«Mi motivación para investigar nace de la convicción de que la pedagogía no puede ser un acto repetitivo, ni ajeno a la realidad», asegura el máster en Ciencias Midiel Marcos Mendoza, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Pedagógicas de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (UNISS), quien recibió el Premio Nacional Joven Investigador 2025, que otorga el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
Este lauro lo compromete a continuar investigando para encontrar respuestas a problemas concretos que observa a diario, entre ellos la desmotivación estudiantil, la desconexión entre la teoría y la práctica y las brechas en la formación investigativa; además de resaltar la certeza de que la ciencia cubana necesita un relevo generacional con espíritu crítico.
Este espirituano se encuentra inmerso en diversos proyectos investigativos en la UNISS; responsabilidades que ocupan gran parte de su tiempo, pero que dejan espacio para asumir otros retos, como visibilizar y abogar por una ciencia joven que responda a las necesidades del desarrollo sostenible desde la educación, así como profundizar en diversas líneas investigativas que ayuden a mejorar el proceso pedagógico, la formación de docentes y el vínculo entre universidad, escuela y sociedad.
«La juventud no es obstáculo para investigar, es una ventaja para atrevernos a innovar», refiere Midiel. Precisamente, este reconocimiento le confirma que el camino de la investigación con rigurosidad, compromiso y sensibilidad social tiene eco y utilidad más allá de las aulas.
De igual modo, asegura que el premio constituye «un motivo de realización profesional y humana; no es solo un lauro importante en mi carrera, sino el reconocimiento a un modo de concebir la educación como eje transformador del desarrollo social en contextos adversos como el que atraviesa en estos momentos nuestro país».
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











Respeto la intención de la frase, pero me parece redundante. La ciencia y la investigación forman parte del mismo proceso, por lo que afirmar que «la ciencia no es obstáculo para investigar» resulta casi una obviedad.
Me gustaría pensar que lo que quiso decir fue: «Lo establecido por investigaciones científicas no debe ser la última frontera de la investigación.»
Esa formulación refleja mejor el espíritu de la ciencia: ningún conocimiento es definitivo. Cada respuesta debe generar nuevas preguntas.
¡Cuánto daño nos han hecho los lemas! Durante demasiado tiempo hemos repetido consignas en lugar de fomentar el pensamiento crítico. Cuando el eslogan sustituye a la reflexión, el empobrecimiento intelectual de una sociedad es el resultado.