El último adiós al negro Mencía (+fotos)

Con mucho cariño, tristeza y dolor los espirituanos acudieron a despedir a Carlos Mencía en su partida a la eternidad

Un mar de pueblo acompañó a Mencía hasta su última morada. (Fotos: Vicente Brito/ Escambray)

Escoltado por caballos y vaqueros del rodeo, con la bandera de la estrella solitaria, flores, canciones y mucho público. Así fue el sepelio de quien dejó una huella eterna en las pistas de los parques de feria de Cuba y en el corazón de los espirituanos: Carlos Mencía.

El pueblo lo despidió en grande, tal y como él lo había pedido, incluso, antes de entrar al camposanto para caer en su reposo eterno, el carro fúnebre y toda la caravana que lo acompañaba cumplió su última voluntad: visitar su casa en el reparto La Rotonda de la ciudad de Sancti Spíritus, hogar que durante años fue centro de enseñanza de jóvenes aprendices del oficio de la talabartería, porque Mencía era también un gran artesano.

Allí, el negro Mencía “regresó” a cada espacio de la casa, a las cuadras donde tantas veces domó a sus caballos, los mismos con los que luego asistía a las carreras pactadas, a la jaula de los gallos finos, al patio cargado de historia y, por qué no, de cierta forma se despidió también de los vecinos que no pudieron asistir al entierro.

Ya en las puertas del cementerio, Mencía recibió aplausos, palabras de ovación y recordatorio, agradecimiento por sus enseñanzas, por hacer siempre el bien y ayudar a los demás.

Rosa Blanco Martínez

Texto de Rosa Blanco Martínez

Escambray se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, así como los que no guarden relación con el tema en cuestión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *