Los desvelos de Neñeca

María Antonieta Jiménez Margolles, historiadora de Sancti Spíritus.Pudiera andar la villa toda a ciegas. Se conoce al dedillo los edificios, los aleros, los parques… Se sabe de memoria las calles y hasta pudiera señalar, con los ojos cerrados, la última piedra que han sembrado en cualquiera de esas arterias angostas. Es como si anduviera con la ciudad a cuestas o la llevara en una de las palmas de sus manos. Es como si, a ratos, no fuese más que una prolongación de esta villa antediluviana… y lo es.

Tanto ha cedido María Antonieta Jiménez Margolles a los antojos de la ciudad —y viceversa— que hasta las entrelazadas sillas del parque Serafín Sánchez comenzaron a llamarse, en un acto hereditario sin testamento alguno, por su propio apodo: las de Ñeñeca.

Ciudad de todos

De vuelta a los orígenes (+fotos)

Una villa medieval y mediterránea (+fotos)

 

Y todo por esa pasión alucinante suya que le hizo sugerir, incluso, adelantar la cesárea de Catalina, su hija, para que la nieta hubiese podido nacer el 4 de junio, día de la fundación de la villa; una obsesión que le ha granjeado más de un desencuentro y que le ha hecho escribir hasta el delirio de las casas y los monumentos y las plazas espirituanas. “Porque si me dicen que escriba sobre Francia yo digo que no. Yo escribo solo sobre Sancti Spíritus”, confiesa.

Justamente ahora, cuando la villa del Espíritu Santo casi despierta a su medio milenio, Vitrales intenta recorrerla, una vez más, de la mano de Ñeñeca, quien durante años se ha consagrado a esta ciudad.

¿Por qué esa vocación casi sacerdotal por el patrimonio?

Bueno, no te diría que tanto por el patrimonio, porque primero empezó mi vocación por la historia gracias a varios tíos que tenía y que eran amantes de la historia y de los edificios viejos. Matriculo la carrera de Licenciatura en Historia en 1970 y en 1973 empecé a investigar sobre Sancti Spíritus, hace ya 41 años. Y cada vez le encuentro cosas nuevas, cada vez le veo más valores. No es una pasión ciega, sino un amor basado en los valores que yo veo.

En defensa del patrimonio ha librado no pocas escaramuzas, por mencionar solo dos: una con Arnaldo Milián, otrora secretario del Partido en Las Villas, a causa de la reconstrucción del Teatro Principal,  y otra en la década del 2000 con las autoridades de aquel entonces debido al empedramiento del puente sobre el río Yayabo, ¿irreverencia crónica o necesidad de defender sus juicios a capa y espada?

Cuando el Teatro Principal yo era estudiante y fui a ver a Arnaldo Milián, que me atendió maravillosamente bien. Recuerdo que dijo: ‘¿La estudiante está ahí? Dígale que pase’. Él mandó a que pusieran todo como estaba antes y entonces quedó el Teatro Principal. Pero era ilógico reproducirlo cuando ya se había eliminado y convertido en cine; además, los principios de la escuela cubana de restauración siempre tratan de preservar lo que existe y no reproducir, porque ya sería una reproducción de esta época, no de la época en la que fue construido, ya sería una falsedad.

Y con lo del puente sobre el río… yo me opuse al empedramiento del puente. Ahí me salió la beta de delegada del Poder Popular, porque Sancti Spíritus tiene muy pocos cruces de la ciudad hacia la zona de Colón y en 1985 estaba cerrado el puente por determinadas obras que estaban haciendo y yo iba con mi hija con fiebre muy alta y me volví loca cuando vi que no podía pasar. Me fui con la niña cargada, por suerte al otro lado había una gente que me ayudó y me llevó para el Pediátrico. De ahí saqué yo en cuenta que no se podía interrumpir más el paso por ese puente hasta tanto no hubiera otro puente nuevo y así lo he planteado en todas partes que hasta tanto no haya uno nuevo no se puede cerrar el puente sobre el río Yayabo. El empedrado ese en estos momentos no puede ser.

Entonces defendí eso, aparte de que hay que hacer un trabajo que no sea a lo loco porque las bases de ese puente parecen estar rellenas de tierra; es decir, que hay que cuidar bien todo lo que se haga ahí no vaya a ser que lo perdamos.

Por esas razones me opuse y lo fundamenté, pero además yo soy muy enemiga del historicismo, de reproducir algo, de desconocer la evolución de la ciudad. La ciudad de Sancti Spíritus evoluciona de una forma muy diferente a la de Trinidad y a la hora de hacer una serie de intervenciones hay que tener en cuenta las características espirituanas. Sancti Spíritus es una ciudad que tiene huellas de varias épocas de acuerdo con su evolución histórica y que hay que respetar.

