«Sancti Spíritus no tuvo el 26, pero ha tenido el 28»

Sin avisar a nadie, hace tres décadas, el Comandante en Jefe Fidel Castro compartió con el pueblo espirituano el aniversario 36 de la fundación de los Comités de Defensa de la Revolución

Sancti Spíritus resultó sede del acto nacional por el aniversario 36 de la constitución de los Comités de Defensa de la Revolución. (Foto: Archivo de Escambray)

Aseguran que en cualquier esquina de este mundo donde uno se encuentre, lleva —incrustadas en el alma— las marcas invisibles de los jirones de la tierra que acunó su primer llanto. Transcurría 1996, y este periodista vivía sus días de reportero en CMKZ, Radio Baraguá, en Palma Soriano, Santiago de Cuba.

A pesar de los cientos de kilómetros de por medio, nada de lo que acontecía en Sancti Spíritus me era ajeno. Sabía cuánto le dolió a mi gente no haber obtenido la sede del acto nacional del 26 de Julio, otorgada a Holguín. En reñida lid, la tierra de Serafín había ganado la condición de Provincia Destacada. Aun así, cierta insatisfacción rondaba a los espirituanos, quienes en 1986 habían sido anfitriones de los festejos de la efemérides moncadista.

Otros colegas de Escambray ya lo contaron: durante casi una década después, Sancti Spíritus no volvió a aspirar a un “26” hasta que se suscitó una nueva “conspiración” en la media mañana del Primero de Mayo de 1995, cuando una frase campechana comenzó a recorrer estas tierras desde las lagunas costeras de Yaguajay hasta las aguas salobres de Trinidad: “A guapear el 26 del 96”; movimiento político protagonizado por la dirección del Partido en este territorio, liderada en aquel momento por Pedro Sáez Montejo.

Para lograr la sede de las conmemoraciones centrales del asalto al cuartel Moncada de 1996, solo había que subirse la manga al codo y no mirar el reloj. Y cada resultado productivo se disfrutó en grande: los azucareros fabricaron las toneladas previstas en apenas 107 jornadas y dieron clases magistrales de eficiencia industrial al resto del país, las vegas parieron tabacos a chorros… Todo ello con un mínimo de recursos; Cuba cargaba sobre sus espaldas un fardo en extremo pesado: las consecuencias de la extinción de la Unión Soviética.

De cuánto se hacía en estas tierras, permanecía al tanto por los reportes de Borrego, entonces corresponsal del periódico Granma; de Rafael Daniel, de la Televisión Cubana, y de Humberto Concepción, de Radio Rebelde. Por este último colega —a través de la revista informativa mañanera “Haciendo Radio”— conocí el impacto que tuvo entre los coterráneos la noticia de no haber alcanzado la sede del “26” y sí de la condición de Destacada.

También por Humberto supe allá, en el palmero batey de Dos Ríos, gracias a aquel radio VEF 206 de mi suegra Solangel —quien fuera asidua oyente de las novelas de Radio Progreso— de la otra noticia, difundida en aquella emisión de “¡Exclusivo!”, de Rebelde y que recompongo en la memoria, al cabo de 30 años.

“Sancti Spíritus no tuvo el 26, pero ha tenido el 28”, aseveró hace instantes aquí el Primer secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el Comandante en Jefe Fidel Castro, durante el acto nacional en ocasión del aniversario 36 de fundados los Comités de Defensa de la Revolución, que se desarrolla, ahora mismo, en la Plaza de la Revolución Mayor General Serafín Sánchez Valdivia”.

Eran poco más las siete de la noche del sábado 28 de septiembre de 1996, y Fidel continuaba ante los micrófonos. En su reporte, el corresponsal de Radio Rebelde en la provincia espirituana señaló que la ampliación del condensado noticioso la tendría en otros espacios informativos, y así lo hizo; el anuncio dejó de serlo en la emisión de la revista “Haciendo Radio” de ese lunes.

En el festejo cederista, el líder histórico de la Revolución cubana recibió el Premio del Barrio —concedido por la coordinación nacional de los CDR—, de manos de Abundio Sánchez Varona, el guajiro que logró el título honorífico de Héroe de la República de Cuba chapeando potreros y sembrando malangas en las lomas de El Cacahual.

Quién mejor que Fidel para recibir este reconocimiento, si por el “sentido del momento histórico” que le asistía al líder cubano el Comandante en Jefe proclamó el nacimiento de los CDR en la noche del 28 de septiembre de 1960, cuando les hablaba a decenas de miles de capitalinos, concentrados frente al entonces Palacio Presidencial, luego Museo de la Revolución; mientras, en la distancia, explotaban los petardos, tirados por ciudadanos a sueldo del gobierno de Estados Unidos.

Por tanto, nada más justa que la entrega del Premio del Barrio al mandatario, quien —sin más allá ni más acá— se apareció aquella tarde en esta ciudad. “Vine con discreción, más bien en completo silencio, no le avisé a nadie”, sostuvo Fidel, y casi a seguidas acotó: “(…) deseaba expresar mis sentimientos de cariño y de admiración a esta provincia, y sé que ustedes toman así la visita”.

Después, llegaron las palabras sanadoras, el desagravio en la mismísima voz del caballero que, como siempre, vestía de verde olivo y que no está demás reiterar: “Sancti Spíritus no tuvo el 26, pero ha tenido el 28”; por si no bastaba, remarcó aquella idea: “Realmente, creo que ustedes se merecen cualquier reconocimiento; y la provincia lo merece, los CDR lo merecen, de modo que este acto es un reconocimiento a dos partes: a los CDR y a Sancti Spíritus”.

Sobrevino una ovación nunca antes escuchada en aquella plaza, relataron colegas que brindaron cobertura a la conmemoración cederista, presidida por Fidel, a quien lo sorprendió la noche dirigiéndose aún al pueblo espirituano.

En aquel memorable discurso, el Comandante en Jefe diseccionó nuestra realidad, alertó acerca de las dificultades por venir, elogió la madera de la que están hechos los cubanos.

“Hemos resistido todas esas medidas y las estamos resistiendo, porque a mayor agresión, mayor creatividad por parte del pueblo y por parte de la Revolución; a mayor bloqueo, más trabajo”, significó el líder hace tres décadas y parece que nos hablara para hoy.

“(…) todavía quieren tragarnos, todavía quieren anexarnos, todavía quieren convertirnos en una propiedad del imperio”, también advirtió.

Y sucede que, ante el asombro del mundo, la Revolución cubana ha llegado hasta este minuto, por “la necedad de vivir sin precio”, alegaría Silvio Rodríguez en uno de sus tantos recordados versos.

Enrique Ojito

Texto de Enrique Ojito
Premio Nacional de Periodismo José Martí, por la obra de la vida (2020). Máster en Ciencias de la Comunicación. Ganador de los más importantes concursos periodísticos del país.

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