La unidad como escudo (+fotos)

Este 5 de octubre se celebran los 47 años de la constitución en predios espirituanos del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, (Uneac)

Un reducido grupo de espirituanos fue testigo de la constitución de la organización de vanguardia en los altos de la Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena. (Foto: Cortesía Carlo Figueroa)

De aquel comité de la organización nacido en los altos de la Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena, de Sancti Spíritus, queda el espíritu de unidad, representatividad y defensa a ultranza de lo autóctono. Fue un parto a fuerza de muchos empeños en una provincia aún con olor a estreno y una historia cultural que se ganó de manera natural contar entre sus páginas con una estructura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, (Uneac).

Ocurrió el 5 de octubre de 1979. Habían transcurrido 18 años de los acalorados diálogos entre el Comandante en Jefe Fidel Castro y lo que más valía de la intelectualidad y el gremio artístico nacional, antesala de la fundación de lo que desde su génesis ha aunado a la vanguardia cultural del país.

El espacio de diálogo está seguro en la organización. (Foto: Alien Fernández/Escambray)

“Cuando en Sancti Spíritus no existía la Uneac andábamos un poco dispersos —rememora Esbértido Rosendi Cancio, uno de los testigos del reducido grupo que firmó en acta la constitución del Comité con 13 miembros iniciales—; pero siempre tuvimos un bien común: trabajar unidos”.

Esa máxima y la obra de unos cuantos artistas visuales, escritores y músicos impulsó a Emilio Comas Paret, entonces jefe del Departamento de Ciencia, Cultura y Educación en Sancti Spíritus, a levantar su mano en un encuentro habanero para solicitar la posibilidad de materializar un anhelo más que soñado en este territorio.

“Planteé la posibilidad de fundar aquí la Uneac, pero que no tuviera secciones, sino que fuera artística y literaria, al unir a todos los artistas. Nicolás Guillén, su presidente a nivel nacional, estuvo de acuerdo”, le confesó años atrás a este medio público quien, lamentablemente, no pudo estar presente en la discreta ceremonia del salón de la Rubén Martínez Villena.

Tampoco asistió el avileño Larry Morales Rodríguez, quien se sumó a la lista del grupo invitado por el propio Tomás Álvarez de los Ríos, primer presidente de la organización en predios espirituanos.

La Uneac busca parecerse a la Cuba actual. (Foto: Roberto Javier Bermúdez/Escambray)

“Me habló con tanto amor y fervor que fue imposible negarme —contó también a este medio hace un tiempo—. En Ciego no se oía en ese momento ninguna intención de aunar a los intelectuales. Por tanto, me aventuré. Fue un momento interesante porque conocí a personas muy profesionales, bellas de espíritu y de alma. La ciudad de Sancti Spíritus siempre me ha conmovido por su historia y por los vínculos que tiene con mi provincia”.

En una parapetada esquina, delimitada con paredes de plywood de la biblioteca, tuvo su en los primeros meses. Con el dinamismo de los años 80 y la creciente fuerza de la organización, plantó bandera por poco tiempo en una casa en las proximidades del Gobierno Provincial y, luego, en una sede con condiciones, espacio y posibilidades para laborar con mayor eficiencia a favor de las acciones culturales. Calle Pancho Jiménez No. 3 consta en los registros.

“No me gusta ser absoluto, pero la organización durante todos sus años ha jugado muy bien su papel: el de sostener un trabajo mancomunado. Incluso, hubo etapas que con el Sectorial de Cultura y Arte no existieron las mejores relaciones, pero sí estaba la capacidad de encontramos, de proponernos hacer cosas y cumplirlas”.

Con la bienvenida al siglo XXI, un alegrón tocó las puertas de una membresía más plural y robusta. Justo en medio del bulevar yayabero, el Comité Provincial de la Uneac en Sancti Spíritus tiene su casa. Desde allí se intenta cada día parecerse a los nuevos tiempos sin perder las esencias.

