Arroz no admite espera tras las lluvias

Trabajadores de la arrocera acometen la reparación de obras de fábrica destrozadasAlgunos campos de arroz del Complejo AgroIndustrial Sur del Jíbaro permanecen inundados mientras otros comienzan a recibir agua para adelantar las siembras. Tal panorama distingue el accionar en la principal entidad productiva del municipio espirituano de La Sierpe luego de las intensas lluvias de finales de mayo.

Desde hace varios días reinició la cosecha del grano, del que se estiman pérdidas de unos 157 000 quintales. De forma paralela el sureño territorio marcha  camino a la recuperación en otros frentes.

El ganado -convertido en cenizas o simples promontorios acabados de remover en los potreros- y los peces que flotan como carroñas en los canales de todo el Sur, con la fetidez inconfundible de la muerte, recuerdan que no ha pasado la página. Palizadas y lagunatos, terraplenes inservibles, canales fracturados, campos de arroz y tramos del sendero aún bajo las aguas casi una semana después del diluvio. Las urgencias por las crecidas y avalanchas, por una evacuación contra reloj ya cesaron. Apenas comienza el largo camino hacia la normalidad.

En La Sierpe todos los destinos conducen a la arrocera. La humedad crónica parece no cesar nunca. Según los datos preliminares, en la gigantesca planicie se afectaron parcialmente más de 400 caballerías, que implicarán la pérdida de unos 157 000 quintales. Ahora todo dependerá mucho del empeño de esos hombres, con aval suficiente para tiempos de emergencia.

CADENA QUE NO PUEDE PARAR

La conversación en busca de las primeras estadísticas, antes de partir para el campo, queda trunca una y otra vez: los teléfonos se vienen abajo, los tronquis no silencian ni un minuto, el entra y sale casi pone en peligro la claridad de las cifras.

“Casi todo se inundó y todavía quedan algunas áreas bajo las aguas. Maduras teníamos más de 120 caballerías que empezamos a cosechar desde el domingo pasado, pero el ritmo empezó lento por las condiciones del terreno, ya hemos ido aumentando y se está cortando en todas las unidades”, detalla Orlando Linares, el director del CAI Sur del Jíbaro.

Para sus especialistas, no todas las plantaciones sufrieron igual los daños: las que se encuentran en etapa reproductiva lo sintieron más por la floración, mientras que las otras resistieron mejor los embates. Las plantaciones de la UBPC Mapos, así como de las cooperativas 40 Aniversario e Irán Rojas sufrieron los mayores perjuicios.

Con capacidad suficiente en los medios de tiro y en los secaderos, las combinadas se han convertido en uno de los talones de Aquiles para este maratón, pues por las condiciones del terreno resulta imposible explotarlas a plenitud. En los talleres se afanan por incorporar otras cinco porque parte del arroz se encuentra encamado y las mermas mucho dependerán de la celeridad en la cosecha.

¿Qué focos tensan hoy el panorama y ponen en peligro la producción?

“Tenemos que sacar lo antes posible esas máquinas -acota Linares-. También hemos demandado gomas para activar camiones, motoniveladoras y adelantar las reparaciones de todo el sistema. Estamos entrando a un pico de cosecha, para que no se pierdan áreas necesitamos redoblar los esfuerzos, alargar la jornada laboral cuando las condiciones del tiempo lo permitan, no parar ni un minuto”.

Pero aquí no solo se trata de los arrozales: tres obras de fábrica (compuertas y estructura civil); diques y muros internos que cerraban decenas de caballerías; kilómetros y kilómetros de viales quedaron hechos trizas; sin contar siete canales internos con serias averías; y el fuerte deterioro en canales principales como el Magistral y el CP-1.

MANOS A LA OBRA

El sol del mediodía quema más en la planicie. Con el agua a media pierna la tropa del que todos conocen como contingente Alfredo Tomás Calzada quiere “dejar temblando” los destrozos que hizo el agua en los hombros y la losa del canal P-3. Hace tres días, con grúas, cargadores, camiones y otros equipos pesados, Pirolo, Joseíto Martínez, Yosbany Landera, Vladimir Martínez y todos los hombres de Alberto Jiménez intentan sacar a la arrocera de la mala racha.

“Lo más preocupante es la rotura del Canal Magistral. Esa obra pertenece a Recursos Hidráulicos, pero nosotros comenzamos a arreglarlo, lo necesitamos con urgencia: se encuentra detenida la siembra porque con la inundación salió toda el agua de los sistemas y no podemos fanguear. Tampoco hemos podido regar graminicida y de aquí a unos días se pueden afectar las áreas que se quedaron secas, les empieza a salir hierba, el arroz necesita agua para su nutrición”, comenta preocupado Genaro García, director técnico productivo y una de las voces más experimentadas de la arrocera.

¿Y con tanta agua que ha caído, ustedes necesitan más?

“Ahora la necesitamos más que antes. Aquí todo es por aniego y cuando las inundaciones, el agua que teníamos (alrededor de 18 millones de metros cúbicos) se salió y estamos vacíos. Ahora, unas pocas áreas se mantienen inundadas, pero la mayoría de los campos se quedaron secos y así no se puede sembrar, ni resembrar, ya estamos atrasados. Debíamos terminar en julio, pero seguro nos extendemos hasta agosto”, explica Genaro.

El viernes, la Construcción aún no se había incorporado con sus equipamientos a la reparación de los viales y del canal CP-1. Manuel Díaz Riverol, subdelegado de Inversiones de Recursos Hidráulicos, aseguró a este semanario que el Magistral presenta varias roturas, que deben resolverse antes de mediados de junio, pero desde ya se encuentra con posibilidades de ir entregando agua. Al cierre de esta edición, dueños y clientes de ese río artificial continuaban resanando la obra. Ya pronto, nuevas plantas germinarán en los benditos terrenos del sur. La salvación del arroz no admite esperas.

La Sierpe camino a la recuperación

Todavía andan frescos los recuerdos de sacar en hombros, por medio de una cañada revoltosa que dejó incomunicada a La Sierpe, a los enfermos que no podían esperar; y de miles de personas, algunos con el agua al pecho, en busca de los camiones salvadores para atravesar la inundación. Según los cierres parciales, solo en la agricultura se estiman daños superiores a los 3 300 000 pesos, fundamentalmente por concepto de la propia arrocera, el ganado, los cultivos varios… Otros frentes bien lesionados: el centro de alevinaje y los viales, tanto la carretera que enlaza al municipio con Sancti Spíritus, como los terraplenas hacia no pocas comunidades. Ya todos los sureños regresaron a su lugar, se les atiende y abastece en la medida de lo posible. La recuperación comienza por casa.

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