El secretario de Estado Marco Rubio repitió en una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos la gastada acusación sin fundamento de que Cuba patrocina el terrorismo, fue incapaz de aportar evidencias para demostrarlo.
El senador demócrata por Maryland Crhis Van Hollen fue quien puso en tres y dos al secretario cuando, a su turno en las preguntas, solicitó a Rubio que explicara si existía alguna nueva evidencia que justifiquen mantener a Cuba con esa designación después de que la administración anterior hizo una amplia revisión y concluyó que no.
“Y en ese sentido señor secretario tengo una pregunta para usted con respecto a la designación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo”, indicó al explicar que desde la primera semana en que se reinstaló eso esta administración.
Más adelante añadió que en un reciente 26 de enero hizo declaraciones sugiriendo conexiones con grupos a los que Washington cataloga de terroristas.
Sin embargo, recordó que “la administración anterior (de Joe Biden) había hecho una revisión exhaustiva con la comunidad de inteligencia y se llegó a la conclusión de que no había evidencia de que Cuba estuviera involucrada, o fuera un estado patrocinador del terrorismo”.
Fue ahí donde Van Hollen le insistió a Rubio si se encontró “nueva evidencia”, pero el jefe de la diplomacia estadounidense se vio sin posibilidad de una salida convincente y ripostó: “No tendremos tiempo para abordar cada punto” (respecto a la intervención del senador).
La pregunta del legislador más clara no podía ser “¿encontró nueva evidencia para apoyar esa conclusión?” y el secretario de Estado repitió como lección aprendida que no admite razonamientos que “Cuba ha patrocinado el terrorismo”.
Mencionó a “todos los grupos terroristas radicales violentos de izquierda en el hemisferio occidental (según el rasero de Washington)” que en algún momento contaron con el apoyo de Cuba, dijo, pero le añadió un poco más de sazón al ajiaco de falsedades.
“Cuba sigue albergando una colección bastante importante de sitios de inteligencia en nombre de los chinos y los rusos”, apuntó.
El senador lo interrumpió y le recalcó: “Me di cuenta de que no respondió a mi pregunta”. “Mi pregunta específicamente relacionada con si había nueva evidencia para apoyar esa conclusión”, subrayó.
El secretario de Estado apenas contestó: “solo puedo decirle por qué necesitaría nueva evidencia” y Van Hollen apostilló “porque está afirmando que son un estado patrocinador del terrorismo…”
Este intercambio dio la medida de que no existen argumentos que justifiquen el mantener a un país bajo una designación que además contribuye a endurecer el bloqueo que por más de seis décadas aplican sucesivos gobiernos de la Casa Blanca, ya sean demócratas o republicanos. Así lo han denunciado en reiteradas ocasiones las autoridades de Cuba en todos los foros internacionales.
Por cierto, durante la intervención en el Comité de Relaciones Exteriores de la cámara alta, el máximo diplomático de Trump recibió un mensaje directo de solidarios con la mayor de las Antillas: “Marco Rubio, para de matar cubanos”, «Deja vivir a Cuba», le gritaron en una sala repleta.
“Las sanciones están asesinado a personas en Cuba”, enfatizaron fuerte y claro integrantes de la organización pacifista CodePink.
“El papa León dijo ‘Dejen vivir a Cuba’”, gritó el activista Tighe Barry, quien acudió a la audiencia con vestimenta religiosa. “Arrepiéntete, arrepiéntete Marco Rubio” y “Dios perdonará tus pecados”, se escuchaba al ser extraído por agentes del orden fuera del recinto.
Mientras millones de cubanos soportan apagones, escasez de combustible y medicamentos, y las consecuencias diarias de un asedio económico de décadas, los funcionarios estadounidenses continúan defendiendo políticas que hacen la vida más difícil para la gente común, acotó Medea Bejamin, cofundadora de CodePink, en su cuenta en X.
“Marco Rubio nunca ha tenido que vivir un apagón que dura días, nunca ha tenido que preguntarse si un hospital tendrá los suministros que necesita. Los cubanos sí. Deja vivir a Cuba”, apostilló el texto que acompañó el video de la protesta.
En línea general el Gobierno de Biden (2021-2025) siguió los pasos del primer mandato de Trump (2017-2021) y apenas una semana antes de abandonar el cargo, el demócrata dio pasos tardíos, pero en la dirección correcta: alivió la política de máxima presión de su antecesor al eliminar a Cuba de la lista unilateral de patrocinadores del terrorismo.
La decisión fue muy bien recibida entonces por la ONU, así como por miembros del Congreso, otras personalidades y organizaciones solidarias. Se consideró un elemental acto de justicia.
Sin embargo, al reasumir el cargo, en enero de 2025, Trump retomó su política de estrangulamiento hacia la nación caribeña a niveles sin precedentes incluida las amenazas crecientes de una intervención militar, planes que desaprueban amplios sectores estadounidenses y que han desatado manifestaciones de rechazo a nivel nacional.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus













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