El legado de Silvia Teresita Ángel bello Izquierdo perdura en cada piedra y en cada muro de la ciudad de Trinidad, que celebró este 14 de abril su cumpleaños y evocó la valiosa contribución de esta apasionada por el conocimiento histórico y la investigación.
En la sede de la Oficina del Conservador de la Ciudad y el Valle de los ingenios se recordaron momentos de su fructífera obra como arqueóloga, filóloga y autora de varios volúmenes que constituyen consulta obligada para quienes se dedican a la búsqueda de evidencias para conectar el pasado con el presente.
Invitada a este sentido homenaje, Alicia García Santana habló con profunda emoción de Silvia Teresita, “con quien la vida ha sido muy injusta”, dijo al referirse a la enfermedad del Parkinson que la aqueja desde hace tiempo y ha truncado importantes proyectos investigativos.
“Flores y salud para Silvia Teresita, la primera dama de la arqueología trinitaria, abrazos y agradecimiento en el aniversario 50 del Museo de Arqueología Guamuhaya”, escribió en su perfil de Facebook Diana de la Calle, una de las especialistas de la institución cultural.
Trabajadores de la Oficina, junto a personalidades de la ciudad como Víctor Echenagusía Peña y Bárbara Venegas Arboláez, conocieron a Alejandro Olmo Valdespino, un estudiante de secundaria básica, amante de la arqueología y la confirmación de que el futuro de esta ciencia comienza con él.
Movido por el interés de escuchar la voz del pasado, el adolescente reunió fragmentos de cristal, cerámica y metal del periodo colonial y los entregó al Museo de Arqueología como muestra de una vocación temprana no solo por descubrir objetos, sino compartir esos hallazgos.
No podría haber mejor celebración para Silvia Teresita que lo que sucedió este 14 de abril: hombres y mujeres reconociendo su fecunda obra, y un joven de esta villa que decidió seguir sus pasos en la arqueología.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











Tere, es una de las grandes. Su visión de la conservación del patrimonio la llevó a realizar una dedicada vida a ello, se consagró a su protección, fue una estudiosa de cada clavo, fragmento de teja, color, rejas, patio o balcón. Las piedras de sus calles la conocían. Fue pionera en lis estudios arqueológicos y dejó su impronta en la ciudad y su Valle. Dejó alumnos y seguidores que seguiremos su memoria. Gracias Maestra.