Guerra con Irán dispara precios de fertilizantes y hunde capacidad adquisitiva de agricultores

La guerra con Irán y el consiguiente bloqueo del estrecho de Ormuz han desatado una severa crisis en el suministro global de fertilizantes, lo que amenaza directamente la seguridad alimentaria internacional. El aumento vertiginoso de los costos energéticos y las interrupciones en las rutas de exportación han reducido la capacidad

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Asia y el Sur Global se enfrentan actualmente a una grave y creciente crisis de fertilizantes.

La guerra con Irán y el consiguiente bloqueo del estrecho de Ormuz han desatado una severa crisis en el suministro global de fertilizantes, lo que amenaza directamente la seguridad alimentaria internacional.

El aumento vertiginoso de los costos energéticos y las interrupciones en las rutas de exportación han reducido la capacidad adquisitiva de los agricultores a su nivel más bajo en cuatro años, según advierte un nuevo informe del Banco Mundial.

El documento señala que la escalada de los precios responde principalmente a un repunte en los costos del gas natural, materia prima esencial para la producción de fertilizantes nitrogenados. Esta dinámica está creando un entorno insostenible para los productores a escala global, con repercusiones particularmente graves en el Sur Global.

Fertilisers Europe precisó que el viejo continente mantiene cierta estabilidad en la temporada actual. La organización declaró que Europa no se enfrenta a un problema de suministro para la temporada actual, dado el volumen de producción europeo relativamente alto, que históricamente satisface alrededor del 70% de la demanda europea, así como los niveles récord de importación en el cuarto trimestre de 2025.

No obstante, el sector agrícola comunitario enfrenta tensiones crecientes. Un portavoz de la entidad advirtió que los agricultores operan en un entorno complejo y se enfrentan a márgenes de beneficio muy ajustados. Las instituciones de la UE deberían reforzar las ayudas y la asistencia a los agricultores europeos, garantizando al mismo tiempo que dicho apoyo no se produzca a expensas de la competitividad de los productores de fertilizantes de la UE.

La preocupación se extiende más allá de la cosecha actual. Un representante de CropLife Europe subrayó que los agricultores europeos ya están sometidos a una importante presión económica y regulatoria, y las crisis mundiales no hacen sino agravar la situación.

Añadió que la seguridad alimentaria depende de la resiliencia, lo que implica garantizar que los agricultores tengan acceso oportuno a todas las herramientas necesarias para proteger sus cultivos y gestionar los riesgos, incluso en periodos de volatilidad.

El vínculo entre energía y alimentos

En el centro de la actual crisis agrícola se encuentra la conexión directa entre los mercados energéticos y la producción de alimentos. El gas natural constituye la principal materia prima para los fertilizantes nitrogenados, de modo que cualquier volatilidad en el sector energético se traduce inmediatamente en mayores costos para los agricultores.

Al respecto, Fertilisers Europe explicó que la producción de fertilizantes nitrogenados en la UE se basa principalmente en el gas natural, por lo que el aumento repentino de los precios repercutirá directamente en los costos de producción. La organización sintetizó el fenómeno en una fórmula precisa: los fertilizantes son energía, por lo que cuando suben los precios de la energía, automáticamente suben los de los fertilizantes.

Sin embargo, la situación más dramática se registra fuera de las fronteras europeas. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Asia y el Sur Global se enfrentan actualmente a una grave y creciente crisis de fertilizantes, con una importante escasez provocada por las interrupciones en el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz.

Las regiones más afectadas incluyen India, Bangladesh, Sri Lanka, Egipto, Sudán y varias partes del África subsahariana, donde se registran mayores costos, menor disponibilidad y una inseguridad alimentaria inminente.

El Índice de Precios de los Alimentos publicado por la FAO ha comenzado a dispararse en respuesta a estas crecientes presiones. Los analistas prevén que la escasez de fertilizantes impulse los precios de los alimentos muy por encima de los niveles actuales, lo que podría obligar a muchas economías emergentes a endurecer sus políticas monetarias para contener una mayor inestabilidad económica.

El informe del Banco Mundial alerta además sobre un efecto cascada hacia las próximas temporadas. La reducción en la aplicación de fertilizantes podría provocar cosechas significativamente menores, prolongando la actual crisis de pobreza en las regiones más vulnerables.

Europa mira a las cosechas futuras

En el continente europeo, la inquietud se concentra en el rendimiento de las cosechas del próximo año. Ante el aumento récord del costo de los insumos de producción, crece el temor de que los agricultores se vean forzados a reducir el uso de fertilizantes durante los períodos críticos de siembra.

Según modelos elaborados por expertos del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), dicha reducción resultaría casi con toda seguridad en cosechas significativamente menores en la próxima temporada de cultivo, afectando específicamente a las reservas mundiales de cereales.

Los ministros de agricultura europeos reclaman estrategias coordinadas para salvaguardar el suministro de fertilizantes y mitigar el impacto de los altos precios de la energía en el sector agrícola de todos los países miembros.

Más allá de las medidas coyunturales, el sector reclama un cambio estructural. El portavoz de Fertilisers Europe enfatizó que la autonomía estratégica europea en materia de alimentación no puede limitarse a las explotaciones agrícolas ni a los estantes de los supermercados. Debe incluir todos los insumos que hacen posible la producción de alimentos. Y añadió un llamado concreto: pedimos a la Comisión Europea que reconociera a la industria europea de fertilizantes como un pilar estratégico de la autonomía estratégica de la UE.

El Banco Mundial concluye que la trayectoria actual podría conducir a un ciclo persistente de precios altos y baja oferta, afectando de manera desproporcionada a las regiones que ya sufren inseguridad alimentaria. Sin una estabilización de los mercados energéticos y el restablecimiento de las cadenas de suministro de fertilizantes, los efectos de la guerra de Irán podrían prolongarse en la cadena mundial de alimentos mucho después de que las tensiones militares inmediatas hayan cesado.

Cubadebate

Texto de Cubadebate

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