fidel lo bautizó para la posteridad como el Héroe de Cartagena.

Antes de partir de este mundo Modesto Verdura consideraba que podría morir cualquier día tras vivir la dicha de haber compartido con Fidel. Confesó en las páginas de Escambray: “En un partido amistoso él llegó preguntando quién era el pitcher que le iba a lanzar, y Oviedo le dijo: ‘Hoy le toca al caballo’. ‘¿Y quién es el caballo?’, preguntó él. ‘Verdura’, le dijeron. Él se rió y enseguida respondió: ‘El caballo soy yo’. Me bateó un roletazo y Juan Emilio Pacheco que estaba en el siol se puso a mirar para otro lado porque dice que él no cogía ese rolling, que llevaba candela”.

En los Juegos Panamericanos de Sao Paulo, Brasil 1963, por primera vez un lanzador cubano le ganaba dos veces a Estados Unidos. “Gané el primer juego ante Estados Unidos 3-1, a los tres días el director Gilberto Torres nos dice: ‘¿quién va a pitchear?’, le digo: yo mismo. Lo hice mejor que el primer día, la gente se desbordó a batear. Cuando aún no había tirado la última bola ya Fidel estaba llamando para felicitarme. Recuerdo que me dijo: ‘Hasta en los campos de caña están puestos los micrófonos’.

Otro espirituano, devenido cienfueguero, Antonio Muñoz, conserva a ese Fidel cercano y paternal. “Tengo muchas anécdotas con él —contó al colega Julián Pérez Valdés, en la publicación digital El Sureño— Aquella de correr y darle la vuelta al cuadro con un bate en la mano después de un cuadrangular. Fidel me preguntó por qué lo hacía y le respondí que el comisionado me había dicho que, si no daba jonrón, no me regalaba el bate. Y él me dijo: ‘¡si tú te has ganado millones de bates’. Otra vez le pedí que me dedicara una pelota y me puso: ‘un millón de felicitaciones para Antonio Muñoz, de Fidel Castro’”.

CEPEDA Y FIDEL

Por su presencia en el equipo Cuba y mucho más por llevar la chamarreta de capitán, Frederich Cepeda Cruz conserva el privilegio de haber compartido muchos encuentros con Fidel. La primera ocasión fue en el 2002, en la Copa Intercontinental en el “Latino”. Cuba jugaba vs Panamá y el partido se detuvo por lluvia y llega él: “Cuando lo saludé me dijo: ‘Oye, qué paciencia tú tienes en la caja de bateo con esa juventud’, contó al colega Joel García, en Cubadebate.

Al regreso de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el Comandante recibe al equipo ganador de la final contra Australia en un partido en el que Cepeda conectó jonrón. “Lo saludé al bajar de la escalerilla, me tomó por la mano y soltó: ‘¿Tú sabías que ese batazo se iba de jonrón desde que lo diste?’. Le expliqué muy rápido que por el swing y el sonido del bate estaba seguro del cuadrangular. Me dio dos palmadas en el pecho como acostumbraba y terminó: ‘Te felicito por el batazo y por el oro’”.

«Qué paciencia tienes, Frederich, qué paciencia», le dijo Fidel a Cepeda.

Mas, ninguno se le emparenta con lo vivido en los Clásicos Mundiales. Al regreso de la primera edición en el 2006, cuando Cuba ganó medalla de plata, Fidel dispensó un recibimiento de altura al equipo en el que militaban los también espirituanos Yuliesky Gurriel Castillo y Eriel Sánchez León.  “Cuando nos recibió en el acto que se hizo en el Coliseo de la Ciudad Deportiva, nos saludó a todos y volvió a decirme: ‘Qué paciencia tienes, Frederich, qué paciencia’”.

Y la emoción se fue de cuadrangular. En su discurso refirió la presencia de Cepeda en una conferencia de prensa. “Dijo que no me fuera a postular para gobernador de California porque podía quitarle el puesto a Arnold Schwarzenegger, ya que me había expresado muy bien. Bajé la cabeza y me reía, pero resultó otro premio para guardar con celo”, confesó al colega Joel García, en Cubadebate. Y lo reafirmó en Escambray: “Para mí es grande porque lo dijo un hombre tan grande, que haya estado entre sus palabras con tantas que él dedicó a tantas cosas, lo voy a guardar siempre en la mente y el corazón”.

En sus reflexiones el nombre de Cepeda aparecía de su puño y letra. “Contamos con un modelo a seguir en nuestro equipo: la increíble serenidad y seguridad de Cepeda, a quien deseo rendir homenaje en esta reflexión, por sus proezas. No ha variado en lo más mínimo su eficiencia deportiva desde la primera vez al bate en el Clásico. Ayer cuando teníamos cinco carreras contra México, cuatro las había impulsado él”. (“La importancia moral del Clásico”, 18 de marzo 2009)

Y tiene para guardar. “En esa ocasión hablé por teléfono con él dos veces —reveló Cepeda a Cubadebate— y siempre me aconsejaba que mantuviera la paciencia y no perdiera la concentración. Mandó un comunicado donde decía que siguieran mi ejemplo. Eso lo plasmó en una de sus Reflexiones, la cual está puesta en un cuadro en la sala de mi casa”.

Elsa Ramos

Texto de Elsa Ramos
Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año (2014, 2018 y 2019). Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas deportivos.

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