“Llegó muy malito, con una neumonía repentina y en menos de nada acabó en terapia intensiva; pero desde el día que llegó hasta hoy el cambio es tremendo. Agradecimiento es lo único que puedo dar, hace nueve días en que los médicos no se separan de él. Todos son muy especiales”.
Han sido las gracias más sentidas que Adilene Madrigal Hernández haya dado en su vida. Por esas sinrazones del destino, su hijo de nueve años hizo una neumonía en 48 horas, la cual, según explicaciones del doctor Frank Felipe Martín, especialista de segundo grado en Pediatría y en Medicina Intensiva y de Emergencias, derivó en un derrame pleural paraneumónico complicado. “Tuvo que ir al salón de operaciones para practicarle una toracotomía, es decir, una apertura quirúrgica del tórax que implicó limpiar toda la cavidad y hacer los procederes necesarios. El niño salió ventilado, estuvo en un estado crítico extremo y después de trabajar fuerte con él, logramos salvarlo”.
BATALLAS QUE IMPORTAN
La Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Pediátrico Provincial José Martí Pérez, de Sancti Spíritus, la segunda con mejores resultados del país, deviene, cuando menos, una tempestad casi constante, donde el viento es fuerte, pero más fuerte son los árboles que hay plantados, como sostuviera alguien en su filosofía de vida.
La elevada profesionalidad del personal médico y paramédico que labora en dicha unidad hace posible, por ejemplo, que hoy más del 97 por ciento de los niños en estado grave y crítico ingresados sobreviva, y que similar comportamiento reporte este indicador en el menor de un año, con un 96.70 por ciento.

El doctor Frank Felipe Martín, al frente de dicha unidad, comentó que, lamentablemente, al término de 2025 fallecieron 16 niños y las principales causas se debieron a enfermedades crónicas, a tumores oncohematológicos y, en menor grado, a neumonías complicadas.
El pasado año —agregó— ingresaron 39 niños con derrames pleurales; de ellos, alrededor de 10 hicieron empiema y cinco casos necesitaron cirugía. No obstante, se impuso el trabajo en equipo para dar el tratamiento requerido después de intervenciones muy complejas.
En este sentido —subrayó el especialista— Sancti Spíritus da los primeros pasos en la aplicación de la Estreptoquinasa Recombinante (Heberquinasa) en niños con derrame pleural paraneumónico complicado, medicamento con resultados en la reducción de las complicaciones intratorácicas, las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria y la estadía hospitalaria.
La Unidad de Cuidados Intensivos pediátricos, la primera fundada en el interior del país, asume, además, el manejo de pacientes sometidos a cirugías neonatales y neuroquirúrgicas de urgencia, indicador que habla del alto nivel de especialización del personal médico y paramédico que allí labora.
CONTRA LAS TEMPESTADES DEL BLOQUEO
Pese a que los muros, las puertas y cristales de las unidades de cuidados intensivos las hacen infranqueables, el bloqueo se cuela por las hendijas y llega a convertirse en una infección oportunista; letal, muchas veces, y multirresistente. A contracorriente de las carencias de insumos y medicamentos ocasionados por este cerco, navegan el doctor Frank Felipe y su equipo de trabajo.
“La situación de los catéteres nos golpeó mucho el año pasado, pero ya recibimos un surtido de estos, y eso nos ofrece tranquilidad. En relación con los medicamentos, el Ministerio de Salud los garantiza, aunque las condiciones por las que atraviesa el país son muy complejas.
“Este servicio demanda muchos antibióticos del tipo de la Vancomicina y la Cefalosporina. El Rocephin y el Linezolid se emplean frecuentemente y este último, sobre todo, es extremadamente caro su adquisición en el mercado internacional. Cada bolsa de Linezolid ronda los 500 dólares, y a nuestros niños se les administra gratuitamente. Ahora mismo, tenemos a este paciente de Cabaiguán que fue operado y se le aplica una bolsa diaria, prácticamente.
“Cuando ha existido dificultad con algún medicamento, lo solicitamos a través del mecanismo establecido por el Programa de Atención Materno Infantil y en la inmensa mayoría de los casos tenemos respuesta.

“El bloqueo al suministro de petróleo a Cuba nos afecta en cuanto a la movilidad de los recursos humanos y, debido a ello, hemos tenido que hacer reajustes en las guardias con el personal médico y de Enfermería; el Gobierno nos está ayudando con la transportación de los que residen en los municipios”, precisó el doctor Frank Felipe.
A sabiendas de que en una unidad de cuidados intensivos hay jerarquías que obedecer por igual porque todos los enfermos cruzan los umbrales entre la vida y la muerte, un equipo multidisciplinario toma en serio cada segundo frente a un paciente. Quizás, por este hábito, hoy el niño Yasmany Díaz, de solo nueve años, esté de vuelta y no importen los ojos trasnochados de la madre, si hay días mejores por venir.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus













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