¿Cómo permitió entonces la construcción del bulevar en una de las arterias más transitadas y céntricas que tenía la villa y donde se conservan edificios patrimoniales de gran valor?

Porque era una necesidad. Esa calle es muy estrecha y el tránsito ahí era muy complicado. Además, es la calle del comercio, la arteria de más actividad de Sancti Spíritus y era necesario quitar el tránsito vehicular y entonces se planteó hacer el bulevar, que lo único que tiene es el pavimento cambiado, porque lo que hay de cristal existía de cristal.

¿Nunca ha errado en estas labores de patrimonio? ¿Está libre de pecado?

No, yo sí he tenido errores. Por ejemplo, el cambio del piso de la Casa de Cultura. Había que haber atendido a la cantidad de personas que asisten, porque originalmente entraba una sola familia. El problema es que ahí en un tiempo hubo un piso de barro, después lo tuvo de mármol, pero el gobierno español cañoneaba a los propietarios de los edificios que se los alquilaran para las tropas y metieron hasta piezas de artillería y acabaron con los pisos. En 1917 el dueño le puso piso de mosaico, que era el que tenía hasta la restauración. Uno tiene que buscar soluciones que duren y el grey cerámico es un disparate, porque se gasta enseguida y fue lo que se puso.

También he tenido disparates históricos. Yo sostenía, como todos los historiadores de la isla, que las siete primeras villas de Cuba se habían hecho en lugares de abundante población aborigen y que se hacían al lado de fuentes de agua importantes. Sin embargo, en Pueblo Viejo no había abundante población aborigen, ellos trajeron los aborígenes y eso lo han demostrado los trabajaos arqueológicos actuales y resulta ser que ahí no estaban ni cerca del Tuinucú ni cerca del Yayabo, sino en un punto medio entre los dos, por lo que Sancti Spíritus siempre fue la villa del Yayabo. Además de eso, los arroyos Fraile y Pueblo Viejo, que eran los que estaban al lado de Pueblo Viejo, en esa época del año debían estar llenos de agua, pero más de la mitad del año estaban secos. Quiere decir que yo me fui con la de trapo ahí, pero, bueno, son criterios de muy reconocidos historiadores.

¿Se declara conservadora con respecto a las intervenciones patrimoniales o suele apostar por las tendencias más posmodernas?

Sí, yo pienso que también hay que mirar las tendencias más modernas, incluso los principios cubanos de restauración —que son los internacionales— orientan utilizar materiales alternativos, por ejemplo, en un techo de vigas de madera se pueden sustituir por el hormigón, no totalmente, las que estén deterioradas; es decir, hay que buscar soluciones que no afecten el patrimonio. No es lo mismo que los altos de la Plaza del Mercado, con todas esas vigas valiosísimas que tiene, se derrumben por una obstinación a que se le incorporen elementos alternativos para repararlos.

Pero muchos la tildan de extremista si de conservación se trata, ¿solo fama inmerecida?

Yo pienso que es el desconocimiento de lo que es la restauración y de lo que es el patrimonio, porque yo nunca he sido extremista, siempre he sido algo así como dialéctica al analizar las soluciones para el patrimonio, pero hay casos en que hay que plantarse bien. Por ejemplo, en el parque Serafín Sánchez yo hubiera sido partidaria de hacer un parque arqueológico y dejar la mitad para parque de pasear y entonces me convencieron de que no debía ser, que se hacían pancartas explicando la historia de lo que ahí había, se dejaban huellas parciales y que no era necesario porque es el centro de la ciudad, pero yo hubiera sido partidaria de eso. Y en el sitio de la fundación de la ciudad, pues yo también pienso que debe ser algo así como un sitio arqueológico al que la población tenga acceso.

Interpelada en cierta ocasión por Vitrales usted afirmaba: “El parque nuestro es el parque como está, hay que mejorar las áreas verdes, hay que mejorar los bancos del parque nuestro, de lo contrario sería inventar otro”. ¿Aún sostiene ese criterio?

En este caso también yo reconsideré mis criterios, porque el proyecto actual retoma elementos históricos de la evolución del parque, pero es un parque del 2014, no es un parque de 1914; por otra parte, el crecimiento de la población y de la ciudad lleva a uno también a hacer consideraciones. El parque no es un elemento patrimonial que se destruya con la remodelación, se remodela pero se recuperan elementos históricos también.

