A priori, entre entendidos y seguidores, los Gallos aparecen en el club de los pronósticos, de esos que siempre lanzan a los equipos a la ruleta en una suerte de adivinanza a ver quién corre la mejor suerte a la hora de aventurarse en los posibles clasificados a la postemporada.
Y esa espada de Damocles penderá sobre el elenco desde que se lance la primera bola este domingo en el estadio José Antonio Huelga, en lo que será la inauguración en predios espirituanos de la temporada 65 de la Serie Nacional de Béisbol. Lo harán ante Camagüey desde la una y 30 de la tarde.
Quienes se inclinan por este boleto anticipado, dan por decantado, como yo, que ya en el grupo C, al que pertenecen los Gallos, hay un equipo casi sembrado en los play off: Las Tunas, que vuelve a salir con la etiqueta de favorito, incluso para discutir el título que ha ganado tres veces en los últimas cinco campañas
Entonces, las manos que se levantan por los ahijados de Luisvany Meneses lo hacen casi por tradición, pues en verdad, en cualquiera de sus variantes de nóminas y con disímiles directores, los espirituanos, si bien tienen una eterna deuda con el título (solo uno, el de 1979, en 65 campañas), sí han conseguido clasificar a la mayoría de las postemporadas de las últimas dos décadas.
Mas, conseguir el boleto no es cosa de coser y cantar, mucho menos en un grupo donde uno de los dos restantes aspirantes es Ciego de Ávila, que ya sabe lo que es ganar tres veces como selección provincial y hace solo un año como equipo mixto en la Liga Élite.
Pongamos sobre el terreno movedizo de las conjeturas, las variables que, al margen de la historia, pudieran servir para concederle el beneficio de los pronósticos al equipo local.
Casi como un cliché se ha repetido que Sancti Spíritus posee el mejor pitcheo del país, pero en la práctica en la contienda pasada fueron quintos con 4.33 PCL y en esta oportunidad habrá que ver qué tanto le puede aportar ese departamento, que, aun sin el abolengo mencionado, sigue siendo, para mí, lo más fuerte del conjunto.
La lomita tiene ya más de un lance en contra. Dos de los principales hombres intermedios de las últimas campañas no estarán: Fernando Betanzos y José Luis Braña, quienes pidieron la baja de la selección. Habrá que ver quién puede suplir esas ausencias sensibles en un staff que, al menos en principio, tampoco podrá contar con los servicios de Yankiel Mauris, quien cumple un contrato en China.
Mauris no solo es, junto a Yanielkis Duardo, el apagafuegos por excelencia del equipo y uno de los mejores del país. En momentos de necesidad o de apuro, el derecho lo mismo asume un relevo largo que abre un partido crucial. No tenerlo le puede traer dolores de cabeza temprana al colectivo de dirección, que tendrá al trinitario Duardo listo y motivado por llegar a sus 100 salvamentos y más.
Por tanto, casi todas las apuestas se inclinan por que José Isaías Grandales, el lanzador principal del elenco, pueda extender en Cuba y para Sancti Spíritus la excelente faena que rindió en la temporada profesional italiana.
Lo otro es que Carlos Michel Benavides, con un año más de experiencia, pueda esta vez aportar a la altura de sus posibilidades lo que el pasado año le impidieron las enfermedades y que Alex Daniel Guerra Garcés tambien asuma lo que le está reservado por su calidad.
Otro que está urgido de revertir su discreta actuación del pasado año es José Eduardo Santos, para completar un cuarteto de abridores a la espera de un quinto que aparecerá sobre la marcha y de una nómina en la que la mayoría de los serpentineros son muy jóvenes, con dos o tres series y escasos innings lanzados.
Manejarlos en la rotación será tarea difícil para los entrenadores, tanto como para Luisvany a la hora de una de las decisiones más complicadas: llamar al bulpen.
Con este «cuadro», las cosas se complican un poco más porque tampoco ea la experiencia lo que prima en los bateadores. De ahí que una serie de interrogantes se planten en el cajón de bateo con cada turno al bate. Del gran Cepeda se espera lo de siempre: que lidere desde la autoridad de su estirpe y aporte desde su bate, con el peso ya de 27 temporadas.
Rodolexis Moreno, en plena recuperación tras la lesión que lo sacó de la liga italiana, no debe rendir aún al máximo de sus capacidades y eso resta puntos a la ofensiva con un hombre que, además de batear, corre y le imprime velocidad a la estrategia de juego que defiende Meneses. Otro que viene de una lesión es el prometedor Daniel Froilán Fernández, quien en la pasada temporada rindió un mundo para los Gallos, incluidos batazos de poder, una de las lagunas de este equipo.
Mas, hace rato Sancti Spíritus carece de bateo de fuerza y, por eso, ha apelado a otras herramientas para fabricar carreras, como son la rapidez en función de la ofensiva, alcanzar una base más, etc. Y en ese esquema le encajan hombres que produjeron la mayor cantidad de anotaciones la pasada campaña: Delvis Hernández, Lázaro Fernández y, sobre todo, Liuben Gallo, quien rebasó su pequeña estatura con la distinción de engrosar el Todos Estrellas integral de la Serie 64 y luego bailó en casa del trompo como refuerzo de los Leñadores de Las Tunas.
No ha escondido Luisvany su mayor preocupación: la defensa, que el pasado año le jugó malas pasadas, con más errores que juegos, por encima de la media del torneo con 966 y la peor muestra en los play off. Más allá del trabajo que se hizo en la preparación para remediar esos orificios, en un terreno que no tuvo la mejor de las caras, no creo que existan muchas esperanzas de que en esta ocasión sea distinto.
Ganas y garras resultan armas que los Gallos saben empuñar. Con ellas saldrán otra vez al terreno durante 40 partidos para tratar, primero, de corresponder con el favoritismo que han merecido en el club de los pronósticos. Y créanme que, aunque lo ansío, esta vez no me inscribo entre quienes se han lanzado en esa ruleta.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus










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