Tesoros de Seda en Trinidad (+fotos)

Además de la confección de piezas y accesorios, este proyecto incorpora a niñas y jóvenes para que exhiban hermosas creaciones

Tesoros de Seda es uno de los proyectos de las artes manuales que marca la diferencia en Trinidad. (Fotos: Ana Martha Panadés/ Escambray)

Tesoros de Seda es uno de los proyectos de las artes manuales que marcan la diferencia en Trinidad; y es que, además de sus hermosas creaciones, educa en el arte y el buen diseño.

Conocer las bondades del trabajo con el hilo que se obtiene del gusano de la especie Bombyx mori fue una revelación para Bárbara Argüelles Hernández, una artesana que supo valorar la delicadeza de este material y lo convirtió en su lenguaje creativo.

Celebrar el quinto aniversario de esta iniciativa en una ciudad Artesanal y Creativa confirma la disciplina y constancia de esta mujer emprendedora.

EL INICIO DE LA MADEJA

En el 2019 Bárbara conoció por primera vez del mundo de la seda, gracias a un encuentro casual con Dayron Martin Prieto, investigador de la Estación Experimental Indio Hatuey, de Matanzas.

Bárbara Arguelles Hernández asegura que el hilo de seda ofrece un acabado casi perfecto a las piezas.

“Me enamoré desde la primera vez que escuché hablar de todo el proceso para producir el hilo. Tuve la posibilidad de participar en varias capacitaciones impartidas por el propio Dayron. Y en el 2021 comienzo el proyecto.

“Desde los inicios lo concebí como un espacio creativo en el sentido más amplio. Quería no solo confeccionar las piezas y accesorios, sino también que fueran exhibidos como parte de todo el proceso. Fue así que nacieron las pasarelas donde las niñas y adolescentes muestran las obras creadas entre todos. Es algo realmente maravilloso”, asegura.

La seda, con su brillo sutil y su suavidad incomparable, exige paciencia y precisión. Bárbara la domina con una maestría que parece heredada de generaciones, aunque en realidad es fruto de años de práctica y dedicación. Cada pieza que crea, desde tapices hasta delicadas flores bordadas, es un testimonio de su disciplina y sensibilidad.

La artesana Mabel Martínez Pérez agradece ser parte del proyecto.

Mientras preparaba su primera exposición personal, en 2024, invitó a Mabel Martínez Pérez, licenciada en Podología y artesana por tradición familiar.

“Aprendí a bordar con mi mamá y mi abuela, pero nunca había trabajado con el hilo de seda; al principio fue difícil, pero le fui cogiendo cariño y reconociendo sus cualidades únicas.

“Luego comencé a trabajar también los accesorios y bisutería y ahora todo lo hacemos entre las dos, nos damos ideas mutuamente. Nos da mucha alegría ver las niñas tan motivadas por aprender. Me siento muy agradecida de ser parte de este proyecto”, apunta.

LA SEDA, UNA CONEXIÓN EMOCIONAL

Alma Bravo Robaina es una de las integrantes más pequeñas de Tesoros de Seda. Con la inocencia de sus cinco años luce hermosas batas y otras prendas diseñadas para esta etapa infantil.

Niñas y adolescentes son parte de este proyecto hermoso que no solo enseña manualidades, sino también el arte de lucirlas.

En plena adolescencia, Daniela González Pérez tuvo la dicha de crear, junto a Bárbara y Mabel, los modelos de su ajuar como quinceañera. “Usar esos vestidos y accesorios me hizo sentir muy feliz y orgullosa”.

Daniela comenzó en el proyecto con 11 años y ahora estudia en el IPVCE porque sueña con graduarse como diseñadora. “Bárbara me inculcó las ganas de aprender; he crecido en cocimientos sobre estas labores artesanales y el amor por el arte de la moda”.

Elizabeth Santander es una de las nuevas integrantes. “Yo tengo un poco de conocimiento por una tía que me enseño algunas labores manuales. Ella nos va a enseñar lo que llevamos en las pasarelas, los puntos con cada hilo, cómo se hacen los collares de capullo y hasta de la crianza del gusano”.

El collar que llevas es muy lindo…

Precioso. Está hecho a mano, con hilo y capullo de seda. Es algo único.

El museo de Arquitectura Colonial es ahora la sede de Tesoros de Seda, el cual promueve el conocimiento acerca de todo el proceso artesanal, desde la cría del gusano hasta la creación de productos con un sello exclusivo.

Por ello Bárbara sueña en grande el futuro del proyecto. “Lo primero es hacer el ciclo completo, comenzando con la siembra del árbol de morera y la obtención del hilo hasta la confección y diseño de piezas y accesorios en los que participen las niñas”.

Más de un tropiezo ha encontrado esta mujer en el camino, pero prefiere agradecer a quienes abrieron puertas y oportunidades.

Para esta artesana trabajar con la seda es como dialogar con un ser vivo: hay que escuchar su resistencia, su flexibilidad, su brillo cambiante bajo la luz.

Pero, más allá de la técnica, Bárbara transmite a las jóvenes la importancia de esa conexión emocional con el oficio. Para ella, la seda no es solo un hilo, es un símbolo de resiliencia y belleza.

Ana Martha Panadés

Texto de Ana Martha Panadés
Reportera de Escambray. Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas sociales.

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