Refinería Sergio Soto: a fondo por el medio ambiente

La instalación de un censor de nivel en la trampa de residuales previene posibles derrames de hidrocarburo. La refinería espirituana acomete varias inversiones en busca de eliminar en el menor tiempo posible las afectaciones al medio ambiente.

 

Luego de provocar ciertas afectaciones al medio ambiente, la Refinería Sergio Soto, de Cabaiguán, se ha empleado a fondo últimamente para mantener a buen resguardo la naturaleza con la ejecución de algunas inversiones que continuarán el próximo año.

Léster Alemán Hurtado, director general de esa entidad, detalló a Escambray que, después del derrame de hidrocarburos ocurrido a mediados del pasado año, se preparó un plan de medidas para el saneamiento ambiental que ya han ejecutado en su mayoría.

Recientemente, en la trampa de residuales por donde ocurrió el mencionado vertimiento concluyeron la instalación de un nivelostato o censor de nivel que emite de manera automática una alarma sonora y visual cuando viene un volumen mayor del previsto y existe amenaza de desborde, si no se puede bombear el hidrocarburo hacia los tanques para su reprocesamiento o si alguien se equivoca en una operación.

Además, los trabajadores del propio centro —con el apoyo del Grupo Empresarial de la Construcción— activaron un segundo cubeto para ampliar la capacidad de la trampa de residuales, colocaron una válvula para aislar hacia el interior de la refinería el hidrocarburo en caso de emergencia, adquirieron materiales para construir una barrera rústica de contención en caso de ocurrir otro derrame y tecnólogos y especialistas mantienen un control permanente de las trampas y de todo el proceso productivo.

Valorados en cerca de 20 000 pesos en moneda total, estos trabajos se complementarán a partir del próximo año cuando comience a ejecutarse un proyecto de separación de las aguas residuales y pluviales que se extenderá hasta el 2016 y cuesta unos 2.7 millones en moneda total.

Todas estas labores se suman al proyecto —concluido tiempo atrás para funcionar de forma mecánica, pues aún le resta la instalación automática— para quemar en el horno F-101 los gases contaminantes que emanaban desde la torre de destilación al vacío, los cuales durante años provocaron pestilencias y afectaciones a un segmento significativo de los habitantes de Cabaiguán.

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