La muñequería se revitaliza en Trinidad (+fotos)

El proyecto Trapitas muestra el amor y el talento de un grupo de abuelas que cultivan el arte en la ciudad

El Centro de Promoción Cultural cobija este proyecto que reúne a un grupo de abuelas dedicadas a las manualidades. (Fotos: Ana Martha Panadés/Escambray)

Puntadas de amor es la confirmación de la sensibilidad y dedicación de un grupo de abuelas trinitarias que realizan manualidades y disfrutan este proceso creativo.

La Galería Tristá, del Centro de Promoción Cultural Amargura 85, perteneciente a la Oficina del Conservador de la Ciudad y el Valle de los Ingenios, acogió la exposición que reúne hermosas muñecas confeccionadas por estas mujeres durante los talleres creativos impartidas por la profesora y artesana Yuni Balán.

En el grupo de abuelas, las hay, como Irene Calderón, con una trayectoria como artesanas; otras aprendieron sus primeras puntadas gracias a esta idea que recién cumplió su quinto aniversario.

El testimonio de Aleida Viera, profesora de deporte, y Marina Puerta, enfermera, corrobora los beneficios de este tipo de labor, especialmente cuando ya se peinan canas.  

El grupo confecciona preciosas muñecas y disfruta este proceso creativo.

Trapitasnació en el año 2021, con el apoyo del Museo Casa de la Obra Pía, de La Habana. El Proyecto Muñequeras viajó hasta la tercera villa de Cuba con el propósito no solo de enseñar un oficio, sino de revitalizar este arte manual en la urbe.

A Noemí Pérez, promotora cultural de Amargura 85, la llena de regocijo ser parte del proyecto casi desde sus inicios y contribuir a que perdura esta noble iniciativa dirigida a los adultos mayores.

Es una idea maravillosa, manifestó. “Las muñecas confeccionadas son preciosas por el amor y la dedicación de estas mujeres que se mantienen en el taller a pesar de las dificultades”.

Noemi Pérez es la promotora cultural que trabaja con este noble proyecto.

Las integrantes del proyecto han tendido la posibilidad de participar en varias exposiciones para mostrar la versatilidad de su trabajo que incluye mochilas, bolsas y otras piezas utilitarias que pueden, además, ser comercializadas.

En una ciudad como Trinidad, la artesanía es un don casi divino que transforma lo cotidiano en obra de arte. Razones hay, entonces, para mostrar con orgullo el espíritu creativo de nuestras abuelas, que no tiene fecha de caducidad.

Hermosas muñecas nacen de las manos de estas abuelas.
Las abuelas integrantes del proyecto retoman el arte de la muñequería en Trinidad.

Ana Martha Panadés

Texto de Ana Martha Panadés
Reportera de Escambray. Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas sociales.

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