Desde hace más de cuatro décadas, Guillermo Jaime Díaz vive orgulloso de trabajar en un sector que le abrió las puertas y le permitió crecer personal y profesionalmente.
¿Usted eligió al Banco o el Banco lo eligió a usted?
Yo era cajero pagador de la Empresa de Dulces y Conservas y por mi contenido de trabajo me relacionaba mucho con el Banco.
En una ocasión me enteré de que había plazas de cajero. Y así fue como comenzó mi historia como bancario, desde el 10 de febrero de 1986 hasta la actualidad.
¿Siempre trabajó en el mismo puesto?
Como decía, comencé de cajero, pero a lo largo de estos 40 años he transitado por varias responsabilidades: Desde custodio bancario hasta subdirector provincial del Banco de Crédito y Comercio (Bandec). Asumí siempre la tarea que me dieran sin pedir nada a cambio ni poner objeción.
Para mí lo más importante siempre fue aportarle al sistema de trabajo porque este sector se convirtió en mi vida. El Banco es testigo de mis alegrías y tristezas.

Aunque su relación con el Banco nunca se rompió, tuvo que asumir otras labores fuera de la institución. ¿Cómo combinar un trabajo de tanta responsabilidad con una tarea tan sensible como la de ser delegado de una circunscripción?
Eso se lo tengo que agradecer a la dirección que tuve y a mis compañeros de trabajo. Fue un mandato completo, que en aquel entonces era de dos años y medio. Fue difícil, pero valió la pena porque me sentí útil al barrio, a la gente, y me hizo aprender a organizar mejor el tiempo.
Lo mismo me pasa con el sistema electoral. Desde 2010 asumí tareas en el órgano provincial, llegué a ser su vicepresidente, y después como vocal.
¿Cuál es la clave para estar tanto tiempo en un mismo trabajo?
Bueno, lo primero es que han sido diferentes labores dentro del sector y los ambientes y las personas con que te relacionas cambian. Pero todos nos vemos como familia. Pienso que esa es una de las claves, el colectivo.
Por lo demás, te tiene que gustar lo bien hecho porque aquí hay mucha responsabilidad. Es mucho rigor y mucha entrega. Y trabajo en equipo, porque dentro del Banco todo tiene que ver.
Cuando mira hacia atrás, ¿a quién le agradece su trayectoria?
Uno siempre tiene mucho que agradecer porque solos no llegamos a ninguna parte. Te hablé del colectivo que es muy importante y, claro, hay muchas personas más a quienes les debo mi formación y mis logros.
Pero te puedo decir que tengo tres referentes que han sido guía continua para mí. Te hablo de Fidel Castro, de Juan Rafael Osés, que fue durante mucho tiempo director provincial de Bandec; y, por supuesto, de mi padre. Ellos han sido mis ejemplos a seguir.

Cuando se acerca la hora del retiro, ¿cómo ve el futuro del Banco?
Son tiempos complejos, pero estoy seguro de que vamos a seguir adelante y para eso el sistema bancario tiene que jugar su función. Además, hemos formado nuevas generaciones que sabrán honrar el rigor y la disciplina con que se ha trabajado.
Muchos jóvenes entran asustados por la responsabilidad, pero si le ponen amor podrán avanzar en este trabajo. Para mí ha sido una escuela. Por eso cuando llega el Día del Trabajador Bancario uno se siente tan orgulloso.
¿Piensa jubilarse y quedarse en la casa?
¡Que va! (sonríe). Hay que seguir luchando por el Banco y por la familia. Mientras me sienta bien seguiré guapeando.

Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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