Hace apenas unos días el nombre de Cuba dio la vuelta al mundo gracias al excelente resultado de Leticia María Merlo Alfonso y Ernesto Alejandro Barrera Ramírez, quienes se alzaron con medallas de bronce en la edición 60 de la Olimpiada Internacional de Química Mendeleev (IMChO), Rusia 2026.
El resultado es fruto de largas e intensas jornadas de estudio de estos muchachos, además del esfuerzo y del sacrificio constantes, no solo suyos, sino también de sus familiares, profesores y entrenadores, quienes los han acompañado en todo el proceso y han sido también artífices de este logro.

«Ya he tenido la oportunidad de participar en eventos internacionales, pero nunca deja de ser un desafío y más en el caso de esta olimpiada, que es considerada la más difícil del mundo en el área de la Química. A pesar de esa presión, intentamos disfrutarlo al máximo, compartir y conocer al resto de los participantes», asegura Leticia.
La IMChO cuenta con tres pruebas, a las que hicieron frente jóvenes promesas de la especialidad procedentes de más de 30 países; dos de ellas teóricas y otra práctica, con cinco horas de duración cada una.
Sobre ello la joven confiesa entre risas: «El examen fue un chícharo, no pudimos responder todas las preguntas, pero lo más importante en ese momento era mantener la concentración y enfocarnos en llevar los conocimientos al papel».

Mientras, Ernesto refiere: «El momento de las premiaciones es muy bonito, pero a la vez muy tenso. Lo logramos, pudimos conseguirlo fue el primer pensamiento que tuvimos al oír nuestros nombres y subir a levantar la bandera de Cuba».
Sobre por qué consideran la Química una gran pasión, precisa: «Es muy abstracta, debemos buscar en nuestra imaginación y, por supuesto, es una ciencia con un gran poder transformador».
A su estudio dedican en ocasiones más de ocho horas al día; de ahí la importancia que han tenido sus familiares, entrenadores, profesores y amigos.
«La familia está muy contenta con los resultados, estas medallas son también de ellos por acompañarnos en todo el proceso y enseñarnos que, más allá, de cualquier premio o título, lo importante es ser personas de bien», afirman.

Pero un especial lugar ocupa en este recorrido su entrenador, el máster en Ciencias Agustín Plasencia Calero, para quien solo tienen palabras de profundo agradecimiento.
«El profe Agustín es lo más grande, él sembró en nosotros la pasión por la Química, nos ha formado; es nuestro mayor fan, pues ha confiado en nosotros cuando ni siquiera soñábamos con participar en estos eventos; por ello, siempre, tendrá nuestro cariño y agradecimiento», apuntan.

Sin tiempo para detenerse, Leticia y Ernesto ya miran hacia el futuro; ambos han elegido la carrera de Licenciatura en Química en la Universidad de La Habana, donde esperan continuar cosechando logros y haciendo historia desde esta ciencia, que es la gran pasión de sus vidas.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












Escambray se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, así como los que no guarden relación con el tema en cuestión.