Tiempo muerto en plena zafra (+fotos)

Aunque por estos días el central Melanio Hernández debería estar moliendo, debido a la falta de combustible que impone al país el cerco estadounidense, mantiene fría su maquinaria

Antonio Viamontes Perdomo, director de la Empresa Agroindustrial Azucarera Melanio Hernández. (Fotos: Roberto Javier Bermúdez/Escambray)

El único central cubano que cumplió sus planes de producción en la pasada zafra fue el Melanio Hernández, de Tuinucú. El ingenio taguasquense mostró, además, una muy buena eficiencia industrial y trasmitió esa efectividad a la Destilería Paraíso, que continúa siendo de las mejores de su tipo en el país.

Aunque la zafra 2024-2025 no logró satisfacer toda la demanda, sí constituyó un paso de avance importante y un buen augurio para venideras campañas. Sin embargo, el 2026 comenzó con el pie izquierdo para la economía nacional y la producción azucarera no escapa a esa realidad.

Sobre los impactos más notables del complejo contexto del país sobre la zafra espirituana, Escambray conversó con Antonio Viamontes Perdomo, director de la Empresa Agroindustrial Azucarera Melanio Hernández.

¿Qué se pudo hacer antes que el país tuviera que decidir la detención de la zafra?

“Esta campaña pintaba bien. La pasada fue muy buena y esta podría haber sido igual o superior. Arrancamos el 11 de enero con todo listo, pero solo molimos unos 48 días. Entonces llegó el anuncio de que debíamos parar por la situación del combustible”.

La maquinaria del Melanio aguarda en silencio a que se pueda reanudar la molienda.

¿Cuál es el impacto más inmediato que trajo consigo esta decisión?

“Los primeros afectados son los trabajadores. Nosotros tenemos muchas plazas que son cíclicas, personal que se contrata para la zafra y, si no hay zafra, automáticamente se quedan sin trabajo.

“Además, algunos de los obreros fijos de la empresa también han sido declarados interruptos, porque por mucho que buscamos maneras de darles otras tareas llega un momento en que no tienes dónde ponerlos.

“Y también, por supuesto, las bases productivas que prepararon la tierra, sembraron la caña y ahora ese cultivo no se puede cosechar. Esto implica un problema económico preocupante porque muchas de ellas se dedican fundamentalmente a la producción cañera”.

¿Cómo se las arregla la economía de la entidad?

“Hasta el momento nuestra economía no ha sentido los embates de las limitaciones con el combustible porque, como dije anteriormente, la zafra pasada fue muy buena y se generaron utilidades importantes. Incluso, con todo y la detención, este año no estamos proyectando pérdidas para la entidad.

“De todos modos, si esta situación persiste en el tiempo, más tarde o temprano veremos afectadas nuestras finanzas porque los ingresos se originan a partir de esa caña que hoy no se puede acopiar”.

Hablamos de los trabajadores que no están laborando, ¿qué sucede con los ingresos del resto?

“Nuestro sistema de pago está montado sobre la base del cumplimiento de las producciones. Por lo tanto, no es posible pagar igual con el central moliendo que con la maquinaria detenida.

“Esta industria produce su propia energía eléctrica a partir de la quema del bagazo de la caña y también vendemos la excedente al Sistema Electroenergético Nacional (SEN).

“Solo por la venta de electricidad pudimos pagar el año pasado un promedio de 7 000 pesos mensualmente por cada trabajador. Eso en estos momentos no es posible”.

El central produce energía eléctrica a partir de la quema del bagazo de la caña.

¿Qué le preocupa más de esta detención apenas empezando la campaña?

“Me preocupan los ingresos de la empresa, lo que se deja de producir, el azúcar, los alcoholes, pero lo que más me preocupa es la gente. El trabajo en el central, en las bases productivas, en la destilería es fuerte y no todo el mundo está dispuesto a hacerlo.

“Ahora mismo hay muchas personas sin trabajo y, por supuesto, van a buscar otras vías de ingreso. Me preocupa que mañana tengamos petróleo y no haya gente para hacer la zafra”.

Desde hace dos meses el Melanio Hernández no muele. En los pocos días de contienda, el central entregó al SEN 900 megawatts, 18 diarios como promedio, y sumó 5 900 toneladas de azúcar, unas 122 por día.

Además, se han dejado de producir mieles, alcoholes, CO2, rones, aguardiente y alimento animal, entre otros renglones que se obtienen a partir de la producción azucarera. 

A la espera de poder reanudar esta contienda ya los ojos miran más allá de la presente campaña. Viamontes Perdomo suma más preocupaciones a su lista: “En el campo no se ha preparado la tierra. Si no se siembra caña ahora no habrá zafra tampoco el año que viene”.

Roberto Javier Bermúdez Portal

Texto de Roberto Javier Bermúdez Portal

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