Durante décadas, la frase “a mí me criaron así y no salí mal” ha sido argumento suficiente para reproducir modelos de crianza basados en la obediencia ciega, el castigo y la distancia emocional entre padres e hijos. Sin embargo, en Sancti Spíritus, como en el resto de Cuba, esa máxima empieza a resquebrajarse. La llamada crianza respetuosa —una filosofía que apuesta por educar sin violencia, con empatía y conexión afectiva— gana cada día más adeptos entre las familias espirituanas.
El concepto, que se nutre de la psicología y del enfoque de derechos de la Convención sobre los Derechos del Niño, propone desmontar el sistema tradicional sustentado en relaciones verticales, donde el adulto ordena y el niño obedece sin cuestionamientos . “No se trata de permitirlo todo, sino de educar sin gritos, amenazas ni humillaciones, explicando las normas y reconociendo a los hijos como sujetos de derecho”, explica la doctora en Ciencias Psicológicas Roxanne Castellanos Cabrera, coordinadora del proyecto Crianza Respetuosa de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana .
Ese proyecto, que surgió durante la pandemia de covid como respuesta a la gran demanda de orientación de cuidadores, ha atendido alrededor de 400 casos en 2024 y sostiene grupos de apoyo en WhatsApp y Telegram que trascienden las fronteras de la capital . Su influencia llega también a Sancti Spíritus, donde profesionales de la psicología y la educación comienzan a incorporar estos principios en su trabajo con familias.
La resistencia persiste. Investigaciones realizadas en Sancti Spíritus y Villa Clara evidencian que aún existen manifestaciones de maltrato infantil intrafamiliar —físico, psicológico y por negligencia— asociadas al desconocimiento de los padres sobre el desarrollo evolutivo de sus hijos . “Muchas veces la familia interpreta como desafío a la autoridad lo que no es más que una característica propia de la edad”, advierte Castellanos.

Pero el cambio también se percibe. En consultas y escuelas de padres en la provincia, crece el número de madres y padres que buscan alternativas al grito y al castigo. La clave, según los especialistas, está en comprender que poner límites claros no es ser autoritario ni permisivo: es acompañar el aprendizaje, proteger sin humillar y enseñar a tomar mejores decisiones . “Los límites pueden establecerse sin gritos ni amenazas, comunicándolos con claridad y constancia”, subraya el enfoque de disciplina respetuosa .
Para muchos espirituanos, el reto es doble: desaprender lo aprendido y gestionar sus propias emociones. “Hay adultos que cargan con experiencias traumáticas y desatenciones emocionales desde la infancia que hoy obstruyen la posibilidad de establecer relaciones saludables con sus hijos”, señala Castellanos . La crianza respetuosa no solo transforma la vida de los niños; también invita a los padres a mirar hacia su propia historia con compasión.
En una provincia donde la familia sigue siendo el núcleo fundamental de la sociedad, la crianza respetuosa se abre paso no como una moda importada, sino como una necesidad sentida. Porque educar desde el respeto no debilita la autoridad parental: la legitima desde un lugar más profundo, el del vínculo y la confianza.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus
















Escambray se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, así como los que no guarden relación con el tema en cuestión.