CON LOS PIES EN LA TIERRA

El matancero de cuna y espirituano por adopción Carlo Figueroa, voz indiscutible en los medios audiovisuales, es el quinto presidente que asume en Sancti Spíritus el liderazgo de la organización. A su juicio, que tres de los antecesores aún crucen el portón de la casona es un privilegio.

“La Uneac nació y crece en contextos complejos. Que muchos de los que construyeron esta obra no estén te pone un reto delante. Pero hay una membresía consciente de que, a pesar de todo, la cultura tiene que seguir siendo dinamizadora y los espacios de diálogos, de intercambio, están convocados”.

¿Cómo lograrlo?

“No todos tenemos que pensar igual, en ningún lugar sucede. Después del X Congreso se diseñaron proyecciones que hablan de recuperar también ese espíritu de la Uneac original, atemperado a los instantes que corren. La organización, por tanto, precisa ser un espacio para mostrar lo mejor, para ser justamente garante de alianzas, de fortalezas, de intercambios. Jamás puede darle la espalda a su rol de velar por el cumplimiento de la política cultural del país y alertar de situaciones que puedan afectarla”.

Y entre los tantos regocijos por el cumpleaños de la Uneac espirituana se vive una etapa de crecimiento de sus filiales. Si bien no se contabiliza un número significativo de aspirantes, sí están voces jóvenes con carreras sólidas.

“Tenemos el Comité Provincial más envejecido del país. Por tanto, pide a gritos inyectarse de quienes de forma voluntaria y con obra apuesten por sumarse a ella. Todavía no logramos una relación sistemática con nuestros comités municipales en Cabaiguán y Trinidad. No significa una asignatura pendiente como consecuencia de la situación con el transporte, sino una debilidad”.

En la agenda, Carlo Figueroa y su equipo de trabajo más cercano tienen muchos retos. La Uneac, como el resto del país, se flexibiliza, se abre a nuevas oportunidades.

La sede del Comité de la Uneac se encuentra en el bulevar de la urbe del Yayabo. (Foto: Alien Fernández/Escambray)

“En sus 47 años se amplía a cuestiones que ayer no eran permitidas, como los vínculos con el sector no estatal o comercializar la obra de nuestros artistas siempre que se exponga aquí. Hemos hecho otras alianzas con la Unión de Periodistas de Cuba, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y nos quedan otras organizaciones que poco a poco sumaremos. No es un trabajo de un día ni de dos porque nuestro contexto nacional está enrarecido, mas precisamos seguir siendo la luz”.

Al respecto, Esbértido Rosendi Cancio, quien asegura ser testigo de los momentos más felices y difíciles de la organización, tiene una fórmula, si bien no exacta, sí efectiva:

“Sin la Uneac no tengo dudas de que sería imposible lograr en este momento muchas cosas en el país y la provincia”.

Convencidos de ello, corren los días al interior de la casona ubicada en el bulevar y en cada espacio, donde crea o promueve el arte un integrante de una organización eternamente comprometida.

“La Uneac tiene un activísimo papel en la defensa del proyecto social cubano —recalca Carlo Figueroa— . De ahí que tiene que crecer, fomentarse y ser mucho mejor. ‘La cultura es la Patria’ no es una consigna. Esa frase de Fernando Ortiz encierra todo el ideal de esta nación”.

Con esas ideas como escudo, el comité espirituano confirma la expresión de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, durante el X Congreso de la Uneac: “La cultura es sustancia fundamental de la unidad”. Es ese el impulso, el oxígeno de una membresía que 47 años después sigue un camino labrado y sin un final.

Lisandra Gómez Guerra

Texto de Lisandra Gómez Guerra
Doctora en Ciencias de la Comunicación. Reportera de Radio Sancti Spíritus y corresponsal del periódico Juventud Rebelde. Especializada en temas culturales.

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