Incondicional defensa de la vida en Sancti Spíritus

Aunque lamentablemente durante los últimos años, por razones objetivas, la mortalidad infantil ha aumentado en Cuba, la provincia se mantiene como la de mejores resultados en este trascendente parámetro sanitario

En lo que va de 2026, Sancti Spíritus se confirma como la provincia cubana de mejores resultados en el Programa Materno Infantil. (Foto: Roberto Javier Bermúdez/Escambray)

El Centro para la investigación económica y política, con sede en Washington, escribió recientemente un informe nombrado “Sanciones de Estados Unidos y el fuerte aumento de la mortalidad infantil en Cuba”.

Durante décadas, en medio de limitaciones económicas, la isla presentó tasas de mortalidad infantil comparables con las de países desarrollados, gracias a un sistema sanitario de cobertura universal y una política estatal enfocada en la prevención y el seguimiento materno-infantil.

Sin embargo, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud Pública cubano, entre 2018 y 2025 se produjo un deterioro sostenido de ese indicador: la tasa de mortalidad infantil pasó de cuatro muertes por cada 1 000 nacidos vivos en 2018 a 9.9 por cada 1 000 en 2025.

La propia institución norteamericana admitió que, si Cuba hubiese mantenido la tasa de mortalidad infantil de 2017 y 2018, aproximadamente 1 800 bebés menos habrían fallecido entre 2019 y 2025.

La involución de los resultados de la isla no es casualidad, sino una dolorosa evidencia del impacto combinado de la crisis económica y el recrudecimiento de las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos a Cuba, fundamentalmente durante los mandatos de Donald Trump.

Estas políticas afectaron directamente la importación de medicamentos, piezas, equipos médicos, insumos y materias primas esenciales para el sistema sanitario.

La crisis electroenergética de los últimos años también incide negativamente en servicios vinculados a la atención neonatal y materna, por ejemplo, limitaciones en incubadoras y ventiladores, falta de ambulancias por la escasez de combustible y paralización parcial de cirugías, entre otras prestaciones especializadas.

En medio de tan dramáticas realidades, el Programa de Atención Materno Infantil de Sancti Spíritus ha escrito páginas admirables al mantener sus resultados: en el 2025 registró una tasa de mortalidad infantil en menores de un año de 5.1 por cada 1 000 nacidos vivos, la segunda más baja de Cuba.

En lo que va de 2026, el territorio continúa con ese indicador en alrededor tres y se confirma como la provincia cubana de mejores resultados en este trascendente parámetro sanitario.

Además, aquí solo ha ocurrido una muerte materna y la disminución del índice de bajo peso al nacer (niños con menos de 1 500 gramos), sigue inferior a la media nacional, lo cual da fe del trabajo meritorio del personal del sector en el enfrentamiento a enfermedades asociadas a los nacimientos con un peso no adecuado.

Los especialistas en la materia han ponderado la dedicación y el profesionalismo del personal médico y de apoyo en la atención a las embarazas y a los recién nacidos, la labor de los hogares maternos, el desempeño del servicio de Neonatología del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos y de la Unidad de Cuidados Intensivos del Pediátrico José Martí, con indicadores de lujo a nivel de país en los últimos cinco años.

Aunque en el Programa de Atención Materno Infantil del territorio no todo es perfecto —por ejemplo, aquí se mantiene la alerta roja en el embarazo adolescente por las complicaciones que este puede generar—, todos deberíamos aplaudir con tremendo orgullo la muy exitosa, callada e incondicional defensa de la vida que transcurre cada día en las instituciones sanitarias de Sancti Spíritus. 

Mary Luz Borrego

Texto de Mary Luz Borrego
Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas económicos. Ganadora de importantes premios en concursos nacionales de periodismo.

Escambray se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, así como los que no guarden relación con el tema en cuestión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *