“Me operaron de un aneurisma en 2011 en Villa Clara; fue mucho más grande que el de ahora, pero le digo algo: con las condiciones que está atravesando el país, casi sin recursos, es mucho lo que tengo que agradecer a estos médicos. De no ser por el empeño que pusieron, me hubiese muerto”.
Otoniel Moreda Herranz pudo haberse ido de este mundo; sin embargo, ha tenido una segunda oportunidad sobre la tierra y no ha sido un hecho fortuito. Luego de sufrir una hemorragia cerebral, por lo general letal e invalidante, fue sometido a una cirugía vascular aneurismática, que junto a otros tres casos marca el reinicio, luego de unos 20 años, de este tipo de operaciones de gran complejidad en la provincia.

La realización exitosa de dichas cirugías, de abril a la fecha, evidencia la alta preparación científica del personal del Servicio de Neurocirugía del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos, de Sancti Spíritus, conformado por ocho especialistas, cinco residentes y 10 enfermeras. Al decir del doctor Ariel Álvarez Rodríguez, al frente de dicho servicio, la característica principal del colectivo no es la genialidad individual, sino el trabajo en equipo, que incluye la participación de los profesores del Instituto de Neurología y Neurocirugía, de La Habana, y de otras especialidades de la mayor institución sanitaria espirituana, como Urgencia y Emergencia Médica, Neurología, Anestesia y Terapia Intensiva, además dr la ayuda valiosa de la dirección del centro asistencial.
CIRUGÍA VASCULAR ANEURISMÁTICA: POR NUEVOS RUMBOS
La enfermedad aneurismática —explica el doctor en Ciencias Médicas Jorge Félix Companioni Rosildo, especialista de segundo grado en Neurocirugía—, “es una hemorragia ocurrida en uno de los espacios del cerebro debido a un aneurisma que se rompe, es una dilatación vascular pequeña que sangra y muchas veces el paciente fallece antes de ser atendido en cualquier centro hospitalario”.

Dicho con precisión meridiana por el doctor Companioni Rosildo, de cada 100 pacientes que sufren un aneurisma, más de la mitad fallecen y de los que logran atenderse en un centro hospitalario, un 30 por ciento muere; a pesar del tratamiento durante el primer mes.
En 2006, esta cruda realidad se tornó desafío para los doctores Lino Zulueta Nocedo, Marco Manuel Pérez Ferreira, Guillermo Clará Moreno y para el propio Companioni Rosildo, a quienes se les debe la introducción en el territorio de la cirugía vascular aneurismática, lo cual implicó implementar un protocolo de actuación para estudiar e intervenir quirúrgicamente en el territorio a los pacientes que sobrevivían a este evento, sin necesidad de trasladarlos a centros médicos especializados de La Habana.
Según lo confirmó el profesor Rosildo, aunque han existido pausas en el camino, la cirugía vascular fue retomada aquí con nuevas modalidades de técnicas quirúrgicas, algunas que en otros países se practican solo en grandes centros.
La realización de este tipo de operaciones está asociada, además, al empleo de la inteligencia artificial como guía de consulta, a la adaptación a nuestro medio de los llamados medicamentos genéricos y a la búsqueda de vías alternativas compatibles desde el punto de vista ético y biológico.
Para el doctor Carlos Aquino Pedraza, especialista de primer grado en Neurocirugía, gracias a este proceso de innovación, de estudio y entrenamiento permanentes, se han podido retomar estas operaciones de gran complejidad.
—A falta, por ejemplo, de tecnología de primer mundo para realizar una videoangiografía transoperatoria bajo microscopía, ejecutamos la infiltración endovenosa de fluoresceína y su iluminación con matriz rayos ultravioletas. Eso nos permitió dibujar la exclusión aneurismática de la circulación general, y poder concluir la cirugía con éxito.

