La tranquilidad se adueña del local y, en la cama, acoplada a uno de los riñones artificiales, Yeliana Alemán Cornejo duerme mientras la máquina le purifica la sangre. A sus 19 años esta paciente, la más joven que se atiende en la sala de Nefrología del Hospital Joaquín Paneca Consuegra, de Yaguajay, lleva tres meses en hemodiálisis. Tres veces en la semana se traslada desde Batey Colorao hasta esta instalación de la salud pública del norte espirituano.
A pesar de las carencias, este centro mantiene la vitalidad en sus servicios y hoy no es un impedimento transportar a quienes reciben tratamiento en esta institución, lo mismo desde el intrincado paraje de La Gloria, en medio del lomerío, desde Venegas o Dolores, comunidad perteneciente al municipio villaclareño de Caibarién.
Bien lo sabe Manuel Navarro, quien desde hace 10 años se atiene en esta institución y tiene palabras de elogios para el personal médico y paramédico: “Aquí me siento como en casa, hay una alta profesionalidad y, aunque faltan recursos en ocasiones, ellos batallan con nosotros, nos trasmiten ánimo y, sobre todo, confianza”, asevera.
Enfundados en sus trajes verdes los profesionales de Enfermería velan cada parámetro, cuidan tensión arterial, suministran medicamentos. En la consulta permanece uno de los médicos de guardia, en esta ocasión, el jefe de los servicios de la Sala de Nefrología, el doctor Amaury Ung Salazar, especialista de Primer Grado, quien escribe en una historia clínica, tras una revisión minuciosa de un manojo de análisis de laboratorio.
Años de experiencia y consagración definen a este profesional que conoce al dedillo la enfermedad renal crónica y su comportamiento en el norte espirituano. “En estos momentos tenemos 22 pacientes, un incremento notable en comparación con el año anterior —refiere el galeno—. Este padecimiento sigue siendo una de las enfermedades crónicas no transmisibles con más diagnósticos en el municipio y las principales causas son la diabetes y la hipertensión. En estos momentos en la sala tenemos seis riñones funcionando”.
¿Cómo se las arreglan en la actualidad para transportar tres veces en semana 22 pacientes?
“En los meses anteriores, hubo necesidad de ingresar varios pacientes que residían muy lejos, pero en estos momentos Cubataxi está garantizando el traslado de los pacientes sin dificultades; los ecomóviles han transportado a los que residen en la cabecera municipal”.
Un alto en la conversación y recorremos el recinto, donde reina la tranquilidad, se habla en voz baja, se percibe limpieza, miradas atentas de los familiares que esperan en el lobby. Encontramos al licenciado en Enfermería Yail Torres Pérez, quien acumula una amplia experiencia en el servicio, gestiona por teléfono con sus homólogos de Nefrología en Villa Clara, pues próximamente se incorporarán dos pacientes nuevos al tratamiento.
“Estamos pendiente de todo, no descansamos para encontrar soluciones y hacerle la vida más llevadera a los pacientes y sus acompañantes —refiere—. Conocemos muy bien a cada uno y sabemos cómo proceder de acuerdo con los protocolos, nuestros enfermeros acumulan experiencia y eso es muy importante para brindar un buen servicio”.
¿Cómo enfrentan la limitación de insumos médicos?
“Este es un tratamiento que requiere de muchos insumos —insiste Ung Salazar—, una especialidad muy cara y que lleva muchos recursos. A veces no tenemos dializadores, el ácido peracético para esterilizar esos dializadores o el concentrado de ácido para la hemodiálisis para que la máquina funcione. Ese es un problema del país completo, que estamos en una crisis económica que repercute en la calidad de los servicios, sin embargo, hasta ahora no se ha suspendido. Batallamos para mantener funcionando los riñones artificiales”.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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