La dictadura del videoclip

Si la televisión llegó a ampliar las audiencias musicales con sus programas, las redes sociales potenciaron aún más los mensajes audiovisuales con millones de internautas de todo el planeta

Ilustración: AlmaPlusTV

El video clip se ha convertido en la actualidad en una herramienta de dominación ideológica universal. Esa realidad la han utilizado los estrategas del audiovisual para capitalizar la música urbana en sus variantes del reguetón, trap latino y reparto, a sabiendas de que las grandes urbes absorben el éxodo del campo a la ciudad. Si la televisión llegó a ampliar las audiencias musicales con sus programas, las redes sociales potenciaron aún más los mensajes audiovisuales con millones de internautas de todo el planeta.

Tal internacionalización del video clip se produce gracias a la revolución informática que tuvo sus orígenes en la década de 1960, cuando comienza a gestarse el período posmoderno con el cambio de sensibilidad cognitiva y estética desencantada, opuesta a los paradigmas del arte moderno. El nuevo diseño cultural se define por su libertad creativa sin aparentes fronteras ideológicas, el rechazo al pensamiento binario que categoriza lo bueno y lo malo con la disolución de límites semánticos, géneros y criterios éticos tradicionales.

Los nuevos principios forjados durante décadas alimentarían el negocio multimillonario de la industria del entretenimiento y la música en particular mediante la expansión transnacional del videoclip. Para lograrlo se acudió a la estrategia del sistema de estrellas hollywoodense con sus técnicas del marketing hegemónico que brindan magnificadas imágenes prefabricadas de cantantes atractivos, ricos y famosos con canciones sexistas, misóginas, violentas y, en ocasiones, de insinuantes consumo de estupefacientes.

Dentro de ese entramado de nuevos modos de ver la cultura del espectáculo con su impronta escapista de la realidad, se afirma que, por su estructura fragmentada, ritmos trepidantes, canción como soporte dramatúrgico de las imágenes y la combinación híbrida de fotos fijas y segmentos de documentales, puede considerarse el corto documental Now(1964)del cineasta cubano Santiago Álvarez, como precursor mundial del videoclip. Por supuesto, existe una sustancial diferencia, no se trataba de ofrecer atractivas imágenes comerciales, sino la denuncia social contra la discriminación racial norteamericana en la década de 1960.

De definir el videoclip, habría que decir que es un cortometraje audiovisual basado en el desarrollo de una composición musical previa que fundamenta el despliegue de un conjunto de imágenes fragmentadas y dinámicas, las cuales, unidas a la música, dan lugar a un nuevo discurso estético. Es así como la música urbana monopoliza el espacio sonoro y lo universaliza. Esta nueva modalidad se caracteriza por la reducción de la diversidad armónica, el contrapunto, las texturas polifónicas y la variedad rítmica instrumental al buscar la funcionalidad sociocultural de la música para el baile en entornos urbanos. En particular hay una economía en los medios de producción digital, se hace énfasis en parámetros específicos a través del ritmo, los timbres sintéticos, la producción vocal y el espacio sonoro, que hacen de esta modalidad más apropiada para ganar adeptos.

Por su fuerte dinámica visual y corta duración, está asociada a los jóvenes de ahora, la generación más multitarea de la historia. Ellos están más entrenados por los dispositivos del marketing que los amolda y, por lo general, se identifican por medio de la neurona espejo, aquella que se activa en el cerebro cuando se repiten acciones efectuadas por otros. Es decir, se trata de la influencia de las celebridades en la juventud con su carga nociva de falsas esperanzas de lograr la fama y el poder económico.

De modo que estamos en presencia de una potente estrategia planetaria de remodelación del pensamiento acrítico de la juventud con sus propuestas de cortometrajes audiovisuales de excelente factura y el coste de millones de dólares en la construcción de nuevas estrellas conquistadoras del imaginario colectivo mediante breves videoclips, donde se activan los instintos del subconsciente por la opulencia material. Aunque existen cantantes y agrupaciones musicales que a través de sus letras ofrecen una visión más esperanzadora ante la realidad distópica en que vivimos, sí se siente la dictadura hegemónica del videoclip entronizado en las redes sociales.

Luis Rey Yero

Texto de Luis Rey Yero
Doctor en Ciencias del Arte. Especializado en temas culturales.

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