“Hemos podido aplicar, también, una alternativa al pegamento tisular utilizado en el mundo entero, llamada cola de fibrina, que sella fístulas de la base del cráneo, y en su lugar hemos usado el crioprecipitado y gluconato de calcio; igualmente, hemos apelado a la activación del eje hipotálamo hipofisario en casos puntuales que ha sido necesario para lograr la vigilia.
—Entre los casos más complejos que hemos intervenido sobresale una paciente de 66 años de edad, portadora de un aneurisma cerebral gigante de 26 milímetros cúbicos. Previo a la realización del proceso quirúrgico conversamos, por videoconferencia, con profesores del Instituto de Neurología y Neurocirugía y se logró, en equipo, el éxito de la operación, lo cual refleja, en medio del actual escenario de limitaciones materiales, el estándar de servicios que estamos ofreciendo”, especifica Aquino Pedraza.
MADUREZ EN LA NEUROCIRUGÍA
En el desarrollo exponencial alcanzado por la Neurocirugía espirituana diríase que hay una sumatoria de saberes, y la imbricación del talento de múltiples generaciones. «Es un acto de audacia colectiva en el que cuenta el trabajo multidisciplinario de varias especialidades», expresa el doctor Ariel Álvarez Rodríguez, quien dirige el Grupo Provincial de Neurocirugía.
“La renovación de la cirugía vascular y de otras grandes cirugías es el resultado de un trabajo multidisciplinario en el que han intervenido no solo los neurocirujanos porque el paciente comienza su ingreso en Neurología o en alguna unidad de cuidados intensivos.

“Tenemos, igualmente, el apoyo incondicional de los anestesiólogos, de los intensivistas en el postoperatorio, del personal de Enfermería de todos estos servicios y, particularmente, del nuestro, que son enfermeras de experiencia, consagradas, con un gran sentido de pertenencia”.
La madurez alcanzada por la Neurocirugía en la provincia está marcada —a juicio del doctor Álvarez Rodríguez— por la realización de un grupo de cirugías de gran magnitud y otras de mínimo acceso; lo cual se traduce en mayor experticia médica y estudio constante.
“Podría hacerse mención de las cirugías de tumores de difícil abordaje y de difícil acceso, las fluoroguiadas y con ultrasonido transoperatorio, las que han disminuido el índice de secuelas de una manera sustancial porque vamos directo a la lesión y la abordamos.
“Nos hemos desarrollado —añade el especialista— en los abordajes microquirúrgicos a la columna vertebral, es decir, la cirugía de mínimo acceso de columna vertebral; y hemos realizado un gran número de casos de vertebroplastia percutánea, técnica de mínimo acceso, devenida opción terapéutica a las fracturas de columna por mínimo acceso, las que tengan indicación en este caso y algunas que llevan instrumentación, reforzarlas con esta técnica.
“Hemos incluido, además, la video endoscopia, los abordajes a los tumores videoasistidos y los endoscópicos que permiten efectuar abordajes cerebrales de mínimo acceso y, por último, retomamos después de 20 años la cirugía vascular cerebral, de gran magnitud, exigente tanto por la técnica quirúrgica como por la fidelidad que debe tener el neurocirujano que opera”.

¿Por qué reiniciar la cirugía vascular después de 20 años?
«Es el momento idóneo. Hace dos años renovamos el salón de operaciones, que cuenta con microscopio electrónico de techo, mesas quirúrgicas modernas de cráneo y de columna, Drill de alta velocidad en Neurocirugía; tenemos, incluso, un televisor dentro del salón que sirve para la docencia. En la sala, disponemos de una computadora para las videoconferencias en las que realizamos intercambios con profesores del Instituto de Neurología y Neurocirugía a quienes exponemos los casos y hacemos una discusión de alto nivel sobre la conducta a seguir.
«Esta computadora, conectada a la red del hospital, sirve para hacer la reconstrucción de las imágenes recibidas de los pacientes con aneurisma y patologías vasculares lo cual tributa a mayor calidad en la cirugía porque podemos predecir, de cierta manera, a dónde vamos y qué necesitamos en ese momento que operamos».

El doctor Álvarez Rodríguez alude, al propio tiempo, a la existencia en el servicio del único laboratorio de microcirugía con piezas frescas del país, destinado a entrenar a los miembros del equipo y a formar un colectivo con experiencia y habilidades en la microcirugía.
En el indiscutible salto cualitativo experimentado por la Neurocirugía en Sancti Spíritus incide la revitalización de la infraestructura de la sala a través de una iniciativa impulsada por autoridades del Partido y del Gobierno de la provincia, con el apoyo de la dirección del hospital.
Estas acciones favorecieron reacondicionar dos cubículos, climatizados actualmente, dedicados a la atención postoperatoria de los pacientes sometidos a cirugía vascular cerebral y de tumores cerebrales.
Para el doctor Ariel Álvarez, haber retomado este tipo de intervenciones tiene un valor que rebasa lo meramente técnico: después del éxito de cada una de estas cirugías los pacientes regresan a la vida; certeza comprobada por esta reportera en diálogo con Otoniel Moreda Herranz, quien pudo haberse ido de este mundo; sin embargo, ha tenido una segunda oportunidad sobre la tierra y, ciertamente, no ha sido un hecho fortuito.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus

















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