Latidos de papel (+fotos)

En Sancti Spíritus se mantienen vivos los saberes para garantizar la vitalidad de los fragmentos que conservan nuestra memoria histórica

Los saberes que se replican en Sancti Spíritus llegaron aquí gracias a la colaboración de IILA. (Fotos: Oscar Alfonso/Escambray)

“Siempre vi el papel como el lugar donde se deposita la información. Hoy mi percepción es otra. El papel es el continente, por tanto, hay que preservarlo para tener vivo el contenido”, resume Eliene Fonseca, investigadora cultural, mientras admira unas cartas en perfecto estado firmadas por Serafín Sánchez Valdivia, en 1868.

No llegó a esa idea de un día para otro, aunque pasa la mayor parte del tiempo como polilla de biblioteca en busca de nuevos elementos sobre las artes espirituanas. Es una de las tantas herencias legadas en Sancti Spíritus por los dos módulos del Curso propedéutico sobre la conservación y restauración del material archivístico y bibliotecario; impulsado gracias a la colaboración de la Organización Internacional Italo-Latinoamericana (IILA) con Cuba, específicamente con la Oficina del Historiador de La Habana.

Tamara Valdés disfruta un material archivístico y bibliotecológico rescatado.

“Quienes nos formamos sabemos que el papel tiene una vida y fragilidad propias que hay que preservar, cuidar. Hay muchos tipos y cada uno tiene su función”.

En el año 2023, llegaron los primeros saberes. Dos semanas mantuvieron centrados a especialistas de diferentes instituciones como la Oficina del Conservador de la Ciudad de Sancti Spíritus, el Archivo Histórico Provincial, la Dirección Provincial de Justicia, la Biblioteca Rubén Martínez Villena… Conocieron entonces sobre los daños más recurrentes y las medidas necesarias para evitar los perjuicios al patrimonio documental.

Luego, en 2025 tomaron en sus manos hilos, agujas, pegamentos, papel, guillotina… Les dieron vida a materiales archivísticos y bibliotecológicos.

“La encuadernación es un arte. Saber armar un libro, conocer sus partes, cómo cuidarlo, cuál es su historia… se convierten realmente en un goce y gusto”.

No resulta una labor fácil. Lo ha vivido en carne propia Tamara Valdés, especialista principal del Departamento de Investigaciones Históricas de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Sancti Spíritus. Minuciosidad. Preciosismo. Detalles. Largas horas para oxigenar un pequeño fragmento de papel.

“Contamos ya con resultados prácticos de gran importancia. Por ejemplo, logramos restaurar, además de las cartas del Mayor General, Las parcelas del cementerio de 1927, un libro bastante grande con 100 páginas, y una partitura de Miguel Companioni, la cual aún no se ha concluido porque el proceso exige de particularidades especiales”.

La Expoferia Latidos de papel, donde la fragilidad nos une llamó la atención a varias generaciones de espirituanos.

Consciente que dos módulos son solo la entrada al umbral de los conocimientos, asegura que mantiene lecturas sobre el tema. Mucho camino le resta al colectivo enamorado de los secretos del papel.

“Hablamos de una labor para profesionales. Aprendimos que es más importante la conservación que la restauración porque lo segundo exige de muchas acciones y recursos. Lo logrado ha sido gracias a las enseñanzas de los profesores italianos que estuvieron aquí. Nos ha exigido muchos esfuerzos, sobre todo en el actual contexto por la falta de energía eléctrica”.

Con ellos también conocieron que es una prioridad para muchas naciones salvar el papel. El material orgánico recibe punzadas de muerte de los cambios bruscos del clima.

“Todos los países con alta humedad piensan en cómo evitar los daños porque no podemos cambiar el clima, pero sí usar técnicas de conservación que propician una vida más larga”, dejó claro Andrea Papi, representante del IILA, en los primeros minutos del módulo inicial en el año 2023.

Una partitura de Miguel Companioni es objeto del proceso de restauración.

Desde entonces, Sancti Spíritus recibió un donativo de recursos para realizar las acciones, los cuales forman parte de un laboratorio que abrirá sus puertas cuando finalmente concluyan las labores constructivas en el Centro de Interpretación de la ciudad yayabera, conocida como La Maqueta.

“Mientras eso ocurre hemos realizado un grupo de acciones que además de recuperar documentos históricos ha permitido dialogar con los públicos —alega Sandra Hernández Hernández, al frente de la Oficina del Conservador—. Talleres, visitas a comunidades y expoferias han sido espacios idóneos para compartir nuestros saberes.

“Ya el equipo para el laboratorio está. Pero irá incrementándose en la medida que iniciemos las labores en ese lugar que, aunque es pequeño, cuenta con condiciones elementales. Además, aspiramos que nuestra Escuela Taller Conrado Garau Gayá se abra a esa formación”.

Mientras tanto, ni la Oficina ni el resto de los especialistas amantes del papel se cruzan de brazos. La Expoferia Latidos de papel se robó la atención de quienes cruzaron por el portal del Archivo Histórico Provincial.

Especialistas de varias instituciones son hoy enamoradas del papel.

“La idea de nuestra institución es también conservar el patrimonio inmaterial desde el papel, en cualquier lugar donde esté, ya sea centro estatal o privado. Por tanto, tenemos que seguir expandiendo los saberes. Lo adquirido por el proyecto internacional no terminó con los cursos. Siempre vamos a tener la oportunidad de intercambiar para mejorar y adquirir nuevos conocimientos”, concluyó Hernández Hernández.

La también escritora Eliene Fonseca lo pone en práctica. En cada escenario posible comparte la admiración aprehendida por cada fragmento de material orgánico que toca con sus manos.

“Es nuestra responsabilidad para con otras generaciones. Por eso, disfrutamos de Latidos de papel con la fragilidad que nos une”.

Lisandra Gómez Guerra

Texto de Lisandra Gómez Guerra
Doctora en Ciencias de la Comunicación. Reportera de Radio Sancti Spíritus y corresponsal del periódico Juventud Rebelde. Especializada en temas culturales.

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