Electrificación de zonas aisladas: cooperación y ciencia de la mano

Más allá de garantizar el acceso a energía limpia y asequible, FRE local se convirtió en el catalizador de un proceso de transformación mucho más abarcador en las cerca de 1 190 familias beneficiadas

Fotos: Oscar Alfonso/ ACN

La electrificación de 12 comunidades aisladas de Cuba con sistemas fotovoltaicos autónomos y la construcción de seis parques solares, tres de ellos ya conectados a la red, son aportes del proyecto Fuentes Renovables de Energía como apoyo al Desarrollo local, iniciativa financiada por la Unión Europea y ejecutada por la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez.

   Nacido en 2019 e implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, FRE local -como se le conoce- recibió recientemente evaluaciones satisfactorias de expertos nacionales y extranjeros, gracias a sus contribuciones en los planos demográfico, socio productivo, electroenergético, ambiental y de formación y capacitación a diferentes niveles.   

El Doctor en Ciencias Ernesto Luis Barrera, director del proyecto, resaltó que, aunque el estudio integral incluyó 22 asentamientos de Matanzas, Villa Clara, Cienfuegos, Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo, Isla de la Juventud y Sancti Spíritus, los costos del mercado foráneo, las complejidades para importar y el bloqueo económico de Estados Unidos conllevaron a que se aplicaran estas soluciones tecnológicas en 18 lugares.  

   Al detenerse en los más de 500 sistemas fotovoltaicos de dos kilowatt (kW) de potencia instalados, detalló que tienen una autonomía entre 24 y 48 horas y pueden conectarse refrigerador, ollas arrocera y multipropósito, neveras, lavadoras, luminarias, ventiladores, televisores, siempre que se use la energía de manera eficiente y a partir de las recomendaciones de los especialistas en cada sitio.

   Los pobladores pueden cubrir los servicios de una vivienda como si fuese la de una zona urbana porque así se diseñó, aclaró y acotó que, con anterioridad, en la mayoría de estos lugares se empleaba diésel para generar electricidad, pero por un periodo corto de tiempo dadas las severas limitaciones de la nación con el combustible.

Hoy tienen luz durante todo el día, lo que representa un cambio sustancial en su calidad de vida, sobre todo en las mujeres que son las que llevan la mayor carga del trabajo doméstico, se disminuye la huella de carbono hasta en un 30 o 40 por ciento y se frenó la deforestación de algunas áreas por la tala para el consumo de leña, destacó el investigador.

   En el caso de los seis pequeños parques solares de 24 y 48 kW/pico, manifestó que todavía están en proceso de construcción uno de los dos proyectados en Guantánamo y los previstos en comunidades de Holguín y Matanzas; mientras, refirió que también se adquirieron 95 bombas solares que permiten el suministro estable de agua a la población y a los animales, así como el riego de las plantaciones.

   Más allá de garantizar el acceso a energía limpia y asequible, FRE local se convirtió en el catalizador de un proceso de transformación mucho más abarcador en las cerca de mil 190 familias beneficiadas y para la universidad espirituana fue una oportunidad para fortalecerse, ampliar sus capacidades en estos temas y establecer sinergias con otros organismos.  

   Además de responder al programa de apoyo a la política energética de la Isla, de esta experiencia se derivaron alianzas importantes con la Unión Eléctrica y sus entidades en los territorios, empresas de la Agricultura y otras instituciones de la Enseñanza Superior.

Agencia Cubana de Noticias

Texto de Agencia Cubana de Noticias

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