Algunos asocian a los auditores y la labor de la Contraloría con una versión adulta de aquella temida frase amenazadora que los padres repetían a veces a los niños para que obedecieran sus dictados: “Prepárate que ahí viene el Coco”.
Pero, en realidad, quienes único debían temerle a este órgano de gobierno son los corruptos, ladrones del patrimonio público o algún ingenuo que viola cierta normativa porque la Contraloría solo vela y exige porque se cumpla lo dispuesto.
En el 2010, hace ya más de tres lustros, en Sancti Spíritus se constituyó esta institución con el objetivo fundamental de velar por la correcta y transparente administración de los fondos públicos y el control superior sobre la gestión administrativa.
Además, su misión también incluye la labor de contribuir a la prevención y el enfrentamiento de indisciplinas, ilegalidades y hechos de corrupción; a la par que orienta metodológicamente, supervisa y fiscaliza al Sistema Nacional de Auditoría.
En el territorio incluye un aula de capacitación, que mucho ha contribuido al desarrollo del programa de superación de cuadros, dirigentes, funcionarios, auditores y técnicos de las distintas entidades y organizaciones administrativas.
En estos momentos, la Contraloría espirituana cuenta con dos secciones municipales y alrededor de 70 trabajadores, la inmensa mayoría de los cuales son mujeres, con un promedio de edad superior a los 50 años y predominio del nivel Superior de escolaridad.
La experiencia y profesionalidad distingue la labor de este prestigioso colectivo, cuya calidad humana se evidencia en todas las acciones de prevención y control ejecutadas a lo largo de estos ya más de quince años de existencia.
Dentro de su quehacer mantiene notable importancia la supervisión y verificación del proceso de elaboración, ejecución y liquidación del Presupuesto del Estado; del otorgamiento de subsidios a personas naturales para la construcción y reparación de viviendas; del empleo de la contribución territorial para el desarrollo local, entre otros tópicos.
A lo largo de todos estos años, además, la Contraloría ha ejecutado Auditorías Forenses, en las cuales se determinaron hechos con características presumiblemente delictivas y de corrupción.
La pericia de los auditores ha posibilitado la detección de falsificación de infinidad de documentos, el desvío de recursos materiales y financieros, así como la apropiación indebida de éstos.
Igualmente, ha garantizado la desarticulación de varias cadenas delictivas, mano a mano y en constante intercambio con los peritos y oficiales del Ministerio del Interior.
Sus controles integrales se han extendido a la representación de diversos organismos aquí, entre ellos los Ministerios del Turismo, de la Industria Alimentaria, del Comercio Interior, la Construcción, el Transporte, entre otros.
Así mismo, la Contraloría Provincial ha liderado anualmente las Comprobaciones Nacionales al Control Interno, en las que ya se han verificado unas 250 entidades, con la participación de 500 especialistas y estudiantes universitarios, además de constantes intercambios con las Unidades de Auditoría y los auditores internos del sistema territorial, así como con la máxima dirección de la Universidad José Martí.
Durante estos quince años se han realizado cursos de Formación, Habilitación y Especialización de Auditores; y, en general, las actividades de capacitación han desempeñado un papel fundamental para perfeccionar la calidad del sistema de auditores e inspectores del territorio.
En este 2026, la Contraloría espirituana mantiene sus tradicionales objetivos de labor, centrados en la profesionalidad, una cultura del control, la prevención y la ética, siempre con la mira puesta en la máxima martiana de que “En prever está todo el arte de salvar”.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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