Cualquier coterráneo con más de 40 años de edad pudiera recordar los diversos usos que tuvo el sitio donde hace más de tres décadas surgió el organopónico El Rápido, como parte importante del Movimiento de la Agricultura Urbana en Sancti Spíritus.
Y es que en la amplia explanada situada justo de tras de la pizzería Sicilia, antes de que comenzaran a colocarse canteros rellenos con capa vegetal y otros componentes y que brotaran las primeras simientes de hortalizas y vegetales, radicaba el parqueo de la antigua Terminal de Ómnibus intermunicipal, incluso en épocas de fiestas carnavalescas se montaba un área de baile del Santiago Espirituano.
Pero con la creación de este organopónico en el centro de una de las zonas más residenciales de la ciudad cabecera, se incitó a la obtención de hortalizas, como parte de una idea de Raúl para estimular a la población a desarrollar una nutrición sana, que aportara con pocos recursos a la dieta familiar, sin tener que traer este tipo de productos desde los campos.

EL RÁPIDO POR DENTRO
A la vuelta de unos años ya no existen allí sus fundadores, pero dos jóvenes se ocupan de guiar todo el desempeño productivo del organopónico, considerado como el único de la provincia que se dedica casi en su totalidad a la siembra de plantas medicinales y espirituales, con más de 37 variedades, entre las que figuran el tilo de anís y de menta, el nitro blanco, la ruda, el romero, la albahaca, la túa túa, la mandalamina, el meprobamato, la sábila, el incienso, la caña santa, el cúrcuma y tras muchas.
Al decir de los hermanos Yosdany y Yosmay Carménate Menéndez, aunque su formación no tiene mucho que ver con las siembras, ellos son descendientes del campo y, por ende, amantes de los cultivos.
“Aquí tenemos también un número importante de plantas de las denominadas espirituales, las cuales son igualmente demandadas por la población; entre ellas están el abrecamino y el nit, la salvia, la cañandonga, la albahaca, en fin, hay más de 18 variedades”, aclara Yosmay
Con un total de 288 canteros, todos sembrados, los tres trabajadores que atienden el organopónico se aferran desde bien temprano a las atenciones culturales, según corresponda. “Tenemos también algunas hortalizas —explica Yosmnay— como son el ajo puerro y el cebollino, la habichuela, el orégano, el quimbombó, el ají y el pepino, las cuales combinamos según la etapa del año con la acelga y la lechuga, que son muy demandadas por la población”.
Pero está también el punto de venta que desde muy temprano oferta todo tipo de viandas y frutales, los cuales se adquieren en las bases productivas vinculadas al propio movimiento de la Agricultura Urbana.

LA RAZÓN DE EL RÁPIDO
Quienes acostumbran visitar el popular organopónico saben que todo lo que allí se cosecha sale con precios muy asequibles; el mazo de ajo puerro, por ejemplo, oscila entre 35 y 50 pesos, y así sucede con el resto de los productos.
“Aquí vienen personas de barrios distantes como el Kilo-12, Camino de La Habana, Colón, La Rotonda, que son clientes fijos en la compra de plantas medicinales, sobre todo, en estos tiempos donde escasean los medicamentos y muchos dependen de las infusiones que preparan para aliviar sus males, explica uno de sus representantes.
“Desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde estamos abiertos —añade Yosmay—, siempre con la fresca cortamos unos diez mazos de ajo puerro, al igual que la espinaca y habichuela; el resto de los surtidos, como las plantas medicinales y espirituales, los ponemos en la pizarra informativa, aunque permanecen en los canteros y si llega algún cliente se cortan al momento para que lo lleven frescos.
“Mi hermano Yosdany es en realidad el especialista en plantas medicinales, él se nutre de los conocimientos adquiridos por los libros que nos legaron los anteriores productores de este organopónico y eso le permite orientar a las personas acerca del tipo de variedad que busca y las propiedades curativas de las mismas. Muchos se acercan en busca de un remedio natural, pero no saben cómo hacer el té para ingerirlo, entonces, según su dolencia, aquí les orientamos la forma de preparación y las características de la misma.
“Otros vienen en busca del llamado nitro blanco que se usa para expulsar los cálculos renales o la chanca piedra, pero también nos demandan la mandelamina que limpia la sangre u otras plantas curativas que se usan para combatir la diabetes, pero siempre se van complacidos, no solo por la calidad del producto, sino por el trato que reciben en esta instalación”, añade el joven productor.
Sin embargo, referente a las plantas espirituales, las personas que las solicitan ya vienen con los conocimientos previos y para qué las quieren y en El Rápido las pueden encontrar.
La búsqueda de alternativas para asegurar el regadío con el empleo de electricidad en los horarios de servicio, hace que los obreros del organopónico se ajusten el cinturón para no perder sus cosechas. Por suerte, cuentan con un pozo que nunca se seca y su agua está certificada por los especialistas de Higiene.
Ello indica que aquella idea de Raúl de impulsar el Movimiento de la Agricultura Urbana y la creación de organopónicos para acercar el cultivo de hortalizas y plantas medicinales a la comunidad, no fue en vano y hoy, en medio de las limitaciones económicas que atraviesa el país, el consumo de estos productos gana espacio en la dieta o en el tratamiento a las dolencias de los espirituanos, quienes de cierta forma agradecen contar en su entorno con estos espacios verdes, desde donde salen verduras frescas directo a la mesa familiar.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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