A propósito del medio milenio de la villa se ha desatado un proceso de revitalización sin precedentes que ha transformado espacios e instituciones, ¿qué opiniones le merece? ¿Con qué disiente?

Aplaudo todo lo que se haga por mejorar la ciudad; además, a la población hay que atenderle sus gustos y sus preferencias. Igual existe necesidad de cuidar lo que se haga y de concientizar a las personas para que quieran su ciudad antigua. No he estado en contra de nada de lo que se ha hecho.

¿Cómo preservar del deterioro los aleros, los elementos típicos del entorno urbano de Sancti Spíritus y hasta su Centro Histórico en medio de las carencias económicas de los tiempos actuales?

Lo fundamental es cuidarlo bien y muchas veces no estoy de acuerdo con algún empedrado, pero acabo cediendo porque cuando se peatonalizan las calles se mejora la situación de las tejas corridas y se preservan mejor los techos espirituanos, que son otros de los elementos maravillosos de Sancti Spíritus y hay que preservarlos a toda costa.

No basta con transmutar la fisonomía de la ciudad, con llenarla de “lucecitas para escena”. A sus 500 años, ¿qué deudas aún no ha podido saldar Sancti Spíritus?

Cuidar los techos y los aleros, fundamentalmente, y las fachadas y los patios, que quedan pocos patios originales. Las deudas mayores están en cuanto a la vivienda.

¿Se arrepiente de vivir por y para el patrimonio?

No. Mi único vicio es el patrimonio… y mi nieta. Si vuelvo a nacer vuelvo a ser tres cosas: combatiente internacionalista, eso no dejaría de hacerlo nunca; otra, trabajaría en Patrimonio, y sería madre y abuela.

3 comentarios

  1. hace unos dias relialice un comentari sin faltas de respeto solo felicitando a todos los trabajadores que de una forma u otra trabajaron para que llegara el 4 de junio su buena celebracion del 500 aniversario y mas que a nadie a todos los contructores especialmente que noche y dia trabajaron sin protestar dando lo mejor de ellos que los vi en ocaciones tarde en la noche .
    tambien les comente sobre una torre que hay el el poblado de pojabito en la zona de banao que es muy antigua y solo eso le preguntaba a ñeñeca la historiadora.
    ahora les envio felicitaciones a todos los spiirtuanos que asistieron a la gala que todo fue maravilloso y a los q tuvieron la gran fuerza de que todo saliera de la forma que se realizó.
    TAMBIEN AHORA LES PEDIRIA SI POR GESTIONE DE LAS PARTES QUE TIENEN Q VER CON EL PARQUE QUE LE PONGAN UN GUARDA PARQUE PORQUE YA HOY EN LA MAÑANA HABIA UN CIUDADANO ACOSTADO EN UNOS DE LOS BANCOS DEL MISMO CREO Q DEBE SER CUIDADO POR TODOS PERO SI HAY UNO PARA LAS FUNCIONES SERIA ALGO MEJOR . A ESOS COMPAÑEROS QUE SE EMBORACHAN Y VAN PARA ESE LUGAR A QUIATRLE LA VISTA A L PARQUE PUES TOMAR MEDIDAS QUE SE LEVANTE Y VAYA PARA OTRO LUGAR A SU CASA O NOSEE PERO Q AHI NO PASE SU BORACHERA QUITA EL BUEN ASPECTO Y EL RESPETO DE TODOS. GRACIAS UNA VEZ MAS .

  2. hace dias realice un comentario y no fue publicado no se hizo en ninguna de las partes ofensa ni falta de respeto todo lo contrario.
    felicitando a todos los trabajadores q

  3. Cocuerdo plenamente con el criterio de Ñeñeka sobre el cuidado de techos, aleros y fachadas; es penoso ver como los habitantes de las casas de más valor patrimonial, en ocasiones y no todos, destrullen parte del patrimonio valla usted a saber por qué razón. El viernes último pasé por la calle César Salas, esquina Plácido y tuve la desagradable oportunidad de ver como la dueña de la casa pintaba de azul el fresco de un ágila que estaba en el dintel de su ancha puerta estilo colonial, que desde que tengo uso de razón he visto en ese su y me pregunto ¿Qué pasa en estos casos? ¿Será que estas personas pasan por encima de todos los que constantemente, como Ñeñeka han dedicado su vida a la conservación de nuestra ciudad sin que nada suceda? Eso es solo un ejemplo de lo que ve uno muy a diario, mis respetos a la señora Conservadora de nuestra ciudad y ojalá Dios le de suficiente vida para que siga luchando por la identidad de los espirituanos. Gracias.

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